Quien llega al poder no se pregunta "¿cómo realizo un gobierno
memorable?" sino "¿a quién le debo realmente mi puesto y qué debo
entregar a cambio?". Porque nadie, absolutamente nadie, llega solo a la
cima del poder” . El problema no es que nuestros políticos sean torpes para
cuidar su carrera. El problema es que tienen muy en claro la miserable manera
cómo está funcionando el poder en el Perú, mientras nosotros seguimos en la
ficción de que vivimos en una democracia.
Como en toda tragedia política, nosotros seguimos esperando que alguien
responda a la "oportunidad histórica de reconstruir el país". La
verdadera tragedia es que, en el Perú actual, las oportunidades históricas no
existen y no interesan. Solo existen las oportunidades de rapiña y supervivencia.
Y en ese juego, la moral, la honestidad, el trabajo serio, es un lujo que muy
pocos pueden permitirse (Humberto Jara)
Nadie
puede asegurar cuánto tiempo durará el presidente y los vicepresidentes en el
cargo. No hay garantías de que estén los cinco años. Al final, para el día de
la votación lo más sano es analizar y evaluar con mucho cuidado al candidato,
su perfil, su trayectoria y no los planes, en los cuales nadie sabe si
participó o no en su elaboración. Pero por sobre todo a los candidatos a senador
y diputado, que sí tienen garantía de cinco años de estabilidad. Y dentro de
estos, a los senadores, dado el poder que tendrán.
Mención
aparte, es que hay que analizar con más cuidado a los candidatos a
vicepresidentes de la plancha, los cuales eventualmente, podrían ser
presidentes en nuestro frágil sistema constitucional. De alguna manera, más
importante que evaluar al candidato presidencial, sería evaluar con más
detenimiento a los candidatos a las vicepresidencias.
La
verdad es que, dados los antecedentes de los últimos años, poco se puede
esperar del Ejecutivo que asuma en julio del 2026.
Estemos
atentos a quienes alcanzarán poder, el gobierno lo tiene cualquiera.
Hace
años que venimos siendo utilizados y engañados por políticos que solo buscan
satisfacer sus intereses personales y apetito de poder a través de legitimar su
presencia en el Estado con nuestro voto. Nos mienten mostrando planes que no
conocen y/o no entienden totalmente, ni tienen intención de cumplir. En este
contexto, analizar los planes de gobierno, dada la cantidad de candidatos y lo
extenso de algunos de los documentos, puede ser un ejercicio inútil dado el
hecho de que todos los planes dejan de tener vigencia el día que se proclama al
candidato ganador. De ahí en adelante es todo negociación política y repartija
de cargos para ganar apoyo del congreso y conservarse en el cargo de Presidente.
Los
planes de gobierno son un requisito que la ley impone a los partidos, pero no
son vinculantes. Ningún candidato tiene la obligación de cumplirlos. En el
fondo, el plan de gobierno es irrelevante, solo sirve para los discursos, los
debates y para engañarnos. Este es un documento de propaganda nada más. Los
candidatos no necesariamente participan en la elaboración del plan de gobierno
y hasta es probable que ni los conozcan al detalle.
Seguramente
mucha gente, con la mejor buena voluntad e intención, debe haber aportado ideas
y sugerencias, para elaborar el plan de gobierno. Pero no se sabe si los
candidatos han aportado ideas, o si están de acuerdo con él. De ahí que se
escuchan muchos discursos de campaña que ofrecen cosas que son incoherentes con
el plan de gobierno, o inexistentes en el mismo.
En
el siguiente link se pueden ver todos los planes de gobierno en la parte que le
compete a la pesquería. Se aprecia que algunos ni siquiera mencionan la palabra
pesca, unos ofrecen cosas irrelevantes y otros ofrecen algunas cosas
interesantes. Pero el punto es que nadie puede asegurar que el ganador lo
ejecutará.
Por
ello debatir públicamente el contenido de estos planes distrae a la masa
electoral; pero resulta totalmente irrelevante. Cabe señalar que, de los 35
planes de gobierno, 21 han presentado propuestas, que representan el 60%; y de
los 21, solo 4 han presentado propuestas coherentes y solo tres de ellos han
presentado propuestas para actividad industrial, artesanal y de la acuicultura,
representando el 19% y 14%, respectivamente
https://app.box.com/s/6vuqtf3a3wtw48djvn53v7du4wms8k20
Por
otro lado, la realidad muestra que un plan de gobierno no es aplicable en su
totalidad desde el primer día de gobierno, aún si existiese voluntad política
para hacerlo. Los nuevos gobiernos asumen funciones en forma práctica los días
1 de agosto. Ello implica que ya existe un Plan de Gobierno anterior aún en
curso, un PESEM aún en curso y una programación presupuestal en ejecución hasta
el 31 de diciembre, que teóricamente deriva de los POI de cada pliego. Al mismo
tiempo el proyecto de presupuesto para el año siguiente ya está confeccionado y
para la aprobación del MEF en el segundo semestre.
Para el sector pesquero y su
problemática, no basta la buena voluntad. Sin conocimiento y experiencia en
pesca, la probabilidad de un fracaso, o de no hacer algo serio, es muy alta. Lo
que debe primar en la decisión del voto para senadores y diputados, es la
trayectoria del candidato, su compromiso con el sector, la voluntad por luchar en
defensa de lo que creen y sus principios e ideas.
Poco o nada se puede esperar de
las ofertas contenidas en los planes de gobierno. Pero algo se puede esperar de
las personas que sean elegidas para el Senado y Diputados, las cuales deben ser
evaluadas por su trayectoria, compromiso con el país y capacidad de defender
ideas e intereses nacionales.
La abstención y el ausentismo en
las elecciones no son una solución, por más que no se tenga ninguna preferencia
por algún candidato, en especial a la presidencia. Solo favorecerían a los
candidatos menos dignos de asumir los cargos a los que postulen. En el espectro
de candidatos, siempre habrá uno mejor y otro peor. No votar o anular el voto
solo favorecerá al peor. Tenemos que votar por la persona más decente y que nos
parezca la mejor. No tengamos en cuenta los planes, solo miremos las
trayectorias y los hechos. No votar solo creará el caos y nos conducirá a la
anarquía, que es algo peor que un mal gobierno.
La atención ciudadana debe estar
en el Senado. Si bien es cierto es la cámara de Diputados quien elabora y
presenta proyectos de ley, los senadores no están impedidos de articular y
coordinar la elaboración de propuestas en ese sentido.
Roberto Vieira
es un invitado a candidato para senador nacional por APP. De su trayectoria se aprecia
que es la mejor opción y la mejor posibilidad de que la pesca tenga un
representante y un defensor en el Senado para hacer algo trascendente por la
pesquería peruana.
Su trayectoria,
carácter, personalidad, compromiso y experiencia en pesca, así como su vocación
de servir al país, ofrece cinco años de trabajo contínuo para mejorar la
pesquería y la acuicultura nacionales. Bastan tres hechos para conocer de su
personalidad y trayectoria, durante su gestión como congresista en el gobierno
anterior: Su denuncia contra el convenio con Odebrecht, siendo el primero en
hacerlo, su denuncia contra la presencia de la flota potera china frente a
nuestro dominio marítimo, muestran su vocación de justicia y de defensa de los
intereses nacionales. Su presencia en el triángulo marítimo recuperado luego
del fallo de La Haya con otras 14 personas muestra su compromiso con la pesca y
el Perú. Llegaron el 5 de febrero 2014, con la bicolor en alto, al llamado
´triángulo interno´ a bordo de la embarcación pesquera Aleta Azul 1.
En
el blog de la Revista Pesca se han publicado por separado los análisis que se
muestran en el siguiente documento (que consolida todos los temas), el cual
puede accederse en el siguiente link:
https://app.box.com/s/m58hxw4la2borj8d68recokvrz3g1o7w
Sirvan los siguientes comentarios de introducción,
a un análisis de la situación de la pesquería en el Perú a pocos meses de las
elecciones generales 2026.
“En el próximo Congreso de la
República, el verdadero pulso del poder político se jugará en el Senado. Allí,
cada curul tendrá un peso determinante: desde la ratificación de magistrados
del Tribunal Constitucional hasta la designación del Defensor del Pueblo y
miembros del Banco Central de Reserva del Perú. Además, si el presidente de la
República decide cerrar el Parlamento, el Senado se mantendrá en funciones, de
acuerdo con lo establecido en la reforma que restableció la bicameralidad”.
"Con el retorno de la bicameralidad en el Perú para las elecciones de
2026, la composición del Senado se vuelve una variable política decisiva. No
debe será solo una colección de nombres, detrás de cada senador debe haber
experiencia, redes regionales y criterios técnicos que pueden inclinar la
balanza entre la prisa legislativa y la deliberación responsable".
"Un Senado activo puede supervisar al ejecutivo mediante comisiones de
investigación, auditar decretos o exigir rendición de cuentas. Tener una
capacidad de veto o de cambios luego de lo propuesto por la cámara baja
generará que los 60 actores que conforman el senado logren ser las personas
claves para la toma de decisiones".
En unas elecciones altamente fragmentadas por la participación de hasta 35
partidos políticos habilitados, el regreso del Senado abre un nuevo tablero de
poder en el país, donde cada voto será decisivo para definir quiénes tendrán en
sus manos las decisiones más trascendentes del Perú”.
“La educación que evita mostrar esta
realidad no protege a los estudiantes: los desarma. Les enseña a indignarse,
pero no a anticipar. A creer en relatos, pero no a analizar comportamientos.
Luego se sorprenden cuando las decisiones políticas contradicen los discursos
previos, como si fueran traiciones inesperadas y no consecuencias anunciadas.
Si queremos formar ciudadanos capaces de entender el mundo —no solo de
repetir consignas— debemos enseñarles a escuchar más allá del texto leído, a
observar cuándo un líder se traiciona a sí mismo en una frase espontánea, y a
preguntarse siempre: ¿a quién le está hablando realmente y con qué propósito?
Porque el poder casi nunca se delata en los discursos escritos; se revela en lo
que se dice sin cálculo, cuando ya no se finge para la prensa sino que se habla
para quienes realmente importan. Y quien no aprende a leer esas señales termina
sorprendiéndose —una y otra vez— por decisiones que estaban dichas, aunque no
oficialmente declaradas.
Los estudiantes deben sentir el deseo de mejorar el mundo, respetar normas
de convivencia que sostienen el bien común y liderar movimientos de corrección
cívica y política. Pero ese impulso solo es fecundo si se ejerce con los ojos
abiertos: entendiendo en qué mundo viven, cómo funciona realmente el poder y
qué es exactamente lo que desean cambiar de él. Sin esa lucidez, la vocación
transformadora se convierte en consigna vacía; con ella, puede convertirse en acción
responsable, eficaz y verdaderamente democrática”.
https://www.trahtemberg.com/escuchar-lo-politicamente-incorrecto/
“Cada campaña electoral se
convierte en una feria de ofertas. Promesas grandilocuentes, planes perfectos,
soluciones inmediatas. Se nos pide creer. Pero votar no es un acto de fe: es un
ejercicio de juicio.
Aun en el supuesto —cada vez
más ingenuo— de que un candidato quisiera cumplir sus promesas electorales, la
realidad política las pulveriza rápidamente. Gobernar no es mandar. Es
negociar. Es construir acuerdos con un gabinete que no siempre piensa igual,
con congresistas que responden a sus propios electores, intereses, ideologías o
cálculos de supervivencia. Las mayorías legislativas se arman y desarman, los
consensos son frágiles y las promesas de campaña rara vez sobreviven al primer presupuesto
o a la primera interpelación.
Por eso, insistir en votar por
promesas es votar a ciegas”
Lo único que realmente tenemos para evaluar a un
candidato es su trayectoria. Lo que hizo cuando no estaba en campaña. Cómo
resolvió problemas reales. Si supo liderar equipos diversos, si fue capaz de
negociar sin traicionar principios, si generó valor en la empresa, en la
gestión pública o en el servicio comunitario. La historia personal y
profesional no miente; el afiche electoral, sí.
Un buen presidente no es el
que promete más, sino el que ya demostró que puede convertir ideas en hechos en
contextos adversos. El que sabe escuchar, ceder, persuadir y, cuando
corresponde, plantarse. El que entiende que la política no es un monólogo moral
sino un ejercicio permanente de liderazgo con otros.
Elegir bien no es preguntarse
“¿qué promete?”, sino “¿qué ha hecho?”. No es dejarse seducir por el discurso,
sino examinar el recorrido. El mejor voto no se deposita en la urna con
ilusión, sino con memoria. Porque las promesas se las lleva el viento; la
trayectoria, no”.
https://www.trahtemberg.com/el-buen-voto-no-adhiere-promesas-sino-lee-trayectorias/
En cada campaña electoral, los políticos intentan
construir una imagen de capacidad, de buena reputación, de constructores de
futuro y que gobernarán bien porque es una obligación. Y les creemos.
Pero en la cruda realidad se ha instalado un
sistema que premia otra cosa: lealtades oscuras, protección de aliados,
disposición a pagar favores, habilidad para garantizar impunidad. En ese
sistema degradado, la carrera política no es una maratón de prestigio sino una
carrera de supervivencia inmediata donde los beneficios propios y la ilegalidad
valen más que las necesidades del país.
Cuando un aspirante a la presidencia lanza una
propuesta en apariencia absurda —indultar al corrupto que abrió las puertas a
Odebrecht— no está hablándole al votante indignado; está enviando un mensaje
cifrado a sectores políticos bajo investigación, a grupos económicos con
exposición legal, a sectores que necesitan garantías de protección.
El mensaje es transaccional: "Conmigo el poder
servirá para proteger, no para castigar". Electoralmente parece suicida.
Pero dentro del mundo político real es una señal de confiabilidad para quienes,
en los hechos, tienen el poder. No es torpeza.
Por: Umberto Jara
Estamos inundados por promesas
electorales absurdas e irrealizables que invaden las franjas electorales.
Algunas provocan risa; otras preocupación, porque hay quienes las creen
posibles. Aun si tienen un atisbo de realizables, no dependen del presidente
sino de las concesiones contradictorias que debe hacer para lograr una
coalición que le permita gobernar. El ambiente ideológico es tal que la
izquierda ha logrado que muchos candidatos de derecha digan que son de centro-izquierda
y la derecha ha logrado que, cuando gobierna la izquierda, lo haga con las
mismas recetas económicas de la derecha que critican.
¿Cuál es la promesa electoral
que sí es creíble? La de quien diga: “MI PROMESA ES MI TRAYECTORIA: no ofreceré
milagros ni soluciones instantáneas. Si me eligen, gobernaré en el contexto que
me toque con consistencia con mi pasado, mi trayectoria y mis realizaciones. Si
eso les basta, voten por mí; si buscan magia, sigan escuchando promesas”.
(León Trahtemberg)
