El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

8 de mayo de 2012

Páginas Libres: Ministro de Ollanta no hace agua sino pota

por Guillermo Olivera Díaz; godgod_1@hotmail.com
8-5-2012

Cuando el barco por sus grietas hace agua se hunde; amén que las ratas toman las de Villadiego, buscando su propia mefítica madriguera.

Empero hay un ministro congresista, según gravísima denuncia de Patricia Majluf Chiok, su ex vice ministra de Pesquería, que aún no se hunde pese a pretender hacer pota para la flota extranjera fuera de la aprobada cuota y de las normas, por gestión u orden de alguien y, por supuesto, vía corrupción, en detrimento de la sostenibilidad de este recurso marino y al solo pedido de un diplomático ¿de qué país?. ¿Y la pota para la modesta flota artesanal peruana que cuenta con unas 2,000 embarcaciones?

La pretensión impropia del ministro buscaba que la renunciante visara un decreto supremo para que "esta misma noche" la firmara el presidente Ollanta. Sabedor éste del affaire de la pota no expidió el decreto proyectado, quedó inmovilizado. ¿Venía la orden de él o de su aún primer ministro Valdés?
Sin embargo, la tentativa delictiva del ministro de marras quedó en silencio, sin denuncia pública de nadie, ni sugerida su interpelación, tampoco su censura que la buscara algún padre de la patria; pero se está a tiempo.

¡Pronto se sabrá quién decidió, quién digitó y el funcionario que envió este decreto supremo para que lo visara Majluf Chiok que se negó rotundamente, pues no se había hecho ningún estudio del volumen en el mar de esta preciada pota, que en cebicherías lujosas de Lima la mezclan con el pulpo y la venden al olivo a precios prohibitivos!

Los corruptos que llegan al poder si no venden a precio huevo el gas de Camisea (como Toledo y Kuczynski); si no entregan los minerales y el petróleo con el sacrosanto eufemismo de concesiones (como hacían todos los de petroaudios que presidió García); si no levantan al país en peso, privatizándolo y engullendo el precio (como el encarcelado Fujimori); si no hacen entreguismo de la pota, la anchoveta y demás, no quedarían millonarios al fin de su mandato ni se quedarían tranquilos.

¡El dinero los nutre!

El pueblo desinformado y su inveterada ignorancia carece de lo necesario para rechistar. ¡Los otros hacen su agosto todo el tiempo, desde 1821!

¡Ojalá doña Patricia Majluf Chiok muestre al país el esquilmante y proyectado decreto supremo que desde arriba le enviaron para su visación!.

http://www.a-ipi.net/article174039.html

28 de abril de 2012

DEMOCRACIA Y OCLOCRACIA

Siempre hay un olvidado de entre los miembros de una camada. El olvidado no necesariamente es el más débil, también suele ser el más feo o el más incómodo. Y eso no sólo aplica a los animales. También puede ocurrir con los conceptos. Esta nota trata de rescatar de las sombras uno de esos olvidados incómodos: la oclocracia. Una de las camadas conceptuales más célebres de la antigüedad fue la que describía las varias formas de gobierno de una sociedad. Son conceptos que seguimos utilizando hasta hoy. Aristóteles nombró seis: monarquía, aristocracia, politeia, democracia, oligarquía y tiranía. Platón las había dividido en pares: monarquía-tiranía, aristocracia-oligarquía, y democracia buena-democracia mala. El historiador Polibio, dos siglos más tarde, le dio un nuevo nombre a la “mala democracia” platónica y la convirtió en parte de un ciclo natural de las formas de gobierno. La “oclocracia” se convirtió en la degeneración natural de la democracia. Quizá nadie se acuerda de la oclocracia, porque nos incomoda ponerle nombre o siquiera considerar la inevitabilidad de la degradación de nuestra democracia. Si no hay peligro en invocar a la monarquía nombrándola, quizá si lo hay invocando a la oclocracia, al explicitar su nombre y su posible consecuencia: el despotismo. Aquí los ciclos de gobierno de Polibio:


La rotación de las formas de gobierno (seis formas de gobierno y su ciclo natural)
Voy a ilustrar la verdad de lo que digo. No podemos sostener que cada forma absoluta de gobierno constituye una monarquía, sino sólo aquella que es aceptada voluntariamente, y es conducida apelando a la razón y no al miedo y a la fuerza. Así, tampoco todas las oligarquías se pueden considerar como aristocracias; ésta última sólo existe donde el poder está en manos de los hombres más justo y más sabios, seleccionados por sus méritos. De la misma forma, no es suficiente con constituir una democracia que asegurar que todos los ciudadanos tengan el derecho de hacer lo que deseen o lo que propongan. No obstante, ahí donde la reverencia a los dioses, socorro a los padres, respeto a los ancianos, obediencia a la ley sean tradicionales y habituales, en esas comunidades, si la voluntad de la mayoría prevalece, entonces se puede decir de esa forma de gobierno como una democracia.

Así pues, podemos enumerar seis formas de gobierno, -los tres comunmente citados que acabo de mencionar [monarquía, aristocracia, democracia] y otras tres formas derivadas: me refiero al despotismo, la oligarquía y la oclocracia.


La primera de estas formas [despotismo] surge sin ayuda artificial y en el orden natural de las cosas. Junto y derivada de ésta con ayuda del arte y del ajuste, viene la monarquía; la cual, a su vez, degenerándose a su malvada versión asociada, me refiero a la tiranía, ambas son destruídas y se produce en cambio la aristocracia. Una vez más, ésta última suele pervertirse naturalmente y adoptar la forma de la oligarquía; así la gente, vengando apasionadamente los actos injustos de sus gobernantes, hace que la democracia comience a existir. Sin embargo, a su vez, debido a la violencia y desprecio por la ley se convierte en el gobierno de las muchedumbres. No hay una prueba de verdad más sólida para lo que digo que la observación cuidadosa del origen natural, génesis y decadencia de las varias formas de gobierno. Por que estudiando y distinguiendo cómo cada una de ellas se produce puede también dar una visión distintiva de su crecimiento, auge y decadencia; así como el tiempo, circunstancia y lugar donde cada una de estas pueda volver a ocurrir. Este método, asumo, es especialmente útil para la constitución Romana, porque sus orígenes y desarrollo han seguido desde el principio causas naturales.
Aquí una visualización de su teoría de la anacyclosis:

Polibio la pensaba como una especie de tiranía de las mayorías incultas que echaban mano a un uso indebido de la fuerza. La ilegalidad y la violencia acompañada de multitudes movilizadas era visto como un momento de oclocracia. James Mackintosh en su defensa sobre la revolución francesa (Vindiciae Gallicae) la define bien como la dominación de un populacho corrupto y tumultuoso (no la dominación del pueblo):

No basta con que el “populacho” domine, la oclocracia también suele asociarse con un estilo particular de gobernar relacionado con las “necesidades” de la muchedumbre: se comunica de forma no racional, apelando a sentimientos, utilizando el miedo y el nacionalismo y, en general, el circo, el linchamiento y la dádiva o el favor como formas de ejercer justicia y repartir bienes. En el mundo de las categorías clásicas, la oclocracia carece de algunas de las virtudes de la democracia, la oclocracia es su forma degradada porque peca de tres maneras particulares: es desorganizada, irracional y corrupta (beneficia a la muchedumbre sobre la colectividad).
El aparente anacronismo de esta categoría no necesariamente tiene que ver con su lejanía histórica (la monarquía como término aún sigue siendo popular); más bien quizá tenga que ver con el trágico y terrible hecho de que nuestros sistemas políticos son oclocracias en realidad, no democracias. Los tipos impuros (los degradados) suelen ser más reales que los puros (¿por qué no nos molesta describir una aristocracia como oligárquica o a algunas monarquías árabes como tiránicas?). Pareciese que hoy los demagogos oclócratas nos han convencido a las multitudes que lo nuestro es puro y se llama democracia y nada más; cuando lo cierto es que el populacho al que pertenecemos está siendo víctima de la demagogia y de un típico y triste caso de borreguismo multitudinario o, como se dice más formalmente, de “conformidad grupal”.

Si quiere ser parte de un experimento liberador, mientras mira el siguiente video por favor sustituya los números por las palabras democracia y oclocracia. Buena suerte.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=nWfPaMJEg-M

http://registropersonal.nexos.com.mx/?p=1577