El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.
Paul Greenberg
23 de junio de 2012
Rio + 20 termina con desencanto
Río+20 termina con ‘desencanto’ Algunas de las partes apuntan a una falta de acuerdo y de retos específicos y tangibles.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 23/06/2012, 10:35 h
Los líderes globales han puesto fin a la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20) con muy poco que mostrar, excepto un deslucido acuerdo en el que muchos de sus asistentes se marchan convencidos de que son las personas individuales y las empresas, más que los gobiernos, quienes deben liderar los esfuerzos para mejorar el medio ambiente.
Así, alrededor de 100 jefes de Estado y de Gobierno se han reunido durante los últimos tres días para realizar esfuerzos con el objetivo de establecer objetivos de desarrollo sostenible y la inclusión social. Sin embargo, la falta de consenso sobre esos objetivos han llevado a un acuerdo que incluso algunas de las partes apuntan a una falta de acuerdo y de retos específicos y tangibles.
Una serie muy anunciada de encuentros globales y de políticas medioambientales se han caído por la falta de expectativas, volviendo al punto de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de Copenhague (Dinamarca) de 2009 que acabó cerca del caos.
Como resultado, muchos ecologistas, activistas, líderes empresariales han llegado a la conclusión de que el progreso en los asuntos medioambientales debe acometerse a nivel local y con el sector privado y sin la ayuda de los acuerdos internacionales.
"El enverdecimiento de nuestras economías se tendrá que producir sin las bendiciones de los líderes mundiales", ha asegurado el director ejecutivo de WWF, Lasse Gustavsson.
Por su parte, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, que llegó a primera hora de este viernes para un rápido anuncio sobre los proyecto de su país en África y para mantener una serie de encuentros bilaterales con varios líderes mundiales, ha admitido lo mismo. "Los Gobiernos no pueden solucionar solos los problemas a los que nos enfrentamos", ha dicho, "desde el cambio climático a la persistente pobreza y la escasez crónica de energía".
Para el secretario general de International Trade Union Confederation --una de las ONG presentes en la cumbre--, Sharon Burrow, el mundo que se pretende no llegará por parte de los líderes mundiales, a quienes les falta el coraje para acudir, sentarse en una mesa y negociar por sí mismos.
De hecho, algunos cabeza de gobierno, como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, entre otros, se han marchado antes de que concluyera la cumbre por el empeoramiento de la deuda soberana en Europa o por la continuada violencia en Oriente Medio. Además, se han producido notables ausencias, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; de Alemania, Angela Merkel; de Reino Unido, David Cameron quienes sí asistieron a la Cumbre del G-20 a principios de esta misma semana en Los Cabos (México).
El encuentro Río+20, nunca generó las expectativas para lograr un acuerdo como el de la Cumbre de la Tierra que se celebró en la misma ciudad brasileña en 1992, y que incluyó el tratado en Biodiversidad y acuerdos que condujeron a la creación del Protocolo de Kioto sobre emisión de gases de efecto invernadero.
Pese a que a Río se han desplazado más de 50.000 personas, muchos de los visitantes están desilusionados al darse cuenta de que los líderes han hecho muy pocos y específicos compromisos en asuntos tales como energía, seguridad alimentaria u océanos.
21 de junio de 2012
SI LA TIERRA FUESE UN BANCO
En la pirámide, aparece un consejo de administración, mayoritariamente compuesto por transnacionales y Estados desarrollistas, que ha llevado el negocio con un principio básico de injusticia ambiental
Enviado por: Por Florent Marcellesi, activista ecologista, investigador y miembro de Equo, 21/06/2012, 10:57 h
Cierren los ojos. Imagínense que el planeta Tierra es un banco. Piensen en el balance de su gestión en los últimos años. ¿Qué ven?
En la pirámide, aparece un consejo de administración, mayoritariamente compuesto por transnacionales y Estados desarrollistas, que ha llevado el negocio con un principio básico de injusticia ambiental: privatización de los bienes comunes y de la vida (agua, atmósfera, semillas, genes, etc.) y socialización de las pérdidas para generaciones presentes y futuras: agotamiento de los recursos naturales y contaminación de nuestro entorno. Tras lucrarse alegremente durante décadas a costa de su juguete, ha dejado un déficit ecológico enorme: el año 1986 fue el último año en que el conjunto del planeta fue capaz de (re)generar y asimilar tantos recursos ecológicos como los que consumió y desechó. Sin embargo, en 1995 tal equilibrio ya no era posible: la biocapacidad generada solo cubrió hasta el 21 de noviembre, y en el 2010 hasta el 21 de agosto.
Como no, este consejo ha maquillado hasta el último momento las cuentas reales de su empresa. Montando cortinas de humo, como el marketing verde o el desarrollo sostenible, ha conseguido hacernos creer que su pésima gestión es el maravilloso objetivo que tendrían que alcanzar las personas más desfavorecidas y los países del Sur. La letra pequeña del contrato indica, no obstante, que vivimos a crédito ya que si continuamos con el business as usual, la humanidad necesitaría 2 planetas en el 2030 y casi 3 en el 2050 para satisfacer sus demandas. Pero sobre todo, indica que no existe ningún seguro, ni cantidad monetaria, que pueda revertir el salto colectivo de una civilización al precipicio.
Al mismo tiempo, se van acumulando las deudas, convirtiendo las deudas privadas (de unos pocos) en públicas (de toda la ciudadanía). Por ejemplo, la deuda de carbono, es decir la deuda adquirida por la contaminación desproporcionada de la atmósfera por parte de los países del Norte, ascendía a nivel mundial en 1990 a 1 millón de millones de euros. Por si fuera poco, el precio de barril de petróleo, verdadera prima de riesgo del sector ecológico y factor clave en las crisis alimentarias y financieras, no deja de batir récords en los mercados, empujada por la especulación, la demanda de los países emergentes y la imposibilidad de producir más oro negro. Resumiendo: antes de la crisis y según los criterios manejados por parte de las agencias de notación, esta gestión habría merecido una triple A. Después de la crisis y según los criterios manejados por los gobernantes, los responsables de tal estafa ecológica se habrían merecido un jugoso premio. En definitiva, si la Tierra hubiese sido un banco, se habría merecido un buen rescate.
Sigan con los ojos cerrados y, ante tantos despropósitos que nos pueden llevar hacia el ecofascismo o el colapso, dejen fluir la indignación dentro de sus venas. Acompañen mentalmente a todos aquellos movimientos y personas que luchan contra los desahucios ecológicos, en España o en Argentina contra el fracking, en Perú o África contra las minas gigantes a cielo abierto, en Brasil y China contra las represas faraónicas. Como el #15MpaRato y como en Islandia, además de resistencia, pidan verdad, justicia y reparación a los responsables de todos estos desastres ambientales. Aunque todavía no exista un Tribunal Internacional de Justicia Climática (¡reivindiquémoslo!), hagamos como en Ecuador donde Chevron-Texaco está condenado a pagar más de 9.000 millones de dólares a comunidades indígenas y colonos mestizos por los daños socioambientales causados durante sus operaciones petroleras en la Amazonia.
No nos conformemos con esto: demos también voz a los sin voz para que la Pacha Mama —sustento esencial de la vida en el planeta— tenga derechos. Pongamos en marcha en el Norte alternativas como las iniciativas en Transición, las monedas locales y bancos de tiempo, los mercados sociales, los huertos urbanos, los grupos de consumo, las cooperativas energéticas o de vivienda, la economía solidaria y del cuidado, etc.. Reforcemos así la autonomía y el empoderamiento personales y colectivos, la soberanía alimentaria y energética, el buen vivir y la autogestión de los bienes comunes, es decir todas aquellas actividades que nos permiten crear sociedades resistentes a los durísimos cambios ecológicos ya presentes y aún por venir. En este otro mundo, la Tierra no sería una entidad financiera vertical y tecnócrata: sería más bien una cooperativa horizontal y del conocimiento libre donde la meta es vivir bien con menos. Sin austeridad impuesta, ni crecimiento ilusorio, desde la conciencia de que si estamos en esta nave Tierra, es para ser felices dentro de los límites ecológicos del Planeta.
Pueden abrir los ojos: este mundo ya está en construcción. Pase lo que pase en Río+20 y demás cumbres internacionales, está aquí, al lado de su casa. Búsquenlo y súmense.
Por Florent Marcellesi, activista ecologista, investigador y miembro de Equo
http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/67265/Tierra-fuese-banco
15 de junio de 2012
Piden cambios en Pesca
Decisión. IDL-Reporteros dice que, en 13
años, 87 mil mllns de kilos de anchoveta se dedicaron a la industria de
alimentación animal, mientras la desnutrición crónica crece.
Magda Quispe/
El sector pesquero
peruano no muestra ningún avance –tras más de un mes de la renuncia de la viceministra de Pesquería Patricia
Majluf– y continúa en un desorden total, según expertos
consultados por La República.
Alfredo
Almendáriz, experto en temas pesqueros, comparó al sector como el andar del cangrejo, es decir,
hacia atrás.
Según explicó, esta
dirección claramente se evidencia en el constante cambio de funcionarios
públicos que realiza el gobierno para regular al mencionado sector.
"No se está
tomando en cuenta la importancia del sector pesca para la seguridad alimentaria
del país. Si damos una mirada hacia atrás, una vez que dejó su cargo el ex ministro Kurt Burneo, las personas que han
desfilado, salvo el caso de Patricia Majluf, se ha visto que no han tenido
voluntad de hacer algo por el sector. Y sí se puede hacer mucho, sobre todo
considerando que el gobierno se basa en la inclusión social", sostuvo.
Precisó que todo
depende de la decisión política que tome el gobierno, ya que somos un país en
el que el 85% de la pesca va para la producción de harina de pescado.
"Un desarrollo
correcto del sector traerá generación masiva de mano de obra, además de
seguridad alimentaria del país, ya que hasta ahora no existe un programa de
desarrollo de la pesca", manifestó.
En el PBI es ínfimo
Según un reciente
informe de IDL Reporteros, en los últimos 13 años 87 mil millones de kilos de
anchoveta fueron convertidos en 20 mil millones de kilos de harina de pescado
que fueron destinados a la industria de alimentación animal, mientras que los
niveles de desnutrición crónica crecen en el país.
Además, el porcentaje
de participación del sector pesquero en el Producto Bruto Interno (PBI) es
ínfimo (0,34%), según datos del Banco Central, para un país que se ufana de
poseer la pesquería más rica.
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