El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

30 de marzo de 2017

La pesca, la acuicultura, la investigación y la innovacion

Para efectos de la investigación y desarrollo tecnológico en el Perú se han desarrollado las entidades que existen, gracias a la cooperación internacional, de una manera casi fortuita y no por efecto de un debido planeamiento derivado de una necesidad.

El ITP y el CEP Paita se crean gracias a la cooperación de Japón. El BIC Humboldt se tiene gracias a la cooperación alemana, y el IMARPE proviene de cooperación técnica de FAO.

En líneas generales el Perú, por su condición de país en vías de desarrollo ha sido sujeto de mucha cooperación técnica en pesca. Si bien es cierto la ayuda en forma de cooperación era  generosa, no podemos dejar de especular en que detrás hubo también interés por privilegios en cuando a permisos de pesca y otros. El hecho es que desde entonces no ha crecido la oferta tecnológica en forma orgánica, sostenida y con recursos propios.

Probablemente fue válido hasta hace algunos años esperar todo, o casi todo, de la cooperación internacional; pero desde que el Perú se convierte en el país pesquero con los desembarques más grandes del planeta y en la segunda pesquería del mundo, es momento de dejar de depender de la ayuda externa porque podemos disponer de nuestros propios recursos financieros si administramos mejor la pesquería.

Incluso la construcción de los desembarcaderos pesqueros artesanales proviene de préstamos y cooperación internacional. Hoy estas instalaciones requieren de nuevas tecnologías y de innovación en sus procesos, pero no se aprecia oferta para atender esta necesidad.

Pero ya no somos sujetos de cooperación internacional por estar considerados como país de renta media. Una consecuencia del crecimiento económico de los últimos años.

Una mejor participación del Estado en la renta de la industria debe permitir el financiamiento de un plan estratégico de largo plazo con la I&D+i como componente importante.

Con exportaciones anuales promedio de 3 mil millones de dólares, el Perú ya no está en el mismo escenario que hace veinte años como para pensar en la cooperación o el financiamiento externo para impulsar el desarrollo tecnológico del sector. Por otro lado no es sostenible tampoco.

Entramos a una etapa de financiamiento para alcanzar un desarrollo de la I+D+i; pero que igual tiene que pagarse eventualmente. ¿Quién proveerá los recursos para el pago? ¿El tesoro público con los impuestos de todos los peruanos? Si así fuese ¿cuál es el beneficio obtenido por la ciudadanía que justifique el pago correspondiente? Por lo menos el beneficio debiera ser un mayor acceso a productos pesqueros de calidad, de precio accesible para las mayorías y un mercado interno en igualdad de condiciones de competitividad que el mercado externo

Siendo que toda innovación o avance repercute en una mejor calidad de producto y en mejor rentabilidad para la empresa privada, se presume como razonable que la participación de la industria a través de una contribución equitativa de los derechos de pesca, daría sostenibilidad a la I&D+i. 

Le compete al Estado ser el promotor y el articulador; y en ese sentido se gesta el Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura del cual se comenta en esta edición.

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a ABRIL 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.
En formato revista en el siguiente link:

27 de febrero de 2017

Programa de Innovación en Pesca y Acuicultura

El desarrollo histórico de la pesquería peruana se caracteriza por la marcada orientación hacia la producción de harina y aceite de pescado. Este desarrollo ha estado condicionado principalmente por la abundancia de los recursos pelágicos susceptibles de ser capturados y procesados masivamente y por la gran demanda de piensos y suplementos proteicos en el mercado internacional. Ésta marcada orientación hacia la producción industrial de harina y aceite de pescado ha influenciado la marcha y el desarrollo de las investigaciones científicas y tecnológicas, el establecimiento de los sistemas de información y colección de estadísticas, e infraestructuras de apoyo y servicios. Esta afirmación se evidencia en la mayor proporción de informes e investigaciones sobre la anchoveta en relación al resto de recursos.

En ese sentido no se evidencia, en la estructura del modelo de gestión vigente, que exista una entidad especializada en ciencia, tecnología e innovación que ocupe una posición rectora y articuladora, lo que se presenta como una importante limitación del modelo organizacional para la pesquería en el contexto actual, donde las necesidades de I+D+i son vitales.

En Mayo 2015, a solicitud del Ministro de la Producción, el Consejo de Ministros aprobó iniciar las gestiones para el endeudamiento ante el BM para el financiamiento del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA), por USD 40 millones, encargando al Despacho Viceministerial de Pesca y Acuicultura de PRODUCE constituirse en la Unidad Formuladora del PNIPA.

Sobre la base de estos pasos y aprobaciones previas, el Ministerio de la Producción, a través del Vice Ministerio de Pesquería formuló el Estudio de Factibilidad del PNIPA,  orientado a fortalecer los procesos de innovación en el sector pesca y acuicultura (P&A) del Perú.  Este Programa se enmarca en la línea del fomento de la I+D+i que se impulsan desde diversos sectores, con el apoyo del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), desde hace unos 15 años.

Hace pocas semanas el préstamo en mención fue oficializado. Por lo tanto, el Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura ya dispone de financiamiento.

El PNIPA y sus Proyectos se construyen en un contexto de fomento de la innovación que no tiene parangón en la historia reciente del país. Si bien es cierto, algunas de estas iniciativas han hecho algún esfuerzo por canalizar recursos hacia el sector Pesca y Acuicultura, estos aparecen totalmente insuficientes, frente a las necesidades de renovación del modelo de desarrollo del sector P&A.  Este requiere una mayor especialización y envergadura, menor dispersión, y coherencia con la política de fomento de la innovación del sector P&A.

En consecuencia, el sector pesca y acuicultura peruano entra a una nueva etapa en el campo de la investigación, desarrollo e innovación, que se espera alcance óptimos resultados en el futuro inmediato.

La nueva visión de la pesquería peruana debiera ser, no de promoción e incentivo por mayor extracción, sino de consolidación y tecnificación de los niveles alcanzados. Capturas más eficientes pero dentro de límites sostenibles, mayor valor agregado, óptimo nivel sanitario de los productos que ingresan al mercado, igualdad de condiciones para el mercado interno y externo.

La innovación y la tecnología alcanzan en este contexto su máxima necesidad.

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a MARZO 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.
En formato revista en el siguiente link:

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13 de febrero de 2017

La necesidad de actualizar la institucionalidad pesquera del Perú

Desde el año 2001, en que se promulga el reglamento de la Ley General de Pesca, muchas cosas han ocurrido en materia de cambio climático, agotamiento de las especies y en el contexto general de la actividad extractiva y transformadora, no solamente en el Perú sino en el mundo.

El reglamento en mención ha sufrido tantas modificaciones, que hoy en día aún si se hiciese un compendio o actualización de todo ello, su interpretación seguiría siendo confusa.

Se han promulgado una serie de decretos complementarios y varios Reglamentos de Ordenamiento Pesquero que en conjunto hacen que la legislación actual sea difícil de interpretar. La profusión de normas dictadas desde el día que se reglamentó la ley es de tal magnitud que aún formulando un texto único ordenado de la normatividad pesquera seguiría siendo confuso y desordenada

Lo que se impone en consecuencia, como una primera medida para perfeccionar la institucionalidad pesquera peruana, es la formulación de una nueva Ley General de Pesca con su respectivo reglamento que, a través de una normativa moderna y sencilla incorpore todas las normas vigentes, reemplace lo que ya devino en obsoleto, e incorpore conceptos modernos de tal forma que pueda ordenarse debidamente el sector.

Tres conceptos fundamentales que debería contener la ley son:

·           Incorporar el criterio de que una nueva ley para la pesca en el Perú no puede tener un carácter estimulador de la actividad, sino más bien debe tener un enfoque precautorio, limitando el crecimiento de la extracción a fin de asegurar la sostenibilidad de las especies actualmente disponibles. La falta de información científica sobre el volumen y estado de las biomasas de las especies de consumo directo en el Perú impone adoptar un enfoque precautorio y no promotor, en tanto no se disponga de datos científicos que permitan definir cuotas o límites máximos de extracción. No se puede incentivar la extracción y el consumo sin saber qué especies pueden promoverse sin alterar el equilibrio del ecosistema.

·           Proteger el mercado nacional dándole las mismas condiciones de operación que las existentes  para el mercado externo a fin de garantizar la seguridad alimentaria nacional, en vista de que actualmente la exportación ofrece ventajas sobre la venta al mercado interno, al punto de que deviene en competencia desleal. Es difícil hacer que la venta de productos hidrobiológicos al mercado interno sea competitiva mientras existan incentivos solamente para la exportación y no para el mercado peruano. Lo que colateralmente dificulta la promoción del consumo de pescado, que además no debiera hacerse en la medida de lo expuesto en el párrafo anterior.

·           Asignar derechos de pesca justos y equitativos para la Nación. Los peces no pueden ser gratis, especialmente aquellos que se destinan al mercado externo y alimentan a otras poblaciones mientras gran parte de la población peruana padece de desnutrición y anemia. Mejores tasas de derechos de pesca permitirían financiar programas sociales para contribuir al mejoramiento de la alimentación de las poblaciones vulnerables, especialmente aquellas poblaciones dispersas por encima de los 3,000 metros de altura.


La siguiente medida es diseñar una Política de Estado para la pesquería peruana que esté alineada con una nueva ley general de pesca, que marque objetivos y metas claras y precisas para el corto, mediano y largo plazo, asegurando mecanismos que reduzcan los riesgos de que en cada nuevo gobierno se introduzcan cambios que alteren el espíritu de la ley y de la politica establecida, la cual debe tener un consenso no solo político sino de los administrados, industriales, artesanales y sociedad civil.

Marcos Kisner Bueno

31 de enero de 2017

Pesca, PBI, tributación y participación del país

La exportación de productos pesqueros, en el caso de la pota y otros, recibe un drawback, que viene a ser una especie de subsidio, cuyas cifras oficiales no se encuentran visibles en forma precisa. La extracción de pota, por efectuarse por la flota artesanal ya que no existe flota industrial actualmente que pueda extraerla, está exenta del pago de derechos de pesca. La comercialización de este recurso, por tratarse de un recurso pesquero en estado fresco, está exonerada del pago del IGV bien sea en el mercado nacional o cuando se vende a una planta procesadora.

La pesca artesanal no está obligada al pago de derechos de pesca. Pero si bien es cierto una parte de sus desembarques va a los mercados nacionales para consumo interno (lo cual puede ser un argumento para esta exoneración de pago fijada en la Ley General de Pesca), también es verdad que la mayor parte va a las plantas congeladoras y enlatadoras que exportan sus productos. En este caso, no hay justificación alguna para que la materia prima, procesada o no que se exporta, no pague un derecho por la extracción.

Por otro lado, las exportaciones en general, no pagan IGV por cuanto se les devuelve ese impuesto, así que no se puede considerar ese tributo como un aporte de la industria pesquera.

Por tanto, en términos de contribución monetaria al  país, el monto cobrado por el Estado por derechos de pesca a la actividad pesquera, no es el más conveniente a los intereses nacionales.

No es equitativo, desde el enfoque ciudadano, que se exporten productos sin pago de derechos de pesca. La venta para el consumo interno sí se puede justificar que sea exceptuada, porque la extracción de un recurso natural del cual los 30 millones de peruanos somos propietarios, si fuese gravada, sería trasladada al consumidor nacional lo que lo encarecería injustamente. Sin embargo, el recurso natural que se exporta para ser consumido por poblaciones de otros países, no debe ser gratis.

Que la pesca es relativamente importante en el crecimiento del PBI, no hay duda, pero ello no necesariamente implica o significa que el país está recibiendo una justa participación en el negocio, considerando que es el propietario de la materia prima.

Este es el tema de fondo que requiere de una reforma en el sistema. La atención no debe enfocarse exclusiva ni principalmente en la sostenibilidad de la anchoveta ni en la industria de harina de pescado, ni en la creación de conflictos. Es poco probable que la industria esté forzando al colapso de este u otro recurso y es aún menos probable que el IMARPE no sea responsable en sus recomendaciones. Insistir en una confrontación con la industria, en especial con la de harina de pescado, no es eficiente ni tendrá resultado positivo alguno. Genera un desgaste improductivo. Resulta insensato creer que alguien va a ganar una pelea contra la industria. La historia, los hechos y la práctica lo evidencian.

El enfoque debe centrarse en llegar a una equitativa contribución de toda la industria procesadora y extractiva de recursos hidrobiológicos con el Estado peruano y por consecuencia con el propietario del recurso pesquero: la Nación.

Tres puntos básicos alrededor de los cuales deben diseñarse nuevas políticas:
·       La extracción de recursos pesqueros que se destinan a la exportación, no puede ser gratis ni barata.
·       La atención de las necesidades de alimentación de la población peruana debe estar por encima de las conveniencias y beneficios de su exportación.
·       Los derechos de pesca y la participación de la Nación en el negocio pesquero deben ser más equitativos.


La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a FEBRERO 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

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29 de diciembre de 2016

La contribucion de la pesca en Perú

La contribución del sector pesquero con el Estado se reduce al impuesto a la renta de tercera categoría y al pago de derechos de pesca.  El IGV se devuelve al empresario en el caso de exportaciones. La comercialización de pescado en estado fresco está exonerada del IGV. La estructuración del canon pesquero, se hace sobre la incorporación del 50% de los derechos de pesca recaudados y del 50% del impuesto a la renta de tercera categoría del sector. El otro 50% de los derechos de pesca  permanece a disposición de Produce.

“Derechos de pesca” es un término empleado para expresar que por la extracción de determinadas especies se paga una tasa, es decir una suma de dinero, por tonelada métrica extraída.  En el caso de la anchoveta, el principal recurso pesquero, la norma vigente introduce como factor de pago de derecho de pesca de anchoveta el 0.25% del valor FOB de la harina de pescado computable sobre el precio promedio mensual según información oficial que emita Aduanas. El aceite de pescado derivado de la producción, queda libre de pago de derechos en esta ecuación, asumiendo que la producción de harina absorbe la contribución.  Otros recursos pesqueros como la pota, la merluza, el jurel y la caballa son también sujetos de “derechos de pesca”. Tienen tasas de pago diferenciadas y solamente si son capturados por embarcaciones industriales o de bandera extranjera. La extracción realizada por la pesquería artesanal no es sujeto de pago de derechos de pesca. 

La distribución de los recursos del canon a los gobiernos locales y regionales necesita ser revisada porque es no es la mejor. Existen gobiernos locales que reciben menos de 30 soles.

La proporción entre lo que factura la industria como exportaciones y lo que le paga a la Nación, como propietaria del recurso pesquero a través del impuesto a la renta y los derechos de pesca, necesita ser revisada. El Estado debe redefinir las tasas para hacerlas más justas y evaluar la conveniencia de que todos quienes realizan esfuerzo pesquero contribuyan con el país. El subsidio a la exportación de algunos productos pesqueros vía “drawback” debería ser evaluado también a fin de que la exportación no signifique una competencia desleal a la venta al mercado interno.

El sector artesanal demanda apoyo del Estado y construcción de infraestructura. La industria tiene necesidades como mayor investigación y transferencia tecnológica. ¿Con qué recursos económicos podría atenderse esta demanda?. ¿Con qué recursos cuenta el Estado para mitigar los impactos ambientales que causan la flota y la industria pesquera, así como para inversiones en infraestructura del sector?

El sector pesquero debe contribuir con el Estado en forma justa y proporcional a la renta que genera y a las demandas de inversión que necesita que el Estado efectúe.

La participación de la Nación en la renta pesquera es un tema diferente al de su participación en el PBI. Ambos aspectos tienen que ser analizados en sus propios contextos.

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a ENERO 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

https://www.yumpu.com/es/document/view/56596093/revista-pesca-enero-2017

20 de diciembre de 2016

Innovación y tecnología en la comercialización de pescado

Esta nota es interesante y sugestiva. ¿Qué se puede hacer en el Perú al respecto? Los centros de formación pesquera existentes como el CEP Paita ¿podrían incursionar en campos como este?

La pesquería peruana no es solo anchoveta y harina. Hay mucho por hacer y se requiere de innovación, tecnología e investigación. Pero sobre todo de decisión y voluntad política.

Lo que hace España en el ámbito del último eslabón de la cadena productiva de la pesca de consumo humano directo bien podría ser un estímulo para dedicarle atención y tiempo a ese tema en el Perú.


MERCAMADRID Y FEDEPESCA, ADEPESCA Y ATRADEPESCA, FIRMAN UN ACUERDO MARCO DE COLABORACIÓN PARA IMPARTIR  FORMACIÓN ESPECIALIZADA

 "Mercamadrid, como unidad alimentaria referente en la comercialización de la alimentación fresca de la comunidad de Madrid, firma este acuerdo con la Federación Nacional de Pescaderos (FEDEPESCA) con el objetivo de conseguir una formación adaptada a las necesidades del sector especializado de venta de productos pesqueros Conseguir el prestigio social que merece la profesión de pescadero a través de la formación es prioritario para garantizar la pervivencia del sector. El lunes 19 de Diciembre en la sede en Madrid de FEDEPESCA, la patronal de los especialistas del pescado y MERCAMADRID, han firmado el Acuerdo Marco de Colaboración para la Formación, Cualificación Profesional y Empleo del sector Detallista de  Productos Pesqueros y Acuícolas. El Director General de MERCAMADRID, D. David Chica Marcos y el Presidente de FEDEPESCA (la Federación Nacional  de los especialistas en la venta de productos pesqueros y acuícolas), ADEPESCA (la Asociación Autonómica de Madrid) y ATRADEPESCA (la Asociación de Trabajadores Autónomos de este sector de la Comunidad de Madrid), D. Gonzalo González Puente, han formalizado el Acuerdo Marco, fruto de las negociaciones llevabas a cabo como consecuencia de la imperante necesidad que tiene el sector especializado de Venta de Productos Pesqueros, Acuícolas, Frescos, Congelados y Transformados de que exista una formación adaptada a las necesidades reales y existentes que éste demanda.  El sector de venta de pescados es un sector altamente especializado, que necesita de una formación muy concreta y específica para sus trabajadores y empresarios, y a la que es imposible acceder en España. No existe ningún centro público ni privado que ofrezca esta formación con carácter oficial. Desgraciadamente esta falta de formación oficial está amenazando a los sectores de comercio de alimentación perecedera, por la dificultad de encontrar futuros profesionales y garantizar el relevo generacional. Debemos de recordar que en el caso de los maestros pescaderos españoles son conocidos por sus excelentes habilidades en la preparación, corte y presentación de unos productos que son imprescindibles para una dieta saludable y cuyo consumo retrocede conforme el sector especialista se hace más pequeño. Conseguir centros de formación especializados que permitan prestigiar los oficios artesanos relacionados con la alimentación fresca es una obligación para quienes representan al sector y una demanda recurrente de las organizaciones que los representamos. Los tiempos cambian y con ellos las necesidades de los consumidores, sus formas de relacionarse y los medios y formas de comprar. Igualmente son cada día más numerosas las obligaciones legales en materia de alimentación, las exigencias de los consumidores y del público en general y frente a esto, el sector debe poder dar respuesta y adaptarse a dichas novedades.

 FEDEPESCA, ADEPESCA, ATRADEPESCA y MERCAMADRID consideran que la formación es el elemento clave para formar, modernizar y adaptar a los pescaderos a estas nuevas necesidades. Firman este Acuerdo Marco, con el objetivo de establecer las bases para desarrollar actuaciones conjuntas orientadas a fomentar la formación, cualificación profesional de trabajadores y empresarios, así como mejorar su inserción en el mercado laboral. Dentro del acuerdo se recogen distintas líneas de formación, para poder atender a grupos diversos con distintas necesidades siempre dentro de la misma formación especializada de comercio especializado en la venta de productos pesqueros y acuícolas. Encaminado a conseguir y obtener relevo generacional en una profesión donde los autónomos y empresarios mayores de 50 años suponen más de un 60% del total, se hace necesario formar a nuevos profesionales pescaderos. Tanto para atender las actuales necesidades del sector de comercio que demandan los profesionales expertos en el oficio y así poder atender sus planes de expansión y crecimiento, como para asegurar la continuidad de los negocios de comercio especializado, como son las pescaderías. FEDEPESCA, ADEPESCA y ATRADEPESCA mediante este acuerdo marco se comprometen a colaborar estrechamente con MERCAMADRID para poder definir las verdaderas necesidades del sector, el diseño de los contenidos de las acciones formativas a impartir, la selección de los profesores, así como para lograr en todo lo posible que los desocupados formados encuentren empleo, realizando prácticas en las empresas del sector, puesto que uno de los objetivos importantes de este Acuerdo es recuperar el Contrato de Formación y Aprendizaje, por ser el más idóneo para formar y capacitar a jóvenes en este concreto y especializado sector. Es objetivo primordial de este acuerdo conseguir la mejor valoración y reconocimiento, no solo a nivel formativo y académico, sino a nivel social de la profesión de pescadero. FEDEPESCA, fundada en 1978, representa actualmente a más de 7.200 establecimientos detallistas de venta de productos pesqueros y acuícolas frescos y congelados que emplean a más de 35.000 personas. Su objetivo primordial es la defensa de los intereses del sector y la mejora de sus condiciones, así como el fomento de la adaptación a las nuevas obligaciones legislativas y la orientación de sus empresas hacia la excelencia empresarial, con la intención prioritaria de ayudarlas a conseguir entre otros, un objetivo claro para todo empresario de alimentación: la seguridad alimentaria. Durante sus más de 38 años de historia FEDEPESCA ha desarrollado numerosas actuaciones, como la edición de la Guía de Prácticas Correctas de Higiene en Establecimientos Detallistas de Productos de la Pesca y de la Acuicultura validada por la AESAN, la Guía para la Aplicación de un Sistema de Trazabilidad en Pescaderías, la coordinación para la elaboración de la Norma UNE de Calidad de Servicio para Pescaderías, la elaboración de Cuadernos para el Autocontrol en Pescaderías y el desarrollo de un programa informático para la implantación del APPCC. También ha editado una Guía de Consumo Responsable y Recetario Sostenible, la Guía para la Aplicación del Sistema de Trazabilidad en establecimientos detallistas de productos de la pesca y de la acuicultura, la Guía de Buenas Prácticas Ambientales en Pescadería y un Estudio sobre Condiciones Laborales de las Mujeres de la Comercialización Pesquera. Estas iniciativas, avalan este compromiso de los minoristas de productos de la pesca y de acuicultura españoles con la calidad, la seguridad alimentaria, la igualdad y el medio ambiente, lo que les ha hecho acreedores de la Placa al Mérito en el Comercio 2015, el Premio Alimentos de España 2015 en su categoría pesca y Agricultura y el Premio ATA 2016 al fomento del Asociacionismo" 

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27 de noviembre de 2016

La contribución de la pesca a la alimentación

Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2014, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INEI) a nivel nacional, la desnutrición crónica afectó al 14,6% de niñas y niños menores de cinco años.  Se presenta principalmente en zonas rurales (21.9%) y en menor proporción en lugares urbanos (5.8%). 

La anemia, a nivel nacional, afecta al 46.8% de niñas y niños menores de tres años de edad. Se presenta con mayor frecuencia en áreas rurales (57.5%), a comparación con la zona urbana (42.3%).

A pesar de su inmensa riqueza marina, este porcentaje de niños sufren de desnutrición crónica, consecuencia en gran medida de la escasa disponibilidad de alimentos nutritivos. Por ello, entre otras razones, somos un país obligado a conocer el mar y sus recursos, para priorizar acciones orientadas a atender las necesidades primarias de alimentación y nutrición de nuestra población. O para exigirlas.

Mientras esto no se resuelva, no podremos crecer con equidad y con inclusión. El modelo nos lleva a considerar que el producto pesquero es más rentable cuando se exporta. La necesidad de otros países es una fórmula mágica que lo transforma todo en oro.  Nos jactamos, groseramente, del éxito económico que significan los volúmenes de proteína exportados tanto en forma de harina de pescado como de productos hidrobiológicos congelados y en conservas, mientras niños peruanos padecen hambre. Lo censurable es que la exportación se subsidia y se incentiva, mientras que la venta de pescado al mercado nacional no tiene ningún beneficio ni apoyo estatal. No se compite con equidad por ambos mercados.

La actual contribución de la pesca a través de derechos de pesca e impuesto a la renta de tercera categoría es insuficiente e inequitativa. No es inclusiva ni redistributiva. Los índices de distribución del canon pesquero son errados: distribuyen escasos recursos en forma ineficiente. La exportación de nuestros recursos pesqueros no beneficia sino a una pequeña porción de la población.

No se puede proteger lo que no se conoce, por eso hay que conocer el mar y la pesca. No se puede distribuir lo que no ha sido cobrado, por eso hay que cobrar derechos de pesca justos. No se debe explotar recursos naturales sin compensar adecuadamente a la sociedad. No debe existir desnutrición en un país con tanta abundancia de proteína proveniente de recursos pesqueros. Por eso debe someterse a debate la necesidad de una mejor participación de la Nación en la bonanza de la pesquería del Perú, cuyo paradigma dominante es el de una pesquería mono específica que desembarca los volúmenes más grandes de recursos pesqueros del planeta, sin generar beneficios adecuados para la sociedad peruana.

Utilizar los recursos pesqueros para la alimentación nacional en forma prioritaria, debería ser un objetivo nacional fundamental en la elaboración de una Política de Estado para la pesquería peruana.
La pesquería no es solamente un tema de exportación, ni de sus empresarios o trabajadores, ni de los pescadores. Debe ser, fundamentalmente, una actividad que focaliza su atención en el ciudadano, que es el consumidor final. Debemos procurar que este sea, prioritariamente nacional y no extranjero.

 “El derecho a pescar debería basarse en criterios ambientales y sociales”

Marcos Kisner Bueno

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a DICIEMBRE 2016 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

http://issuu.com/revistapesca/docs/revista_pesca_diciembre_2016/1

14 de noviembre de 2016

El colapso social

Se ha publicado una nota titulada “El colapso social” en el blog llamado “The Oil Crash”. Extractos de la misma se transcriben a continuación. Por la naturaleza de su contenido, bien podrían ser aplicables a lo que ocurre en nuestro país y en la región.
Merece una reflexión y tal vez una acción…o reacción.

"Como saben, el candidato republicano Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de 2016 en los EE.UU., pasando muy por delante de la candidata demócrata Hillary Clinton…
A pesar de la enorme asimetría entre unas y otras acusaciones (que Trump es un grosero y un zafio, aparte de un ególatra, es algo conocido desde el principio, en tanto que las acusaciones sobre Clinton eran mucho más graves y fundadas), muchas voces en el partido republicano presionaron para que Trump renunciara, e incluso aceptaban la inevitable derrota frente a Clinton. Dada la negativa de éste a renunciar, las encuestas de los principales medios anunciaban una holgada victoria de la Clinton, que al final se ha acabado convirtiendo en una holgada derrota. ¿Qué ha pasado aquí?

A posteriori el análisis es simple, pues el fenómeno lleva meses de recorrido y quién ha querido verlo lo había visto desde hacía mucho tiempo.  La cosa parece clara: la mayoría de los trabajadores de los EE.UU. no se están beneficiando de la tan cacareada recuperación económica, sino más bien al contrario: cada vez viven peor, con menos dinero y más penuria, y la amenaza constante de quedarse en el paro.

De manera machacona los medios de comunicación repiten las consignas que recogen los puntos de vista de la élite del país, que allí como aquí culpabilizan a los excluidos por su exclusión mientras venden una fantasía según la cual los bravos y decididos "emprenden" y que si no nadas en la abundancia es culpa tuya. Tal sermón de los rectores de la Santa Iglesia del Perpetuo Crecimiento acaba siendo insultante para las humildes y honradas gentes que viven en el mundo real y trabajan de sol a sol para vivir en la frontera de la indigencia, cuando no por debajo de ella.

Sobre todo porque, a la vista de todos, las élites se corrompen y aceptan favores, a cambio de desviar fondos públicos (fruto directo e indirecto del sudor de los trabajadores) para apuntalar grandes empresas que generan poco empleo y para pagar retribuciones obscenas a sus cuadros directivos, los cuales a menudo nutren y se nutren de la élite política. Y toda esa corrupción y desvíos de fondos pasan allí como pasa aquí, y en realidad en todo el mundo occidental. Así que la gran masa de trabajadores siente cada vez más resentimiento con unas élites cada vez más insensibles con su sufrimiento, y al final deciden optar por salirse de las opciones preestablecidas: en vez de optar por el mal A o el mal B, deciden escoger el mal C, que al igual que el A o el B será malo para ellos (lo cual no es novedad) pero también lo será para las élites, y ahí reside su atractivo. Si los votantes de EE.UU. han preferido a Donald Trump no es porque sean mayoritariamente misóginos o xenófobos; muchos lo serán, sin duda, pero lo que les atrae del discurso demagógico del Sr. Trump es la promesa de un futuro mejor como mínimo, si no porque les dé algo mejor a ellos, porque les promete algo peor para las élites.
No cabe esperar que el Sr. Trump vaya a hacer algo significativamente diferente a lo que han hecho sus predecesores, entre otras cosas porque todo el entramado de poder de las élites no permite implementar fácilmente cambios sustanciales. En añadidura, la gran crisis global que lleva ya muchos meses gestándose acabará de explotar durante su mandato y su capacidad de maniobra será reducida, y bastante tendrá con evitar que la implosión económica se le lleve por delante. Donald Trump es tan sólo el síntoma de la enfermedad, y no su cura. Una enfermedad simple y comprensible: las clases trabajadoras se sienten cada vez menos representadas y más traicionadas por las élites tanto políticas como económicas. Y en tanto que los sistemas políticos occidentales continúen siendo democráticos es previsible una cada vez mayor desafección de las clases populares respecto al discurso y los intereses de la élite, y que vayan optando por opciones de voto cada vez más radicales y previsiblemente populistas.
Como decimos, el fenómeno es global: en todo el opulento mundo occidental vemos manifestaciones del creciente espacio que ocupan las opciones que se reclaman rupturistas con el sistema, que atacan de manera abierta a las élites ("la casta", se suele decir en España), y que propugnan un cambio radical de las relaciones económicas y sociales de modo que se pueda recuperar la prosperidad perdida, ese contrato social que favoreció, durante las décadas de expansión económica, el establecimiento del llamado "Estado del Bienestar". Y mientras no se produzca una vuelta al anterior status quo, la animadversión de las masas contra las élites será cada vez mayor y las soluciones que irán surgiendo serán cada vez más radicales y eventualmente violentas.
Aunque la configuración de un sistema social más igualitario y con un mejor reparto de la riqueza sin duda favorece la cohesión social, no es la desigualdad del reparto de la renta la que ha favorecido este cambio tan abrupto de la percepción social. Simplemente, porque la desigualdad del reparto de la renta siempre ha existido, en cualquier escala histórica que se quiera mirar, por lo menos desde la Edad Antigua. Lo que realmente ha cambiado es un descenso relativamente rápido desde unos niveles de renta bastante elevados para amplios estratos de la sociedad occidental. Ciertamente, los niveles actuales son aún más elevados que los que se disfrutaban en Occidente hace tan solo 4 o 5 décadas, pero no venimos del vacío sino que tenemos un pasado. Y si nuestros padres y abuelos pudieron aceptar unas condiciones más precarias con la esperanza de conseguir una vida mejor para sus hijos, en la actualidad lo que se ofrece de manera poco disimulada son unas condiciones cada vez peores y menos garantizadas: ya comentamos que es mucho más difícil adaptarse a un mundo en decrecimiento que a uno en crecimiento. Si de golpe desapareciera toda la población occidental y fuera reemplazada por población de los denominados países emergentes, aceptarían la situación actual y la considerarían un privilegio, incluso sabiendo que el descenso era inevitable.

Es justo esta generación criada en la fase creciente la que tiene más dificultades para aceptar el decrecimiento, sobre todo con el modelo de gestión que se propone desde la élite. Y es por eso que la batalla es aquí y ahora: la generación de nuestros hijos ya habrá crecido en la costumbre de decrecer y para ellos aceptar lo que se da porque "es lo que hay" será algo natural. Por eso es tan importante decidir aquí y ahora cuál es el modelo de decrecimiento que vamos a adoptar, es por eso que es tan urgente abrir públicamente este debate antes de que por la vía de hecho se adopten falsas soluciones aún más devastadoras de la mano de caudillos surgidos por aclamación popular.
Porque ésta es la cuestión de fondo, la que no se quiere discutir pero está en la base de todo lo que está pasando: que estamos decreciendo porque es algo inevitable, algo que es consecuencia de la imposibilidad de continuar expandiendo la base energética y material de nuestra economía. Y si no podemos consumir más energía y más materiales, aun cuando podamos mantener un nivel muy alto, nuestro sistema económico-social tiende a colapsar, pues necesita que el consumo siga creciendo. De otro modo nuestro sistema entra en barrena, entra en una crisis, en la que ya estamos desde 2008, que no acabará nunca, no dentro de este paradigma económico.
Durante los largos años que ya llevamos de esta crisis, que en realidad tiene mucho de crisis energética no reconocida, no pocos han teorizado sobre cómo se tiene que manifestar una crisis energética centrándose en aspectos meramente económicos, tomando éstos en completo aislamiento en el cual transcurre el hecho económico. Pero eso no tiene nada que ver con cómo pasan las cosas en el mundo real. Si la cantidad total de energía anualmente disponible en el planeta Tierra deja de crecer (punto al que todavía no hemos llegado pero al que nos estamos acercando), entonces el PIB de todo el globo, tan estrechamente ligado al consumo de energía, deja de crecer.

Y el día que la cantidad de energía disponible en la Tierra disminuya, entonces el PIB agregado de todas las naciones del mundo comenzará un imparable descenso que durará décadas. Los prestidigitadores económicos continuarán insistiendo en que se puede, gracias al ingenio humano, seguir creciendo consumiendo menos energía, pero es una falacia: como muestran los datos y ya hemos discutido aquí, la única desmaterialización que se puede producir es la de la clase media. Su destrucción, vaya. Así que no es de sorprender que en estos años de progresiva ralentización del consumo energético global a quien le haya tocado recibir el peso de la crisis sea justamente a las clases trabajadoras, y que sean éstas las que estén propiciando el maremoto político que estamos viviendo, desde Grecia hasta EE.UU. pasando por el Reino Unido, Hungría o Polonia, y quién sabe si mañana Francia, Alemania o España.
Y si esto ha pasado mientras la producción total de energía en el mundo aún subía, aunque fuera más lentamente, y mientras la producción del sector energético más crítico y más afectado, el de los hidrocarburos líquidos (llamados, en abuso de notación, "petróleo", como si todos lo fueran) estaba aún llegando a su cenit, ¿qué creen que pasará ahora que todo indica que ya hemos comenzado el descenso de la producción de todos los líquidos del petróleo? ¿Qué pasará cuando la lógica del beneficio inmediato, que causó una gran descapitalización del sector de los hidrocarburos en los últimos años, conlleve una caída rápida, irreversible y sin precedentes de la producción por razón de la excesivamente fuerte caída de la inversión? Nuestros despistadísimos expertos energéticos continúan hablando del milagro del fracking y la quimera de la independencia energética de los EE.UU. cuando estamos a punto de presenciar un colapso sin precedentes del sector. Un colapso que se va a dar en un contexto de precios bajos, no altos, contrariamente a lo que dice la ortodoxia económica, porque no han entendido qué significa entrar en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. Mientras la clase media se desintegra, como consecuencia inevitable del descenso energético y el mantenimiento de las políticas actuales, nuestros expertos siguen esperando la llegada de una señal de precios que no va a venir por donde ellos esperan: para cuando el precio del petróleo se vuelva a disparar (algo que inevitablemente va a suceder en los próximos años) será ya demasiado tarde: algo se habrá roto para siempre.

¿El qué?, se preguntarán. Pues el tejido social que sustenta este sistema económico. El fin del contrato implícito entre las élites y las masas, lo que implica el colapso social. Un colapso del cual la Humanidad sólo ha demostrado ser capaz de salir por tres vías: mediante el aislacionismo totalitario (hacia lo que parece tender el Reino Unido y quizá el EE.UU de Trump), hacia el militarismo predatorio (el camino que más tiempo ha seguido EE.UU. y el que parece ser el preferido de Europa, y sobre el que España tendrá que definirse) o hacia la movilización popular en busca de la resiliencia y la simplicidad voluntaria - el camino más difícil e imposible mientras se siga la ortodoxia económica dogmática actual.

¿Se preguntaban qué era el Oil Crash? El Oil Crash era esto: no precios altos, sino el colapso social. Aunque en realidad lo que estamos viviendo es sólo el comienzo."
Fuente

13 de noviembre de 2016

La revista sobre Pesca

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información, ideas y  corrientes de opinión que tienen por objeto crear conciencia de la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos, de seguridad alimentaria y  del cuidado del medio ambiente. Pero sobre todo, contribuir con información para que el lector empiece a formarse una opinión propia sobre la problemática pesquera.

Tratamos de comunicar  información objetiva, técnica y política que nos permita contribuir al engrandecimiento del conocimiento mar y de sus recursos por parte de la ciudadanía, la misma que tiene la obligación de conocer para poder defender el buen uso de sus recursos naturales y de sus ecosistemas marinos, fluviales y lacustres.

En 2016 cumplimos 56 años al servicio de la información pesquera.

A partir del 6 de marzo del 2010,  la revista suspendió su publicación en formato impreso y se empieza a publicar en formato digital (PDF) en una página web.

A través de Facebook, en un grupo denominado “Pesca y Mar” se cuelgan noticias  que se evalúa tienen trascendente interés para sus miembros y lectores de la Revista.


Las ediciones en formato PDF pueden bajarse gratuitamente en el portal: 



27 de octubre de 2016

La pesca, denuncias, información y conocimiento

Eventualmente se hacen públicas algunas denuncias o se difunden noticias relacionadas con la pesca; pero en términos generales, una vez pasado el impacto mediático, se olvida el asunto y no pasa nada que genere un cambio. Este tipo de información coyuntural no surte efecto práctico y real de cambio para mejorar las cosas, simplemente crea impactos temporales que son rápidamente olvidados.

La ciudadanía peruana no pesquera, no tiene posibilidad de incrementar su conocimiento e información sobre la pesquería, en gran parte debido a la ausencia de información; pero también por desinterés ya que no tiene motivación para preocuparse por el mar y la pesca.

Las autoridades políticas tampoco evidencian conocimiento suficiente sobre esta materia como para asumir su administración en forma eficaz. Por otro lado cambian demasiado frecuentemente y los planes de trabajo duran poco, se descontinúan y/o se inventan nuevos sin respetar los existentes.

El manejo político de la gestión pesquera es sensacionalista y cortoplacista, busca figurar en la foto mientras dure el mandato, el cual es generalmente más corto que el gobierno mismo. Basta con echar una mirada a la cantidad de ministros y viceministros designados en los últimos 10 años, para darse cuenta del daño que le hace al sector la excesiva rotación de funcionarios. Porque cada cambio genera movimientos adicionales de personal en la estructura. Entre 2006 y 2016 se ha tenido 11 Ministros de la Producción y 9 viceministros de Pesquería (un promedio de uno por año).

El insuficiente conocimiento sectorial sumado a la velocidad con que rotan, limita la capacidad de confección de planes de largo plazo; pero además convierte al funcionario en fácil presa de lobistas y operadores políticos que tienen agendas particulares, o de parte, orientadas a satisfacer intereses de sus empleadores. A menor conocimiento e inexistencia de políticas de largo plazo, mayor capacidad de influencia del lobista.

Lo que sabemos es que el aspecto más elogiado por la prensa y alabado por los agentes económicos es la exportación. Nos han inculcado la idea de que somos buenos porque exportamos y/o pretendemos exportar mucho más. Si eso es lo mejor para el futuro alimentario del país, es discutible. Si la participación del Estado en la renta generada por la pesca y sus exportaciones es la justa, también es discutible.

Deberíamos tener presente que la Constitución establece en su Artículo 66°, que los recursos naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación.  El Estado es soberano en su aprovechamiento. Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a particulares. La  concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal.

Por tanto los pescadores artesanales, los empresarios y los trabajadores de la industria no son los propietarios de los recursos pesqueros, sino la Nación. Es obligación del Estado regular las condiciones de las concesiones que otorga, priorizando el interés nacional y no los intereses de parte. El bien común de las mayorías peruanas necesitadas de proteína que puede provenir de la pesca, se antepone a las necesidades e intereses de los administrados.

Aparentemente la inadecuada comprensión del mandato constitucional ha generado la errónea percepción de que existen propietarios de los recursos pesqueros, o que unos tienen más derechos que otros a su explotación. La verdad es que no es así. El único propietario es la Nación, o sea todos los ciudadanos peruanos. Nadie tiene más o menos derechos que otro. Es el Estado quien establece las reglas para su manejo y debe hacerlo ajustándose al mandato constitucional en la forma más eficiente y eficaz posible.

Marcos Kisner Bueno

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a NOVIEMBRE 2016 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

https://www.yumpu.com/es/document/view/56178611/revista-pesca-noviembre-2016

28 de septiembre de 2016

La pesca artesanal en la nueva gestión pesquera del Perù


Uno de ellos es la pesca artesanal, cuya problemática resulta compleja y agravada por la gran cantidad de organizaciones con las cuales se debe dialogar para establecer consensos. En cambio con la pesquería industrial hay solamente dos grandes gremios principales que representan a la mayoría de los administrados.

Muchos intereses, mucho dinero en juego, muchas organizaciones representativas y muchos administrados, todos ellos con presencia más o menos activa en la defensa de sus intereses empresariales y gremiales.

El producto final de todas las actividades pesqueras es consumido, al final de la cadena, por el ciudadano. Pero ocurre que este no tiene presencia ni participación en la administración del recurso pesquero, mientras que todos aquellos que sí la tienen, usufructúan un recurso natural renovable que no es de su propiedad, sino de toda la Nación y sobre el cual priorizan su exportación. La injusta ironía es que esta no es una invitada al festín donde se reparte lo que es suyo.

La falta de información adecuada y oportuna, así como el desinterés del público en general, favorecen la marginación de la sociedad en la toma de decisiones. Una de las consecuencias es la existencia, por ejemplo, de un programa estéril como es “A comer pescado”, que se orienta a un sector de la población que en términos reales no lo necesita. Otra es que se permite que instituciones como lo fueron el Centro de Entrenamiento Pesquero de Paita y el Instituto Tecnológico Pesquero, hayan sido inútilmente destruidos por administraciones anteriores. El primero absurdamente fusionado con el FONDEPES y el segundo reemplazado por un confuso cóctel de CITES ineficaces que hasta ahora no llegan a estar a la altura de lo que fue el antiguo Instituto Tecnológico Pesquero.

Gran parte del problema ha sido generado por la entrega del manejo sectorial a personas sin las debidas cualidades, ni preparación para manejar estos temas, sobre los cuales carecían de la adecuada información, capacidad y experiencia. Serias denuncias efectuadas por importantes investigaciones no han generado cambios en el sector. El enfrentamiento de algunas administraciones con la industria siempre han dado a la autoridad de turno como perdedora, evidenciando que la mejor opción para administrar el sector es generar consensos y no enfrentamientos.

Sumado a las presiones de los gremios y a la ausencia y desinterés de la Sociedad Civil y la ciudadanía, el resultado es la caótica situación en la cual se encuentran los recursos pesqueros y que hoy resulta difícil enfrentar, más aún ante la inexistencia de una agenda de largo plazo.

En este sentido las declaraciones y acciones anunciadas del Ministro Giuffra, que se reproducen en esta edición, alientan la esperanza de que se aborde debidamente la problemática de la pesca en esta gestión.


La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería.

Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente. Pero sobre todo, contribuir con información amplia y variada para que el lector empiece a formarse una opinión propia sobre la problemática pesquera.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a OCTUBRE 2016 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

26 de agosto de 2016

Perú, el nuevo gobierno y la pesca

En pesquería el discurso viene centrado, hasta ahora, en las zonas de pesca y en dos decretos supremos promulgados por el gobierno anterior. En términos generales se ha mencionado como metas ante el Congreso de la República, el uso óptimo de los recursos pesqueros sin afectar al medio ambiente, acciones sobre tecnología e infraestructura de desembarque artesanal, fortalecimiento del control y el potenciamiento de la acuicultura y la pesca artesanal. Este discurso debe formalizarse a través de planes y presupuestos. Mientras no sea modificado, continúa vigente el Plan Estratégico Sectorial Multianual (PESEM) formulado en diciembre de 2015 por la administración anterior.

Al no existir objetivos de largo plazo que trasciendan un período de gobierno, convertidos en Política de Estado, no hay garantía de continuidad de políticas. En el país, cada cinco años las administraciones pueden ignorar los planes y objetivos de sus antecesores y diseñar los propios para el periodo que dura su mandato.

Si el actual PESEM se mantuviese, sería porque la nueva administración no tiene pensado formular uno nuevo. 

También se puede no diseñar nada nuevo ni respetar lo existente, sino seguir la inercia de la coyuntura política. 

Sin embargo, lo que el ciudadano espera al inicio de un gobierno, cuando no hay políticas de Estado ni objetivos de largo plazo, (como es el caso de la pesca peruana), es que se reformule el PESEM en función a nuevos objetivos estratégicos para el quinquenio y que estén de acuerdo con la visión del plan del nuevo gobierno. El problema es ¿Quién pone la agenda cuando no existen objetivos precisos formulados en el Plan de Gobierno?

La intención de hacer cosas durante una gestión, requiere del sustento técnico legal que la soporte y permita elaborar los planes operativos y presupuestos correspondientes, que conduzcan a productos identificables y medibles como resultado de la gestión. El tema es que el ordenamiento legal en cuestión de planeamiento, no parece ser muy respetado, o conocido. 

En la edición de septiembre de la Revista Pesca se analiza la problemática del diseño de planes en la Gestión Pública.

La importancia de la pesca en el Perú y la necesidad de que su administración cuente con planes de largo plazo, manejados por funcionarios conocedores de la problemática pesquera, no ha sido entendida, aceptada, o asumida por el Ejecutivo desde hace varios años. La pesca no es un tema importante desde hace un buen tiempo atrás.  Existen opiniones, sugerencias y recomendaciones técnicas procedentes de varias fuentes con adecuada experiencia pesquera, que pareciera no son conocidas por quienes tiene capacidad de decisión en el Gobierno. 

La inexperiencia en temas pesqueros, sobre todo de pesca artesanal, ha sido una debilidad de varias administraciones.

El desconocimiento del sector pesquero es compartido por la prensa y por la propia sociedad. Por tanto ambos resultan indolentes al problema. Existe un vacío de conocimiento que permite la manipulación de información. El ciudadano común está expuesto a una u otra corriente de opinión sin mayor posibilidad de argumentación. Lo único claro en el inconsciente colectivo, es que somos buenos porque exportamos mucho pescado en forma de harina, conservas o congelado. Por tanto, lo demás deviene en irrelevante. La problemática pesquera seguirá siendo tema de pocos, ignorado por los más y en manos de la política de turno.

La restitución del Ministerio de Pesquería, que es un consenso casi general dentro del sector, no tendrá eco,  al menos por ahora.

La pesquería no es exclusivamente un tema de macroeconomía, exportación, harina de pescado, congelados y conservas. Pero eso requiere de funcionarios con experiencia, conocimiento del tema e ideas al respecto.

Marcos Kisner Bueno

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería.

Difunde información obtenida de muchas fuentes, ideas y opiniones que tienen por objeto exponer: la necesidad de hacer sostenible la extracción de los recursos marinos; la urgencia de actuar en beneficio de la seguridad alimentaria nacional; y el cuidado del ambiente. Pero sobre todo, contribuir con información amplia y variada para que el lector empiece a formarse una opinión propia sobre la problemática pesquera.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a SEPTIEMBRE 2016 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

 http://issuu.com/revistapesca/docs/revista_pesca_setiembre_2016?e=0/38228063