El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

21 de junio de 2012

SI LA TIERRA FUESE UN BANCO

En la pirámide, aparece un consejo de administración, mayoritariamente compuesto por transnacionales y Estados desarrollistas, que ha llevado el negocio con un principio básico de injusticia ambiental

Enviado por: Por Florent Marcellesi, activista ecologista, investigador y miembro de Equo, 21/06/2012, 10:57 h   
Cierren los ojos. Imagínense que el planeta Tierra es un banco. Piensen en el balance de su gestión en los últimos años. ¿Qué ven?

En la pirámide, aparece un consejo de administración, mayoritariamente compuesto por transnacionales y Estados desarrollistas, que ha llevado el negocio con un principio básico de injusticia ambiental: privatización de los bienes comunes y de la vida (agua, atmósfera, semillas, genes, etc.) y socialización de las pérdidas para generaciones presentes y futuras: agotamiento de los recursos naturales y contaminación de nuestro entorno. Tras lucrarse alegremente durante décadas a costa de su juguete, ha dejado un déficit ecológico enorme: el año 1986 fue el último año en que el conjunto del planeta fue capaz de (re)generar y asimilar tantos recursos ecológicos como los que consumió y desechó. Sin embargo, en 1995 tal equilibrio ya no era posible: la biocapacidad generada solo cubrió hasta el 21 de noviembre, y en el 2010 hasta el 21 de agosto.

Como no, este consejo ha maquillado hasta el último momento las cuentas reales de su empresa. Montando cortinas de humo, como el marketing verde o el desarrollo sostenible, ha conseguido hacernos creer que su pésima gestión es el maravilloso objetivo que tendrían que alcanzar las personas más desfavorecidas y los países del Sur. La letra pequeña del contrato indica, no obstante, que vivimos a crédito ya que si continuamos con el business as usual, la humanidad necesitaría 2 planetas en el 2030 y casi 3 en el 2050 para satisfacer sus demandas. Pero sobre todo, indica que no existe ningún seguro, ni cantidad monetaria, que pueda revertir el salto colectivo de una civilización al precipicio.

Al mismo tiempo, se van acumulando las deudas, convirtiendo las deudas privadas (de unos pocos) en públicas (de toda la ciudadanía). Por ejemplo, la deuda de carbono, es decir la deuda adquirida por la contaminación desproporcionada de la atmósfera por parte de los países del Norte, ascendía a nivel mundial en 1990 a 1 millón de millones de euros. Por si fuera poco, el precio de barril de petróleo, verdadera prima de riesgo del sector ecológico y factor clave en las crisis alimentarias y financieras, no deja de batir récords en los mercados, empujada por la especulación, la demanda de los países emergentes y la imposibilidad de producir más oro negro. Resumiendo: antes de la crisis y según los criterios manejados por parte de las agencias de notación, esta gestión habría merecido una triple A. Después de la crisis y según los criterios manejados por los gobernantes, los responsables de tal estafa ecológica se habrían merecido un jugoso premio. En definitiva, si la Tierra hubiese sido un banco, se habría merecido un buen rescate.

Sigan con los ojos cerrados y, ante tantos despropósitos que nos pueden llevar hacia el ecofascismo o el colapso, dejen fluir la indignación dentro de sus venas. Acompañen mentalmente a todos aquellos movimientos y personas que luchan contra los desahucios ecológicos, en España o en Argentina contra el fracking, en Perú o África contra las minas gigantes a cielo abierto, en Brasil y China contra las represas faraónicas. Como el #15MpaRato y como en Islandia, además de resistencia, pidan verdad, justicia y reparación a los responsables de todos estos desastres ambientales. Aunque todavía no exista un Tribunal Internacional de Justicia Climática (¡reivindiquémoslo!), hagamos como en Ecuador donde Chevron-Texaco está condenado a pagar más de 9.000 millones de dólares a comunidades indígenas y colonos mestizos por los daños socioambientales causados durante sus operaciones petroleras en la Amazonia.

No nos conformemos con esto: demos también voz a los sin voz para que la Pacha Mama —sustento esencial de la vida en el planeta— tenga derechos. Pongamos en marcha en el Norte alternativas como las iniciativas en Transición, las monedas locales y bancos de tiempo, los mercados sociales, los huertos urbanos, los grupos de consumo, las cooperativas energéticas o de vivienda, la economía solidaria y del cuidado, etc.. Reforcemos así la autonomía y el empoderamiento personales y colectivos, la soberanía alimentaria y energética, el buen vivir y la autogestión de los bienes comunes, es decir todas aquellas actividades que nos permiten crear sociedades resistentes a los durísimos cambios ecológicos ya presentes y aún por venir. En este otro mundo, la Tierra no sería una entidad financiera vertical y tecnócrata: sería más bien una cooperativa horizontal y del conocimiento libre donde la meta es vivir bien con menos. Sin austeridad impuesta, ni crecimiento ilusorio, desde la conciencia de que si estamos en esta nave Tierra, es para ser felices dentro de los límites ecológicos del Planeta.

Pueden abrir los ojos: este mundo ya está en construcción. Pase lo que pase en Río+20 y demás cumbres internacionales, está aquí, al lado de su casa. Búsquenlo y súmense.

Por Florent Marcellesi, activista ecologista, investigador y miembro de Equo




http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/67265/Tierra-fuese-banco

15 de junio de 2012

Piden cambios en Pesca


Decisión. IDL-Reporteros dice que, en 13 años, 87 mil mllns de kilos de anchoveta se dedicaron a la industria de alimentación animal, mientras la desnutrición crónica crece.
Magda Quispe/
El sector pesquero peruano no muestra ningún avance –tras más de un mes de la renuncia de la viceministra de Pesquería Patricia Majluf– y continúa en un desorden total, según expertos consultados por La República.
Alfredo Almendáriz, experto en temas pesqueros, comparó al sector como el andar del cangrejo, es decir, hacia atrás.
Según explicó, esta dirección claramente se evidencia en el constante cambio de funcionarios públicos que realiza el gobierno para regular al mencionado sector.
"No se está tomando en cuenta la importancia del sector pesca para la seguridad alimentaria del país. Si damos una mirada hacia atrás, una vez que dejó su cargo el ex ministro Kurt Burneo, las personas que han desfilado, salvo el caso de Patricia Majluf, se ha visto que no han tenido voluntad de hacer algo por el sector. Y sí se puede hacer mucho, sobre todo considerando que el gobierno se basa en la inclusión social", sostuvo.
Precisó que todo depende de la decisión política que tome el gobierno, ya que somos un país en el que el 85% de la pesca va para la producción de harina de pescado.
"Un desarrollo correcto del sector traerá generación masiva de mano de obra, además de seguridad alimentaria del país, ya que hasta ahora no existe un programa de desarrollo de la pesca", manifestó.
En el PBI es ínfimo
Según un reciente informe de IDL Reporteros, en los últimos 13 años 87 mil millones de kilos de anchoveta fueron convertidos en 20 mil millones de kilos de harina de pescado que fueron destinados a la industria de alimentación animal, mientras que los niveles de desnutrición crónica crecen en el país.
Además, el porcentaje de participación del sector pesquero en el Producto Bruto Interno (PBI) es ínfimo (0,34%), según datos del Banco Central, para un país que se ufana de poseer la pesquería más rica.

14 de junio de 2012

¿Es la ciencia el problema o la solución?

El ministro correspondiente, al margen de su color político, hace suya así la opinión mayoritaria entre los pescadores, según los cuales sólo ellos saben algo del mar. Con estos antecedentes, no resulta extraño que el sector pesquero español se oponga frontalmente a la reforma la Política Pesquera Común preparada por la Comisión Europea. Y lo hace simplemente cuestionando la validez de los datos disponibles y blandiendo los 20.000 empleos en juego. ¿Dónde está la apuesta del sector pesquero español por la innovación basada en el conocimiento científico?

Lea el artículo completo en la página 48 de la Revista Pesca de Junio en el siguiente link:
 

5 de junio de 2012

Ejecución presupuestal del ITP al 4 de junio

El cuadro que se nuestra a continuación refleja el estado de avance de la ejecución presupuestal del Instituto Tecnológico Pesquero del Perú (ITP). Al igual que los otros dos Organismos Públicos Descentralizados del sector Pesca evidencia un presupuesto pobre en relación a los volúmenes exportados en 2011 que bordean los 3 mil millones de dólares.


Si bien es cierto su ejecución, sin llegar a ser lo eficientemente deseable, es mejor que el resto del sector, es aritméticamente deducible que es poco lo que puede esperarse de este organismo en materia de vigilancia y control sanitario e investigación y desarrollo de nuevos productos.

Con esta nota se muestra la necesidad de que el sector contribuya en mayor medida con el Estado a fin de que los presupuestos de estos 3 OPDs dispongan de recursos adecuados para desempeñar sus funciones con el nivel y calidad que corresponde a un país que desembarca los volúmenes de recursos hidrobiológicos más altos del planeta.

La pesquería peruana se merece mejores niveles de presupuesto para sus organismos reguladores, de investigación y de inversión en infraestructura, promoción y desarrollo. Sin embargo también debe acompañarse la mejoría presupuestal con un mejor nivel de sueldos y un mayor nivel de eficiencia de su personal.