El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

11 de marzo de 2026

COMO VOTAR EN LAS ELECCIONES 2026 EN EL PERU

 

Quien llega al poder no se pregunta "¿cómo realizo un gobierno memorable?" sino "¿a quién le debo realmente mi puesto y qué debo entregar a cambio?". Porque nadie, absolutamente nadie, llega solo a la cima del poder” . El problema no es que nuestros políticos sean torpes para cuidar su carrera. El problema es que tienen muy en claro la miserable manera cómo está funcionando el poder en el Perú, mientras nosotros seguimos en la ficción de que vivimos en una democracia.

Como en toda tragedia política, nosotros seguimos esperando que alguien responda a la "oportunidad histórica de reconstruir el país". La verdadera tragedia es que, en el Perú actual, las oportunidades históricas no existen y no interesan. Solo existen las oportunidades de rapiña y supervivencia. Y en ese juego, la moral, la honestidad, el trabajo serio, es un lujo que muy pocos pueden permitirse (Humberto Jara)

Nadie puede asegurar cuánto tiempo durará el presidente y los vicepresidentes en el cargo. No hay garantías de que estén los cinco años. Al final, para el día de la votación lo más sano es analizar y evaluar con mucho cuidado al candidato, su perfil, su trayectoria y no los planes, en los cuales nadie sabe si participó o no en su elaboración. Pero por sobre todo a los candidatos a senador y diputado, que sí tienen garantía de cinco años de estabilidad. Y dentro de estos, a los senadores, dado el poder que tendrán.

Mención aparte, es que hay que analizar con más cuidado a los candidatos a vicepresidentes de la plancha, los cuales eventualmente, podrían ser presidentes en nuestro frágil sistema constitucional. De alguna manera, más importante que evaluar al candidato presidencial, sería evaluar con más detenimiento a los candidatos a las vicepresidencias.

La verdad es que, dados los antecedentes de los últimos años, poco se puede esperar del Ejecutivo que asuma en julio del 2026.

Estemos atentos a quienes alcanzarán poder, el gobierno lo tiene cualquiera.

Hace años que venimos siendo utilizados y engañados por políticos que solo buscan satisfacer sus intereses personales y apetito de poder a través de legitimar su presencia en el Estado con nuestro voto. Nos mienten mostrando planes que no conocen y/o no entienden totalmente, ni tienen intención de cumplir. En este contexto, analizar los planes de gobierno, dada la cantidad de candidatos y lo extenso de algunos de los documentos, puede ser un ejercicio inútil dado el hecho de que todos los planes dejan de tener vigencia el día que se proclama al candidato ganador. De ahí en adelante es todo negociación política y repartija de cargos para ganar apoyo del congreso y conservarse en el cargo de Presidente.

Los planes de gobierno son un requisito que la ley impone a los partidos, pero no son vinculantes. Ningún candidato tiene la obligación de cumplirlos. En el fondo, el plan de gobierno es irrelevante, solo sirve para los discursos, los debates y para engañarnos. Este es un documento de propaganda nada más. Los candidatos no necesariamente participan en la elaboración del plan de gobierno y hasta es probable que ni los conozcan al detalle.

Seguramente mucha gente, con la mejor buena voluntad e intención, debe haber aportado ideas y sugerencias, para elaborar el plan de gobierno. Pero no se sabe si los candidatos han aportado ideas, o si están de acuerdo con él. De ahí que se escuchan muchos discursos de campaña que ofrecen cosas que son incoherentes con el plan de gobierno, o inexistentes en el mismo.

En el siguiente link se pueden ver todos los planes de gobierno en la parte que le compete a la pesquería. Se aprecia que algunos ni siquiera mencionan la palabra pesca, unos ofrecen cosas irrelevantes y otros ofrecen algunas cosas interesantes. Pero el punto es que nadie puede asegurar que el ganador lo ejecutará.

Por ello debatir públicamente el contenido de estos planes distrae a la masa electoral; pero resulta totalmente irrelevante. Cabe señalar que, de los 35 planes de gobierno, 21 han presentado propuestas, que representan el 60%; y de los 21, solo 4 han presentado propuestas coherentes y solo tres de ellos han presentado propuestas para actividad industrial, artesanal y de la acuicultura, representando el 19% y 14%, respectivamente

https://app.box.com/s/6vuqtf3a3wtw48djvn53v7du4wms8k20

Por otro lado, la realidad muestra que un plan de gobierno no es aplicable en su totalidad desde el primer día de gobierno, aún si existiese voluntad política para hacerlo. Los nuevos gobiernos asumen funciones en forma práctica los días 1 de agosto. Ello implica que ya existe un Plan de Gobierno anterior aún en curso, un PESEM aún en curso y una programación presupuestal en ejecución hasta el 31 de diciembre, que teóricamente deriva de los POI de cada pliego. Al mismo tiempo el proyecto de presupuesto para el año siguiente ya está confeccionado y para la aprobación del MEF en el segundo semestre.

La mejor posibilidad que tiene el sector pesquero son las reformas que puedan hacerse a través de leyes que sean aprobadas por el Senado de la República, que es la institución que realmente concentrará el poder. Esperemos que esta vez elijamos a los mejores para ser senadores y diputados.

Para el sector pesquero y su problemática, no basta la buena voluntad. Sin conocimiento y experiencia en pesca, la probabilidad de un fracaso, o de no hacer algo serio, es muy alta. Lo que debe primar en la decisión del voto para senadores y diputados, es la trayectoria del candidato, su compromiso con el sector, la voluntad por luchar en defensa de lo que creen y sus principios e ideas.

Poco o nada se puede esperar de las ofertas contenidas en los planes de gobierno. Pero algo se puede esperar de las personas que sean elegidas para el Senado y Diputados, las cuales deben ser evaluadas por su trayectoria, compromiso con el país y capacidad de defender ideas e intereses nacionales.

La abstención y el ausentismo en las elecciones no son una solución, por más que no se tenga ninguna preferencia por algún candidato, en especial a la presidencia. Solo favorecerían a los candidatos menos dignos de asumir los cargos a los que postulen. En el espectro de candidatos, siempre habrá uno mejor y otro peor. No votar o anular el voto solo favorecerá al peor. Tenemos que votar por la persona más decente y que nos parezca la mejor. No tengamos en cuenta los planes, solo miremos las trayectorias y los hechos. No votar solo creará el caos y nos conducirá a la anarquía, que es algo peor que un mal gobierno.

La atención ciudadana debe estar en el Senado. Si bien es cierto es la cámara de Diputados quien elabora y presenta proyectos de ley, los senadores no están impedidos de articular y coordinar la elaboración de propuestas en ese sentido.

Roberto Vieira es un invitado a candidato para senador nacional por APP. De su trayectoria se aprecia que es la mejor opción y la mejor posibilidad de que la pesca tenga un representante y un defensor en el Senado para hacer algo trascendente por la pesquería peruana.

Su trayectoria, carácter, personalidad, compromiso y experiencia en pesca, así como su vocación de servir al país, ofrece cinco años de trabajo contínuo para mejorar la pesquería y la acuicultura nacionales. Bastan tres hechos para conocer de su personalidad y trayectoria, durante su gestión como congresista en el gobierno anterior: Su denuncia contra el convenio con Odebrecht, siendo el primero en hacerlo, su denuncia contra la presencia de la flota potera china frente a nuestro dominio marítimo, muestran su vocación de justicia y de defensa de los intereses nacionales. Su presencia en el triángulo marítimo recuperado luego del fallo de La Haya con otras 14 personas muestra su compromiso con la pesca y el Perú. Llegaron el 5 de febrero 2014, con la bicolor en alto, al llamado ´triángulo interno´ a bordo de la embarcación pesquera Aleta Azul 1.

En el blog de la Revista Pesca se han publicado por separado los análisis que se muestran en el siguiente documento (que consolida todos los temas), el cual puede accederse en el siguiente link:

https://app.box.com/s/m58hxw4la2borj8d68recokvrz3g1o7w

 

Sirvan los siguientes comentarios de introducción, a un análisis de la situación de la pesquería en el Perú a pocos meses de las elecciones generales 2026.

 “En el próximo Congreso de la República, el verdadero pulso del poder político se jugará en el Senado. Allí, cada curul tendrá un peso determinante: desde la ratificación de magistrados del Tribunal Constitucional hasta la designación del Defensor del Pueblo y miembros del Banco Central de Reserva del Perú. Además, si el presidente de la República decide cerrar el Parlamento, el Senado se mantendrá en funciones, de acuerdo con lo establecido en la reforma que restableció la bicameralidad”.

"Con el retorno de la bicameralidad en el Perú para las elecciones de 2026, la composición del Senado se vuelve una variable política decisiva. No debe será solo una colección de nombres, detrás de cada senador debe haber experiencia, redes regionales y criterios técnicos que pueden inclinar la balanza entre la prisa legislativa y la deliberación responsable".

"Un Senado activo puede supervisar al ejecutivo mediante comisiones de investigación, auditar decretos o exigir rendición de cuentas. Tener una capacidad de veto o de cambios luego de lo propuesto por la cámara baja generará que los 60 actores que conforman el senado logren ser las personas claves para la toma de decisiones".

En unas elecciones altamente fragmentadas por la participación de hasta 35 partidos políticos habilitados, el regreso del Senado abre un nuevo tablero de poder en el país, donde cada voto será decisivo para definir quiénes tendrán en sus manos las decisiones más trascendentes del Perú”.

https://rpp.pe/politica/elecciones/elecciones-2026-el-senado-sera-el-espacio-mas-codiciado-de-la-politica-peruana-noticia-1652246

 “La educación que evita mostrar esta realidad no protege a los estudiantes: los desarma. Les enseña a indignarse, pero no a anticipar. A creer en relatos, pero no a analizar comportamientos. Luego se sorprenden cuando las decisiones políticas contradicen los discursos previos, como si fueran traiciones inesperadas y no consecuencias anunciadas.

Si queremos formar ciudadanos capaces de entender el mundo —no solo de repetir consignas— debemos enseñarles a escuchar más allá del texto leído, a observar cuándo un líder se traiciona a sí mismo en una frase espontánea, y a preguntarse siempre: ¿a quién le está hablando realmente y con qué propósito? Porque el poder casi nunca se delata en los discursos escritos; se revela en lo que se dice sin cálculo, cuando ya no se finge para la prensa sino que se habla para quienes realmente importan. Y quien no aprende a leer esas señales termina sorprendiéndose —una y otra vez— por decisiones que estaban dichas, aunque no oficialmente declaradas.

Los estudiantes deben sentir el deseo de mejorar el mundo, respetar normas de convivencia que sostienen el bien común y liderar movimientos de corrección cívica y política. Pero ese impulso solo es fecundo si se ejerce con los ojos abiertos: entendiendo en qué mundo viven, cómo funciona realmente el poder y qué es exactamente lo que desean cambiar de él. Sin esa lucidez, la vocación transformadora se convierte en consigna vacía; con ella, puede convertirse en acción responsable, eficaz y verdaderamente democrática”.

https://www.trahtemberg.com/escuchar-lo-politicamente-incorrecto/

“Cada campaña electoral se convierte en una feria de ofertas. Promesas grandilocuentes, planes perfectos, soluciones inmediatas. Se nos pide creer. Pero votar no es un acto de fe: es un ejercicio de juicio.

Aun en el supuesto —cada vez más ingenuo— de que un candidato quisiera cumplir sus promesas electorales, la realidad política las pulveriza rápidamente. Gobernar no es mandar. Es negociar. Es construir acuerdos con un gabinete que no siempre piensa igual, con congresistas que responden a sus propios electores, intereses, ideologías o cálculos de supervivencia. Las mayorías legislativas se arman y desarman, los consensos son frágiles y las promesas de campaña rara vez sobreviven al primer presupuesto o a la primera interpelación.

Por eso, insistir en votar por promesas es votar a ciegas”

Lo único que realmente tenemos para evaluar a un candidato es su trayectoria. Lo que hizo cuando no estaba en campaña. Cómo resolvió problemas reales. Si supo liderar equipos diversos, si fue capaz de negociar sin traicionar principios, si generó valor en la empresa, en la gestión pública o en el servicio comunitario. La historia personal y profesional no miente; el afiche electoral, sí.

Un buen presidente no es el que promete más, sino el que ya demostró que puede convertir ideas en hechos en contextos adversos. El que sabe escuchar, ceder, persuadir y, cuando corresponde, plantarse. El que entiende que la política no es un monólogo moral sino un ejercicio permanente de liderazgo con otros.

Elegir bien no es preguntarse “¿qué promete?”, sino “¿qué ha hecho?”. No es dejarse seducir por el discurso, sino examinar el recorrido. El mejor voto no se deposita en la urna con ilusión, sino con memoria. Porque las promesas se las lleva el viento; la trayectoria, no”.

https://www.trahtemberg.com/el-buen-voto-no-adhiere-promesas-sino-lee-trayectorias/

 

En cada campaña electoral, los políticos intentan construir una imagen de capacidad, de buena reputación, de constructores de futuro y que gobernarán bien porque es una obligación. Y les creemos.

Pero en la cruda realidad se ha instalado un sistema que premia otra cosa: lealtades oscuras, protección de aliados, disposición a pagar favores, habilidad para garantizar impunidad. En ese sistema degradado, la carrera política no es una maratón de prestigio sino una carrera de supervivencia inmediata donde los beneficios propios y la ilegalidad valen más que las necesidades del país.

Cuando un aspirante a la presidencia lanza una propuesta en apariencia absurda —indultar al corrupto que abrió las puertas a Odebrecht— no está hablándole al votante indignado; está enviando un mensaje cifrado a sectores políticos bajo investigación, a grupos económicos con exposición legal, a sectores que necesitan garantías de protección.

El mensaje es transaccional: "Conmigo el poder servirá para proteger, no para castigar". Electoralmente parece suicida. Pero dentro del mundo político real es una señal de confiabilidad para quienes, en los hechos, tienen el poder. No es torpeza.

Por: Umberto Jara

Estamos inundados por promesas electorales absurdas e irrealizables que invaden las franjas electorales. Algunas provocan risa; otras preocupación, porque hay quienes las creen posibles. Aun si tienen un atisbo de realizables, no dependen del presidente sino de las concesiones contradictorias que debe hacer para lograr una coalición que le permita gobernar. El ambiente ideológico es tal que la izquierda ha logrado que muchos candidatos de derecha digan que son de centro-izquierda y la derecha ha logrado que, cuando gobierna la izquierda, lo haga con las mismas recetas económicas de la derecha que critican.

¿Cuál es la promesa electoral que sí es creíble? La de quien diga: “MI PROMESA ES MI TRAYECTORIA: no ofreceré milagros ni soluciones instantáneas. Si me eligen, gobernaré en el contexto que me toque con consistencia con mi pasado, mi trayectoria y mis realizaciones. Si eso les basta, voten por mí; si buscan magia, sigan escuchando promesas”.

(León Trahtemberg)