El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.
Paul Greenberg
8 de febrero de 2016
LOS INGRESOS DEL ESTADO PERUANO PROVENIENTES DE LA ACTIVIDAD PESQUERA
La agencia de
noticias Andina publicó: “El viceministro
de Pesca y Acuicultura del Ministerio de Producción, Juan Carlos
Requejo, anunció hoy que el Perú ocupa el primer lugar como abastecedor de
harina de pescado en el mundo y también destaca como el primer país en el globo
en la captura de pota.
"El 95% de la captura de anchoveta se destina a la
harina de pescado y somos el principal abastecedor en el mundo. La exportación
se realiza principalmente a los países de Estados Unidos, Noruega, Unión
Europea y Asia, donde existe un alto índice de consumo de dicho producto",
resaltó Requejo”
Al analizar las
cifras de recaudación del impuesto a la renta de tercera categoría y de la
devolución de impuestos al sector, tomadas de la Nota Tributaria que publica la
SUNAT podemos ver el panorama completo.
Esta nota muestra por separado los tributos administrados por la Sunat y parte de
los recursos directamente recaudados por el Ministerio de la Producción como
los derechos de pesca. No existe una base de datos común o única que integre
toda la información.
Para
el curioso lector no versado en temas tributarios, le podría surgir la duda, la
inquietud o la pregunta de cómo entender que al sector Pesca se le devuelve
impuestos pagados en mayor proporción que los recaudados.
En un periodo de 15
años ha devuelto la suma de 8,589’ 00,000 soles y cobrado por impuesto a la
renta la suma de 2,201’000,000 de soles. Del total de recaudación de renta de
tercera categoría del país, el aporte del sector pesquero es del 0.66%
Fuente: Nota tributaria de la Superintendencia Nacional
de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) Cuadro 21.
Elaboración: Revista Pesca
La Fuente, que es la Nota Tributaria, no precisa el
detalle de la devolución. Se presume que es el IGV.
En estas cifras falta incorporar el drawback que reciben
algunas partidas de la industria pesquera, cuyo detalle no se aprecia en la
Nota Tributaria
Nota:
Corresponde a los
pagos en efectivo, cheque y/o documentos valorados de los Ingresos Tributarios
de Tributos Internos. Excluye las Contribuciones Sociales.
No considera otras
formas de pago de tributos como compensación de saldos a favor y otros. No se
descuenta las devoluciones.
En estas cifras falta incorporar el drawback que reciben
algunas partidas de la industria pesquera, cuyo detalle no se aprecia en la
Nota Tributaria
Tratándose
de recursos naturales como los pesqueros, es complicado encontrar el debido
equilibrio entre los intereses económicos de los industriales, las necesidades
de empleo de la población que depende de este sector y los intereses del país.
La búsqueda de rentabilidad y empleo inmediatos sin atender a las razones de la
sostenibilidad a largo plazo para beneficio de las futuras generaciones es un
tema de difícil manejo, convirtiéndose
una situación científica en una situación política. Lo que está ocurriendo es
que se prioriza la segunda por los componentes socio económicos que implica,
como el crecimiento del PBI.
Hasta
ahora, pareciera que el futuro de la pesca en el Perú será decidido en los
próximos años por la presión política y la necesidad económica, no por la
conveniencia científica ni la necesidad alimentaria de la población nacional.
La
ciudadanía, con su indiferencia y desinterés por los temas del mar y de la
pesca, se convierte en cómplice silenciosa del agotamiento de los recursos
pesqueros, de la contaminación que la industria genera y de una inequitativa
participación en la renta que generan sus recursos pesqueros.
Un
nuevo enfoque debe contemplar una participación del Estado en la renta pesquera
más justa, en la medida que representa a los ciudadanos propietarios del
recurso natural.
Los
desembarques provenientes de la pesca artesanal no están obligados al pago de
derechos de pesca. Casi la totalidad de desembarques para CHD provienen de la
pesca artesanal. Si además el vendedor del producto pesquero es informal, o sea
que no paga renta ni IGV (porque la venta de pescado fresco está exonerada),
estamos ante una situación discriminatoria e injusta.
La
pesca industrial paga derechos de pesca diferenciados por especie y muy bajos,
dentro del ordenamiento legal vigente. Que sea legal, no significa
necesariamente que sea lo debido.
Cuando
se ve, desde esta perspectiva y bajo un enfoque de renta y del ciudadano, que
todos los desembarques para consumo humano directo, o sea casi 13 millones de
toneladas en los últimos 12 años, no han pagado derechos de pesca porque la
norma así lo permite, surge la necesidad
de replantear el enfoque de la pesca desde una perspectiva ciudadana no
pesquera. Porque el recurso natural no es propiedad de los pesqueros, sino de
todos los peruanos.
Existen
muchas demandas sectoriales por inversión en infraestructura, por más
investigación, por mayor control y fiscalización, por más acciones en
desarrollo tecnológico, y por incentivos para la propia industria y la
acuicultura. Todas legítimas y razonables desde el punto de vista del
administrado, es decir del empresario, sea grande o pequeño.
La
pregunta es ¿con qué dinero? o ¿cuál sería la fuente de financiamiento para
atender estas demandas?
Desde
la óptica de la administración tributaria, lo recaudado es muy poco
probablemente, para atender la demanda; pero más allá de eso, ¿puede y/o debe
atenderse esta demanda con cargo a la recaudación por renta y derechos de
pesca?
Lo
destacable del cuadro es la cifra de derechos de pesca, (que son recursos
directamente recaudados por el Ministerio de la Producción) que en el período
del 2003 (fecha de creación del canon pesquero) al 2015 ha producido
305’293,405 soles que han sido transferidos a los gobiernos locales y
regionales.
En
relación a la sumatoria de la recaudación por derechos de pesca e impuesto a la
renta, podemos decir que son recursos escasos en relación a la demanda de
inversión que existe y/o que podría hacerse; o que son recursos injustos en
proporción a la renta de la industria; o que podrían ser mayores si la
informalidad del sector artesanal se redujese.
No
estamos frente a programas sociales, los cuales atienden demandas de las cuales
como Nación no podemos evadir, ya que atienden a poblaciones vulnerables y
comunidades indígenas y campesinas con las cuales tenemos una deuda secular.
Estamos frente a empresarios, grandes o pequeños, formales o informales, que
requieren y/o solicitan intervención del Estado para financiar las actividades
descritas.
Muchos
de los empresarios que efectúan estas demandas, no generan tributos bien sea
por informalidad o por exoneración (caso IGV), o finalmente por tamaño de operaciones.
Si
bien es cierto la ciudadanía peruana, como consumidor final, es beneficiaria de
la inversión pública, es verdad también que hay consumidores finales del
extranjero, que se benefician de nuestras exportaciones pesqueras. Por tanto,
si hay una especie de subsidio o subvención a la pesca nacional, pese a que no
todos los agentes sectoriales tributan,
podría justificarse por el beneficio que recibe la población nacional
(aunque no toda lo recibe). Pero ¿debemos también beneficiar al consumidor del
extranjero, pese a que el Perú tiene déficit alimentario en gran parte de su
población?
¿Con
cargo a qué fuente de financiamiento podría o debería el Estado peruano
realizar inversiones en el sector pesquero artesanal, en la acuicultura y en la
industria de consumo humano directo?
Pero
más allá de ello, la ironía es que, bien sean escasos o suficientes, no se
gastan con eficacia, lo que pone en duda la necesidad de contar con mayores
recursos para inversión y que constituye un argumento legítimo de queja del
administrado que bien puede decir que no hay necesidad de más dinero para el
fisco porque siempre sobra dinero, como puede apreciarse en las siguientes
páginas.
Esto
ilustra la complejidad de los temas pesqueros que hacen necesaria una
dedicación a tiempo completo del Titular del Pliego del sector a fin de darles
debida solución en el plazo más corto posible.
En
la edición de febrero del 2016 la Revista Pesca presentó una nota referente a
la naturaleza de los subsidios en la pesca, así como sobre el consumo de
pescado en el Perú, que recomiendo leer como complemento a las ideas expuestas
en esta nota.
1 de febrero de 2016
La Revista Pesca en el 2016
La Revista Pesca en 2016
http://revistapesca.blogspot.pe/p/historia-de-la-revista-pesca.html
La Revista Pesca es el medio más antiguo y
prestigioso de la pesquería peruana.
La revista Pesca es un medio de información
alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Difunde información,
ideas y corrientes de opinión que tienen
por objeto crear conciencia de la necesidad de hacer sostenible la extracción
de los recursos marinos, de seguridad alimentaria y del cuidado del medio ambiente. Pero sobre
todo, contribuir con información para que el lector empiece a formarse una opinión
propia sobre la problemática pesquera.
http://revistapesca.blogspot.pe/p/historia-de-la-revista-pesca.html
21 de diciembre de 2015
Millonaria multa a buque expulsado del Pacífico vuelve a foja cero
El buque factoría Damanzaihao fue expulsado por pesca ilegal.
Consejo de Apelaciones declaró nulas de oficio multas por s./20 millones.
Incluso ha sido considerada por las autoridades peruanas como
barco pirata.
Escribe:
Beatriz Jiménez
La mayor multa pesquera que ha puesto hasta la fecha el
Ministerio de la Producción (Produce) ha quedado en nada gracias a una
resolución de la Sala Superior del Tribunal de Apelaciones del mismo
ministerio, que ha devuelto el expediente de nuevo a la Dirección General de
Sanciones.
La elegida para esta
multa ejemplar fue Sustaintable Fishing Resources SAC, empresa perteneciente a
China Fishery Group y propietaria del Damanzaihao, el buque factoría más grande
del mundo que desde julio de 2014 ostenta la bandera peruana.
El 6 de febrero de
este año, la Organización Regional Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS) declaró
al Damanzaihao barco pirata y lo expulsó del Pacífico al incluirlo en la lista
negra de embarcaciones que practican la pesca ilegal, no declarada y no regulada.
Días antes, el 3 de
febrero, Produce a través de 3 resoluciones directorales (n° 263, 271 y 272)
multó al Damanzaihao y a sus 5 buques arrastreros con 6 multas por causales
diferentes que en total sumaban casi 20 millones de soles. La más onerosa (4158
UIT) fue por extraer recursos no autorizados (pota) por los pesqueros y por
transbordar esos recursos al buque factoría para su procesamiento del 23 de
junio al 8 de julio de 2014 sin autorización y sin estar registrado en la
organización internacional del Pacífico, que regula la pesca en alta mar. Y por
pesca y nuevos transbordos sin autorización del 9 al 20 de julio, cuando ya
contaba con nuestra bandera pero no estaba autorizado por la OROP. Otros
motivos de sanción según estas resoluciones de Produce fueron transbordar jurel
en agosto y septiembre sin autorización a una embarcación con bandera panameña
del mismo grupo empresarial; usar aparejos pesqueros ilegales y, finalmente,
obstaculizar e impedir la labor de fiscalización a bordo del inspector del
Instituto del Mar de Perú (Imarpe).
Con este historial de
sanciones puestas por Produce y la expulsión de la OROP, el buque factoría
Damanzaihao está junto a sus 5 barcos pesqueros en la bahía de Chimbote
esperando una solución que, a la luz del éxito de las apelaciones presentadas,
podría no ser el pago de las multas.
En marzo de este año,
La República narró el confuso proceso con el que logró la bandera de nuestro
país a pesar de un historial que hizo que este gigante de 49 mil toneladas
fuera reconocido como pirata y tuviera denuncias incluso de trata de personas.
El 28 de abril de 2014
llegó al puerto de Ilo con el nombre de Lafayette enarbolando la bandera de
Mongolia, tras portar anteriormente la de Rusia. En Ilo solicitó nuestro
pabellón, que en aquel entonces ya exhibían sus 5 buques arrastreros,
autorizados por Produce desde 2013. La Marina se lo otorgó el 9 de julio de ese
año, argumentando a este diario que en ese entonces ya contaba con autorización
de Produce. Sin embargo, este ministerio lo negó y sostuvo que le dio la
autorización el 23 de agosto porque ya contaba con la bandera. En este mar de
contradicciones hasta ahora no resueltas, la nave nodriza Damanzaihao y sus 5
pesqueros están más cerca de volver a faenar gracias a una estrategia legal que
se beneficia de los vacíos en nuestra legislación sobre la pesca más allá de
las 200 millas.
Nulidad de oficio
La empresa obtuvo la primera resolución a su favor del
Consejo de Apelaciones el 17 de julio de este año (n° 325-2015 ). Esta
resolución declaró nulidad parcial de oficio a la causal de la multa más
honerosa, reduciéndola a 372 UIT y limitando la fecha de las infracciones del
23 de junio al 8 de julio. Este tribunal de Produce acogió el argumento de la
empresa que sostenía que al no existir legislación sobre pesca y desembarcos en
alta mar de embarcaciones peruanas, el transbordo de pota sin permiso a partir
del 8 de julio no sería sancionable ya que desde ese entonces el Damanzaihao ya
portaba la bandera peruana. Sin embargo, este tribunal ratificó el resto de
sanciones.
La empresa volvió a
apelar todas las resoluciones, esta vez a la Sala Superior del Consejo de
Apelaciones. Esta sala, el pasado 17 de octubre declaró nulas de oficio todas
las resoluciones que penalizaban a Sustaintable Fishing Resources y retrotrajo
estos expedientes a la Dirección Nacional de Sanciones , que debe volver a
analizar todo el caso. Es decir, todo volvió a foja cero.
El argumento en las 3
resoluciones de octubre se resume en que no existe en el ordenamiento pesquero
un permiso de pesca para desarrollar actividades fuera de las 200 millas.
Tampoco un procedimiento que haga viable la autorización para realizar el
transbordo de pesca en alta mar. Por ello, este tribunal de apelaciones
sostiene que existe "una incorrecta motivación jurídica".
La República solicitó una aclaración legal a Produce, quien
se negó argumentando que no puede emitir opiniones ya que el proceso legal
sigue en curso en la Dirección Nacional de Sanciones.
Si Perú no sanciona al
Damanzaihao, este buque podría salir de la lista negra de la OROP en la próxima
asamblea de este organismo, prevista en enero de 2016, en Valdivia. En esta
asamblea, Perú participará por primera vez como país miembro después de que
este mes de noviembre el Congreso ratificara la adhesión a este organismo.
CFG admite infracción
de la OROP, pero niega el resto
Francisco Paniagua, director de China Fishery Group
Investment, responde sobre el comportamiento del Damanzaihao desde que porta la
bandera peruana. Paniagua, acompañado por la ex ministra de justicia Rosario
Fernandez, hoy abogada de esta empresa, admitió que el entonces Lafayette dio
apoyo de avituallamiento a sus 5 buques pesqueros de mayo a junio de 2014 sin
contar con autorizacion de la OROP. Pero niega que hayan realizado actividades
pesqueras porque dice que no hubo pesca.
La empresa,
perteneciente a la internacional Pacific Andes, líder mundial en pescado
congelado, sostiene que de agosto a octubre, cuando ya contaba con bandera
peruana, informó a Produce del desembarco de jurel en alta mar a una nave
panameña del mismo grupo, por lo que rechaza la sanción por esos desembarcos.
Sostiene que en Produce ha podido haber "un apresuramiento y una falla
numérica", ya que el saldo en bodega si se quitan los transbordos es el
que figura en el acta de inspección.
"La empresa ha
concurrido a todas las audiencias y ha procurado toda la información
necesaria", afirma Paniagua."La discusión es técnica".
Cifras
49 mil toneladas de bodega tiene el Damanzaihao.
7400 toneladas de
cuota de jurel en alta mar fueron otorgadas en 2015 a Perú por la OROP-PS.
0% de su cuota pescó
Perú. Solo el Damanzaihao y sus buques operan en alta mar con bandera peruana.
Debido a su expulsión del Pacífico por pesca ilegal, Perú no pescó.
Fuente
9 de diciembre de 2015
Replantear el enfoque de la pesca desde una perspectiva ciudadana
Tratándose de recursos naturales como los
pesqueros, es complicado encontrar el debido equilibrio entre los intereses
económicos de los industriales, las necesidades de empleo de la población que
depende de este sector y los intereses del país. La búsqueda de rentabilidad y
empleo inmediatos sin atender a las razones de la sostenibilidad a largo plazo
para beneficio de las futuras generaciones es un tema de difícil manejo, convirtiéndose una situación científica en
una situación política. Lo que está ocurriendo es que se prioriza la segunda
por los componentes socio económicos que implica, como el crecimiento del PBI.
El futuro de la pesca en el Perú será decidido
en los próximos años por la presión política y la necesidad económica, no por
la conveniencia científica ni la necesidad alimentaria de la población nacional.
La sociedad civil, con su indiferencia y
desinterés por los temas del mar y de la pesca, se convierte en cómplice
silenciosa del agotamiento de los recursos pesqueros, de la contaminación que
la industria genera y de una inequitativa participación en la renta que generan
sus recursos pesqueros.
Un nuevo componente en la ecuación debe ser el
establecimiento de una participación del Estado en la renta pesquera más justa,
en la medida que representa a los ciudadanos propietarios del recurso natural.
Los desembarques provenientes de la pesca
artesanal no están obligados al pago de derechos de pesca. Casi la totalidad de
desembarques para CHD provienen de la pesca artesanal. Si además el vendedor
del producto pesquero es informal, o sea que no paga renta ni IGV (porque la
venta de pescado fresco está exonerada), estamos ante una situación
discriminatoria e injusta.
La pesca industrial paga derechos de pesca
diferenciados por especie y muy bajos, dentro del ordenamiento legal vigente.
Cuando se ve, desde esta perspectiva y bajo un
enfoque de renta y del ciudadano, que todos los desembarques para consumo
humano directo, o sea casi 13 millones de toneladas en los últimos 12 años, no
han pagado derechos de pesca porque la norma así lo permite, surge la necesidad de replantear el enfoque de la pesca
desde una perspectiva ciudadana no pesquera. Porque el recurso natural no es
propiedad de los pesqueros, sino de todos los peruanos.
El hecho es que un grupo de ciudadanos extrae
nuestros peces del mar a precio muy barato y otro grupo lo hace gratis.
Existiendo un alto grado de probabilidad de
que algunos recursos se reduzcan a límites que impidan su extracción en el
futuro, debido a que se prioriza el componente político antes que el
científico, la situación de la pesca en el Perú es difícil y requiere de una
atención que hasta el momento los candidatos presidenciales no le están
otorgando.
El estatus actual excluye a la mayor parte de
ciudadanos del país del beneficio de la pesca, porque tampoco disponemos de
pescado abundante y barato para nuestra alimentación. Temas que siguen fuera de
la agenda de las ofertas electorales
Los invito a leer el suplemento de la Revista
Pesca “LOS DERECHOS DE PESCA EN EL PERU”, en los siguientes links:
16 de noviembre de 2015
La confrontación en la pesquería del Perú
Durante
mucho tiempo el país ha asistido como espectador a una confrontación de
intereses en el sector pesquero. Por un lado la industria con todos sus
operadores políticos en defensa de la continuidad del status que favorece sus
intereses económicos.
Por
el otro lado, una variedad de instituciones y organizaciones que defienden de
manera desarticulada y a veces confusa, aspectos como la sostenibilidad de los
recursos pesqueros. Probablemente también se encuentra oculta la defensa de
algunos intereses económicos. ¿Para qué
y para quién se esgrime la defensa de la sostenibilidad?
Para
cuidar la anchoveta, lo que significa que de una u otra forma el defendido
final es la industria pesquera, no el ciudadano consumidor. Porque más
anchoveta significa más harina, y también más alimento para otros peces; pero
¿a qué sector del mercado va dirigida esa mayor oferta de peces alimentados con
anchoveta? Al sector que puede pagar precios como 70 soles por kilo de
lenguado, o 9 soles por kilo de bonito, o 6 soles por una lata de atún. No va
al sector popular, a la mayoría nacional que necesita mejor nutrición.
Ambos
defensores de ideas e intereses, terminan apuntalando un mismo recurso: la
anchoveta, que termina siendo exportada, bien sea como harina, conserva,
anchoado o como fuera.
Nadie
ha efectuado ni efectúa defensa alguna del ciudadano peruano común y corriente,
del consumidor final, quien es realmente el objetivo final de la industria y de
la pesca, o por lo menos debería serlo. Sea peruano o extranjero, es el
objetivo final. Porque si no hubiese quien consuma, no existiría la industria.
No importa si el consumo es a través de un cerdo alimentado en base a harina de
pescado, una cápsula de omega 3 o una lata de conserva. Sin consumidor no hay
negocio.
Pero
ocurre que el ciudadano peruano es el legítimo propietario de los recursos
pesqueros que los pescadores e industriales extraen y procesan pagando cifras
inequitativas por ese derecho. Ocurre, en una inversión de valores y una
distorsión de la realidad, que el ciudadano, pese a su derecho a la propiedad
del recurso, es tratado como si no existiese en la cadena de valor o que su
existencia misma fuese la menos importante.
La
industria, los operadores políticos y los demás actores de la confrontación
pesquera, manipulan el escenario con total olvido del ciudadano como
consumidor. Nadie argumenta la posición del ciudadano como víctima de los
impactos ambientales que causa la actividad pesquera. Nadie defiende el derecho
a que sea incluido en la participación, no solo de la renta, sino en la
distribución de productos a precio accesible a todos los niveles de ingresos de
la población.
Esto
ocurre con la cómplice pasividad de un Estado presionado por el crecimiento del
PBI. Mantener su crecimiento es la consigna a cualquier costo, por lo que puede
apreciarse en cuanto a la participación de la pesca. La segunda temporada de la
pesca de anchoveta del 2015 pareciera ser una tabla de salvación para la cifra
que se ha estimado, al decir de varios analistas. Está claro entonces que
resulta inútil la confrontación argumentando criterios de sostenibilidad,
biológicos o sociales. Esos argumentos no tienen un peso específico capaz de
imponerse contra el cumplimiento de la meta de crecimiento del PBI.
La
atención siempre se focaliza en la industria y en aspectos macroeconómicos. No
se centra en la población, a tal punto que no existen programas sociales en la
pesquería peruana. No es que un programa social sea la solución a la necesidad
de mayor proteína; pero el hecho es que no existen ni como paliativo temporal,
así como tampoco existen incentivos para atender el mercado interno tal como sí
existen para la exportación.
La
ciudadanía, hoy pasiva, deberá reaccionar ante ese estatus injusto originado
por una limitada visión pesquera que, en poco o nada ha tenido en cuenta el
derecho de la gente a un pescado de precio accesible. Hemos llegado a un
momento en el cual la mayor parte de la oferta de pescado en el mercado nacional
solamente es accesible para una mínima fracción de la población debido a sus
altos precios, poco volumen y limitadas redes de distribución a nivel del
interior del país.
Es
hora de que la ciudadanía peruana despierte y defienda sus derechos en la pesca
reclamando contra un estatus injusto de contaminación, inequitativa
participación en la renta pesquera, escasez de recursos para la alimentación
nacional y precios fuera del alcance de las mayorías.
No
hay organización visible que piense en el ciudadano y actúe en su favor. Las
organizaciones que defienden a la anchoveta están condenadas al fracaso por
cuanto sus argumentos jamás desplazarán a los que apuntan al crecimiento del
PBI, con los cuales se identifica la industria.
Así
que es inútil que pierdan el tiempo en una pelea que no van a ganar. Esta
siempre ha sido una guerra asimétrica de baja intensidad con un claro ganador,
la industria pesquera.
El
reto para la ciudadanía peruana es organizarse para defender sus intereses, así
como hay organizaciones que defienden los suyos. Nuevos argumentos y mayor
cantidad de personas serán los elementos que pueden marcar la diferencia entre
el estatus actual y un nuevo modelo de gestión.
El
estatus actual es una pesquería convertida en un negocio rentable para muy
pocos y alimento para una minoría que puede pagar por un pescado que cuesta más
que el pollo. La pesquería actual no genera impactos positivos importantes en
los consumidores de menores recursos económicos, o sea la mayoría del país. Estas
mayorías necesitan, no solo programas sociales, sino un modelo de gestión nuevo
que mejore la atención al mercado nacional, creando las condiciones adecuadas
para mejorar la oferta de productos pesqueros.
Más
allá de eso, la pesca es un tema de discusión atractivo y fascinante para
muchos que la ven solo por televisión, o la leen en algunos diarios cuando eventualmente
ocupa titulares. De vez en cuando, distrae la
atención de una ciudadanía a la cual le importa poco lo que ocurra en la pesca.
Sector del cual solo sabe que cada vez es más difícil comer pescado porque hay
poco y además es caro. También sabe que somos los primeros productores y exportadores de
harina de pescado en el mundo, así como el país que desembarca los volúmenes de
pesca más grandes del planeta. Y eso nos hace sentirnos orgullosos, somos
grandes, aunque cada vez comamos menos pescado porque hay poco en los mercados
y bastante alejado de los bolsillos de las mayorías.
El
Perú bien puede estar representado por un niño pobre, hambriento y famélico
nadando en un mar de abundante proteína que fluye hacia los mercados
internacionales. No hay una corriente importante de ese mar que fluya hacia el
interior del país. Todo fluye hacia afuera mayormente. Porque finalmente ¿quién cree en los programas sociales y a quién le importan las necesidades de las mayorías nacionales? Las comunidades campesinas e indígenas y los centros poblados rurales están muy lejos, no se ven, no son ciudadanos. Lo que importa es exportar más para que el PBI siga creciendo. ¿En beneficio de quién? Eso es cosa que no se sabe. Solo puedo asegurar que muy pocos pueden comer pescados y mariscos.
Marcos
Kisner Bueno
5 de noviembre de 2015
Controversia: a pescar un millón de toneladas
Pescadores estarán vigilantes. ¿Los
intereses que mueve el sector pesquero podrían cambiar hasta las más pesimistas
proyecciones técnicas en positivas lecturas?.
Esta es la pregunta que cae de madura ante
el informe complementario del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) que ha
servido de base para que el Ministerio de la Producción (Produce) autorice una
segunda temporada de pesca de anchoveta, que provoca críticas, pero también
defensas.
Esto no sería así sino fuera que la medida
es emitida en una coyuntura de crisis del recurso, un fenómeno El Niño en
modalidad extraordinaria (que perturba al recurso) y además que hace un mes el
mismo Imarpe emitió un informe recomendando no pescar porque las condiciones de
la anchoveta no lo permitían, pero solo a pedido de la Sociedad Nacional de
Pesquería (SNP) se realizó un nuevo estudio.
LA NORMA. El Produce publicó la resolución
ministerial 369 ayer en el diario El Peruano, autorizando la segunda temporada
de pesca de anchoveta. El inicio está programado para el 17 de noviembre y el
límite máximo de captura está señalado en 1.11 millones de toneladas. El tiempo
máximo de la pesca será hasta el 31 de enero.
LO IMPORTANTE. Más allá de toda la
formalidad en estos casos, el Produce fundamenta su decisión sobre la base del
Oficio N° DEC- 100-447-2015-PRODUCE/IMP del Imarpe en el que detalle su Informe
complementario sobre la Situación del Stock Norte-Centro de la Anchoveta
Peruana a noviembre del 2015.
“... (ii) el Crucero de Evaluación 1508-10
observó que para el mes de setiembre la biomasa del stock de anchoveta fue de
3,38 millones t.; (iii) la Exploración Acústica Conjunta 1510 observó que al 01
de noviembre la biomasa fue de 6,07 millones t.; (iv) la evolución del evento
El Niño 2015 viene produciendo cambios en la distribución, biomasa y
composición por tallas del stock; (v) la Exploración Acústica Conjunta se
desarrolló en un escenario que permitió encontrar niveles de biomasa similares
a los estimados por el Balance Poblacional, los que permitirían cierto nivel de
explotación; (vi) todas las prospecciones realizadas confirman que el stock
está conformado por 4 grupos de edad (0; 0,5; 1,0 y 1,5 años de edad), lo que
corrobora que a pesar de las condiciones ambientales actuales, el stock no dejó
de renovarse y que en este periodo se han presentado mejores condiciones
ambientales...”, reza el referido oficio.
Los técnicos del Imarpe indican que el
proceso de desove de la especie marina sucedió “tardíamente” en setiembre, alcanzando
su máxima intensidad durante el mes de octubre y que se ha iniciado su “fase de
declinación”.
HACE UN MES. En setiembre, el Imarpe realizó
una pesca exploratoria a través de su crucero 1508-10, la que evidenció el
impacto de los efectos del fenómeno El Niño. Reveló en su informe que había 3
millones 38 mil toneladas de biomasa de anchoveta en stock.
“Las diferentes variables oceanográficas
frente a la costa norte - centro evidencian el impacto significativo de El Niño
2015, expresado en el repliegue de Aguas Costeras Frías (ACF) e incremento de
aguas de mezcla por la presencia de las Aguas Subtropicales Superficiales
(ASS); así como en la reducción de la fertilidad y de la productividad”, señala
textualmente el contundente informe.
Además explicó que el 41% de los 3 millones
38 mil toneladas se encuentra en estado juvenil, mientras que hay 2 millones de
toneladas del total del stock de anchoveta que está en desove. Ante todo ello,
en su resumen ejecutivo se precisó: “... nivel insuficiente para la estimación
de una cuota”. El informe recomienda intensificar el monitoreo a partir de
nuevas observaciones en el mar.
¡ALERTA! Ya avizorando esta situación, el
Sindicato de Pescadores de Chimbote junto a la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT) Pesquero emitió el 29 de octubre un comunicado de urgencia alertando de
que en ese momento la pesca en esta situación atentaría el ciclo biológico de
la anchoveta.
“Es sencillo esta vez vamos a pescar al
recurso adulto y también al juvenil que hace un mes había en un 40%, entonces
rompemos el ciclo porque ¿qué peces van a reproducirse?”, se preguntó el
dirigente de la CUT Pesquera, Javier Castro Zavaleta.
Consideró que este permiso de la segunda
temporada es “temerario”. “Nos ponemos en riesgo que podamos desaparecer la
anchoveta”, apuntó.
De su lado, el secretario general del
mencionado sindicato, Macedonio Vásquez Contreras, dijo que además que en la
práctica el millón de toneladas autorizado por Produce se convertirá “por lo
menos” en 2 millones, por el robo en las tolvas, cuando se desembarca la
anchoveta.
“Debemos tener en cuenta también de todo el
recurso muerto que se arroja al mar cuando se captura en talla mínima, solo una
embarcación podría arrojar hasta 100 toneladas”, comentó.
LO ACEPTA. En entrevista telefónica, el
secretario general del Sindicato de Pescadores José Olaya Balandra, Santiago
Bocanegra Mejía, dijo que el informe de Imarpe “debe ser aceptado”. “No puede
ser de otra manera porque es el único ente científico, además está demostrando
que hay un stock de 6 millones de toneladas y que el recurso se ha reagrupado”,
comentó. Dijo que ante el riesgo de la depredación, mañana tendrá una reunión
con el director de Supervisión y Vigilancia de Produce, Jesús Barrientos.
Textos: Miguel Alcántara web@grupoepensa.pe
|
Fuente
17 de octubre de 2015
La política y la pesca en el Perú
El debilitamiento del sector pesquero
se inició en el año 2000 cuando el Estado decidió desaparecer el Ministerio de
Pesquería. Se creó el Ministerio de la Producción por Ley N° 27779 - Ley
Orgánica modificatoria de la Organización y Funciones de los Ministerios,
publicada el 11 de julio del 2002, a partir de la fusión del Ministerio de
Pesquería y parte del Ministerio de Industria, Turismo, Integración y
Negociaciones Comerciales Internacionales – MITINCI, determinándose su
competencia en materia de las actividades extractivas y productivas comenzando
en los sectores industria y pesquería (Art. 33°).
Tiene como finalidad diseñar,
establecer, ejecutar y supervisar, en armonía con la política general y los
planes de gobierno, política nacionales y sectoriales aplicables a los sectores
de pesquería y de MYPE e industria, asumiendo rectoría respecto de ellas. Dicta
normas y lineamientos técnicos para la adecuada ejecución y supervisión de las
políticas, la gestión de los recursos del Sector, así como para el
otorgamiento, reconocimiento de derechos, la sanción, fiscalización y ejecución
coactiva.
La fusión del Despacho
Viceministerial de Industria con el Ministerio de Pesquería no ha favorecido a
este último. Por un lado los pocos recursos por derechos de pesca que recauda
Pesquería, los comparte injustamente con Industria. Por otro lado es difícil
encontrar un Titular del Pliego que conozca lo suficiente de ambos sectores como
para poder liderarlos y administrarlos adecuadamente.
No tuvo ni tiene mucho sentido la
fusión de un sector complicado como es la pesca con otro. La naturaleza de las
funciones del Despacho Viceministerial de Industria y Pymes es más afín con el
Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en donde estuvo originalmente, pudiendo
volver a dicho Pliego como un Viceministerio de Comercio Interior.
Operativamente solo tendría que confeccionarse el correspondiente documento de
gestión sin que implique gasto alguno por cuanto ocupa el mismo edificio, así
que el tema se reduce tan solo a cambiar nombres. Operativamente Pesquería
recibiría mejor y más eficiente atención logística y administrativa, al
concentrar la Secretaría General su atención en un solo Despacho
Viceministerial.
Se requiere de un liderazgo con capacidad
y conocimiento para poder reformar lo que necesita ser reformado en beneficio
del país y no solamente de los intereses del sector privado. En ausencia de
ambas cualidades se crea un vacío que llenan lobistas que defienden intereses
privados que, siendo legítimos, tienen que subordinarse al interés público, el
cual solo puede ser defendido por personas íntegras, con experiencia, con una
clara visión de largo plazo y comprometidos con la defensa de los intereses del
Estado, que son los de la Nación. Los lobistas proliferan cuando las
autoridades carecen del indispensable y suficiente conocimiento del sector y de
cualidades de liderazgo.
La sola restitución
del Ministerio de Pesquería no es la solución final a los problemas y
necesidades del sector. Tan solo el cambio de nombre a un Ministerio, ofrece poca
esperanza de mejora si no va unida a la implementación de una visión y mística
sectorial con vocación de servicio al país. Si no va acompañado de un
cambio estructural integral, sería tan solo un gesto y no una solución.
La pesquería peruana, una de las
más grandes del mundo, requiere de la visión de un Estado que tenga clara la
necesidad de introducir reformas en la pesquería y de su importancia para
aportar soluciones a la alimentación nacional. El alarmante índice de
desnutrición y anemia infantil que tiene reflejos sobre la asimilación de la
educación, obliga a replantear los objetivos de la pesca en el Perú.
No se
podrá hacer con funcionarios inexpertos, sin conocimiento del sector y sin
mística social que caen fácil e inevitablemente en las redes de manipuladores
profesionales.
El diseño de una política pesquera
requiere de una previa definición conceptual de lo que se quiere, por parte de
la más alta autoridad que tiene la potestad de dictar políticas de Estado, es
decir el Presidente de la República. Para ejecutar una nueva política pesquera sería
lo más recomendable y óptimo la restitución del Ministerio de Pesquería. También
una nueva ley orgánica para el Instituto del Mar, el cual debe ser un organismo
técnico autónomo, sin relación de subordinación ni dependencia hacia el Titular
del Pliego de Pesquería y dirigido por un científico. Es la mejor garantía de
que sea la ciencia objetiva e independiente, la que sirva de base para la toma
de decisiones de manejo de las pesquerías. La decisión política deberá ser
tomada sobre la base de la mejor recomendación técnica y científica, lejos de
influencias y manipulaciones que no tienen carácter estrictamente científico.
La política pesquera tiene que
formar parte de la estructura de un plan de gobierno con contenido ideológico y
conceptual que sustente las decisiones técnicas que deban tomarse.
La Revista Pesca aporta ideas
para el diseño de una política de Gobierno para el sector pesquero peruano
basado en seis objetivos estratégicos. Sin embargo es necesario considerar que
existe un Plan Estratégico Sectorial Multianual (PESEM) 2012-2016 que está
vigente. Por lo tanto debe ser revisado para determinar qué objetivos fueron
alcanzados y cuáles deben continuar en el marco de la nueva política y un nuevo
PESEM, el cual debe derivar del Plan de Gobierno.
El Plan Estratégico Sectorial
Multianual para los cinco años del nuevo Gobierno debe derivar del plan de
Gobierno y compatibilizarse con el PESEM implementado para el período de
gobierno que termina. Lo ideal sería que derive de Políticas de Estado de largo
plazo.
De esta manera, se tiene una
Política de Gobierno para cinco años que no debe ser modificada, en esencia,
durante el período de la gestión, aun cuando hubiese cambios de funcionarios.
No es recomendable una alta rotación de funcionarios, pero si fuese inevitable,
lo único que debiera cambiar es el estilo de conducción; pero no los objetivos
estratégicos ni modificarse temas de fondo.
La pesquería no puede regularse
improvisando ni introduciendo elementos anti técnicos. Es necesaria una clara
estabilidad y continuidad de objetivos y propósitos. De esta forma los
administrados pueden organizar y planificar mejor sus actividades sin estar
sometidos a los sobresaltos que trae la rotación de funcionarios.
Más información en el siguiente
link:
26 de septiembre de 2015
LAS METAS GLOBALES DEL 2030 PONEN EL HAMBRE Y LA AGRICULTURA AL CENTRO DE LA POLÍTICA MUNDIAL
Erradicación del hambre es la
piedra angular de la agenda global de desarrollo sostenible, ha dicho el jefe
de la FAO a líderes mundiales.
La seguridad alimentaria, la
nutrición y la agricultura sostenible son fundamentales para lograr el conjunto
de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030, ha dicho el Director
General de la FAO, José Graziano da Silva, a los líderes mundiales en un
discurso plenario ante la ONU.
"Nos hemos dado una tarea
enorme, que comienza con el compromiso histórico de no sólo reducir sino
también erradicar la pobreza, el hambre y la malnutrición de manera sostenible,
porque cuando hablamos de un mundo sostenible, no podemos dejar a nadie
atrás", ha señalado durante su intervención en la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible 2015.
Catorce de los 17 nuevos ODSs
adoptados por la Cumbre están relacionados con la misión histórica de la FAO,
señaló el Director General. El segundo objetivo - que es "acabar con el
hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición y promover la
agricultura sostenible"- debe ser perseguido con urgencia ya que un
progreso rápido en ese frente es la clave para los demás objetivos, agregó.
La agricultura sostenible y el
hambre cero
"Sólo podemos descansar
cuando logremos hambre cero", dijo Graziano da Silva.
Los ODS continúan y amplían los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, que fueron establecidos en 2001 y que vencen
este año, cuya meta de reducción del hambre fue cumplida por más de la mitad de
los países monitoreados por la FAO. Sin embargo, cerca de 800 millones de
personas aún sufren subalimentación crónica.
Una mayoría de los pobres y
hambrientos del mundo viven en las zonas rurales, y mejorar sus medios de vida
es el principal reto, dijo Graziano da Silva.
Hacerlo requerirá promover el
crecimiento inclusivo e inversiones responsables que respondan a las
necesidades de los pobres del mundo, dijo.
"Necesitamos construir sistemas agrícolas
y alimentarios más sostenibles, resilientes y más capaces de hacer frente y
responder al cambio climático", añadió.
Invertir en agricultura
medioambientalmente sostenible no será suficiente por sí mismo, sino que
también se requieren sistemas de protección social bien diseñados, agregó
Graziano da Silva.
Recordó a los líderes mundiales
que en los próximos 15 años se necesita una inversión adicional de 160 dólares
al año por persona en situación de pobreza extrema, para acabar con el hambre.
"Esto representa menos de la
mitad del porcentaje de ingreso mundial en 2014. Y es sólo una pequeña fracción
del costo que el hambre y la malnutrición imponen a las economías, las
sociedades y las personas", dijo.
Mayor información
Loretta Favarato
Comunicadora - FAO Perú
loretta.favarato@fao.org
Tel: (511) 447 2641 Anexo 103 /
Cel. 951 235 096
4 de septiembre de 2015
Los intereses en la pesquería del Perú
Las Organizaciones
Sociales de Pescadores, que actualmente suman más de 800, deberían considerar
la necesidad y conveniencia de organizarse y elegir una representación técnica
y políticamente apropiada. Esta atomización les resta fuerza y
representatividad. Necesitan un liderazgo fuerte y efectivo que los lleve a
formar parte permanente en la mesa de las decisiones pesqueras en igualdad de
condiciones que los gremios empresariales. Especialmente si el próximo gobierno
coloca en agenda el debate de una nueva ley de pesca.
La pesca artesanal
está amenazada desde diversos frentes ante la ausencia de Políticas de largo
plazo adecuadas para salvaguardar la única fuente de abastecimiento de proteína
hidrobiológica para el consumo humano de la población nacional.
En la gestión de la
pesquería en el Perú existen, además del Estado como ente rector, 4 frentes de intereses:
1. La Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) liderada por ahora, por Elena
Conterno, quien viene realizando una notable promoción y defensa de los
intereses de este gremio, el cual ha logrado recomponer sus relaciones con la
autoridad de Pesquería. Esta relación se descompuso en el actual gobierno y el
gremio perdió la tradicional influencia que tenía en el Ministerio de la
Producción. Hoy en día la relación está en mejor nivel que antes gracias a un mejor y más apropiado liderazgo
y ha recuperado su poder e influencia. El eficaz empleo y manejo de los medios
de comunicación, soportado obviamente por suficientes recursos financieros, ha
sido un importante componente del éxito de la gestión que merece un aplauso por
sus logros.
2. La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) liderada también por ahora,
por Alfonso Miranda, ex viceministro de Pesquería, que posee un comité de pesca
que agrupa a los intereses de algunas empresas dedicas al Consumo Humano
Directo. Con menores recursos que la SNP, se ha mantenido con un perfil mediático
relativamente bajo defendiendo sus intereses; pero se anota también logros
importantes en el manejo del Consumo Humano Directo.
3. La Pesca Artesanal fraccionada en muchas organizaciones, lo que le
resta fuerza y la coloca en una situación de debilidad frente a los dos gremios
industriales. No se aprecia logros exitosos más allá de las convocaciones a
paralizaciones por temas muy puntuales. Obviamente la falta de unidad y de agenda
de 76,285 pescadores artesanales (entre marítimos y continentales según los
censos del 2012 y 2013) no es precisamente la mejor carta para la defensa de
sus intereses. Varias veces han sido manipulados para defender intereses
privados generando violencia en las calles.
4. La Nación peruana, que no está presente ni representada en la mesa de
las decisiones políticas y administrativas referidas a la pesca.
Los gremios
industriales, gracias a sus recursos y la dirección adecuada de sus líderes,
que resultaron ser los más apropiados en la coyuntura, tienen la capacidad de
imponer la agenda en forma políticamente eficaz.
La Pesca Artesanal
no dispone de operadores políticos con la misma capacidad y eficacia que la
industria.
La sociedad peruana
no tiene representantes ni organizaciones o instituciones que ejerciten su
defensa. El resultado natural es que la Agenda la impone quien tiene más fuerza
y eficacia política.
Una agenda que no
considere como igual a la Pesca Artesanal, terminará siempre relegándola. Lo
demuestra la conformación de la comisión para evaluar la problemática del CHD efectuada
con la RM 232-2015-PRODUCE, que apenas los considera como terceros
participantes ya que literalmente dice que:
este grupo estará presidido por el viceministro de Pesquería o a quien delegue esta labor, además del titular de la Dirección General de Políticas y Desarrollo Pesquero, y el encargado de la Dirección General de Extracción y Producción Pesquera para Consumo Humano Directo, quien actuará como secretario técnico. Además, un representante del Instituto del Mar del Perú, del Instituto Tecnológico de la Producción, del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera, del Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero, de la Sociedad Nacional de Industrias, de la Sociedad Nacional de Pesquería, de la Asociación de Exportadores y de la Sociedad Nacional de la Industria Pesquera de Consumo Humano Directo. Este grupo propondrá al Despacho Viceministerial de Pesquería del Ministerio de la Producción la adecuación del marco normativo y de los procedimientos administrativos, así como las recomendaciones correspondientes, a fin de fortalecer el ordenamiento de la actividad pesquera para consumo humano directo. De otro lado, el grupo de trabajo convocará a un representante de las organizaciones sociales de pescadores artesanales y otro de los armadores de las embarcaciones artesanales y de menor escala.
La situación de la
coyuntura, en especial por ser un año electoral, debería impulsar a los 76,285
pescadores artesanales a unificarse en una sola estructura que los represente y
defienda sus intereses en el Ministerio de la Producción sentándose en la mesa
como igual con sus pares industriales, con el legítimo derecho que les asiste.
La suma de los 76
mil pescadores con sus familias y conexiones constituye una masa electoral
importante que podría llegar a los 500 ml ciudadanos. Deberían hacerse
conscientes del poder que significa ese número de electores.
La cifra es
significativa y puede convertirse en factor decisivo en la toma de decisiones,
si tan solo este número de pescadores se pusiese a la altura organizacional de
los gremios industriales. Todos los gremios tienen el legítimo derecho a
defender sus intereses comerciales y financieros.
La pesca artesanal
debiera reinventarse para defender no solo sus propios intereses, sino para
asumir la defensa de los intereses de la Nación también, especialmente en
cuanto a la sostenibilidad de sus recursos pesqueros y la alimentación
nacional.
Hoy ya no se
aprecia, en forma activa o visible por lo menos, la existencia de
organizaciones o instituciones eficaces que defiendan la sostenibilidad de las
pesquerías y la justa participación del país en la renta económica pesquera. Deben
evaluar correctamente a qué intereses sirven todas las organizaciones vigentes
hoy.
La mesa está
servida para que la pesca artesanal asuma ese rol de defensa que hoy no existe
y/o no está a la altura de las circunstancias.
Mientras más
demoren en comprender la necesidad de elegir líderes política y técnicamente
eficaces y se organicen mejor, más tardarán en obtener atención eficaz y
oportuna a sus reclamos y reivindicaciones.
Los pescadores
artesanales del Perú tienen no solamente un reto, sino una obligación con la Nación a la cual alimentan, porque son
el eslabón principal de la cadena productiva del consumo humano directo.
Tienen que ser
conscientes de su importancia, de su capacidad de acción y de su fuerza.
Deben enarbolar la
bandera de la defensa de la alimentación nacional, de la sostenibilidad de las
pesquerías, del cuidado del medio ambiente, de la justa participación del país
en la renta económica pesquera y del trato equitativo en todas las mesas de concertación,
de diálogo o de trabajo que tenga que ver con la pesquería.
Dado que la
ciudadanía, la sociedad peruana, no tiene representación en la gestión
pesquera, son los pescadores artesanales quienes, debidamente liderados, deben y
pueden asumir esa representatividad.
Marcos Kisner Bueno
25 de agosto de 2015
“EL CRECIMIENTO ECONÓMICO NO ELIMINA LA POBREZA”
Sabina Alkire dice que no sólo se
debe analizar la pobreza monetaria sino también el grado de nutrición y el
acceso a salud y a buena educación.
Mucho se habla del crecimiento
económico del Perú, incluso recientemente el INEI dio nuevas cifras que
muestran una reducción de la pobreza, pero ¿este acrecentamiento es suficiente
para decir que somos un país menos pobre? “El crecimiento no necesariamente
disminuye la pobreza multidimensional. Todas las variables deben ser
consideradas. La correlación entre el crecimiento del PBI per cápita y los
objetivos de desarrollo del milenio es prácticamente cero. Un enfoque
multidimensional de pobreza define a la pobreza como un déficit con referencia
a una línea de pobreza en cada dimensión del bienestar de un individuo”, dice
Sabina Alkire, economista británica y directora de la Iniciativa de Oxford
sobre Pobreza y Desarrollo Humano (OPHI por sus siglas en inglés), que estuvo
la semana pasada en Lima invitada por la Pontificia Universidad Católica para
participar en la V Conferencia de la Alcadeca.
En el 2007, ella y el
investigador James Foster plantearon una metodología para medir la pobreza: el
Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que señala las diversas carencias de
las poblaciones menos favorecidas. Sus hallazgos han permitido alcanzar más
precisión en el análisis de la pobreza y con ello, en la planificación de
políticas públicas que atiendan efectivamente incluso las necesidades de grupos
específicos.
El enfoque multidimensional para
medir la pobreza refleja de mejor manera las condiciones de la población;
porque no sólo se basa en el ingreso familiar, sino también en otras
dimensiones como salud, educación y condiciones de vida: acceso a electricidad,
agua, desagüe, entre otros.
¿En qué consiste el IPM?
Es una medición de la pobreza que
se enfoca en el ser humano y refleja el grado de privación de las personas en
un conjunto de dimensiones que le son importantes para su bienestar, entre
ellas, la salud, la educación y el empleo. El índice permite determinar la
naturaleza de la privación según las dimensiones seleccionadas y la intensidad
de la misma. Los países necesitan una forma de medir la pobreza que trascienda
los cambios de gobierno y nuestro índice brinda esa posibilidad.
A través de esta herramienta
salen a la luz los más pobres de entre los pobres, estos son aquellos que
padecen la mayor cantidad de carencias simultáneas. Esta aproximación no sólo
pone de manifiesto los cambios en la pobreza multidimensional, sino que además
ilustra las tendencias de la exclusión social y la marginalización. Mide las
carencias directamente y muestra en qué regiones o entre qué grupos la pobreza
disminuye y de qué manera esta reducción se logra. Por ejemplo, permite
observar si un grupo particular ha salido de la pobreza gracias a un
mejoramiento en su acceso a la educación, al agua potable o a la electricidad.
Es una nueva forma de examinar la
pobreza... la multidimensional...
Exacto, mi trabajo es medir la
pobreza multidimensionalmente, lo que significa es que no solamente vemos
pobreza monetaria sino también el grado de nutrición, acceso a salud, a buena
educación. También agua, electricidad, saneamiento, basura, violencia,
diferentes indicadores que funcionan en diferentes contextos.
Comenzamos con cada persona y
hacemos un perfil de su pobreza. Por ejemplo, tú tienes una carencia si alguien
en tu familia es desnutrida o si un niño ha muerto. Estos son los indicadores
para la salud. Tienes una carencia educativa si alguien en tu familia tiene
menos de cinco años de escolaridad o si un niño en tu casa no va a la escuela a
la edad que debe hacerlo. Estos son los indicadores de educación. Para el nivel
de vida son seis: tienes una carencia si no tienes electricidad, si el suelo es
de tierra, si no tienes agua potable, si el saneamiento no es adecuado, si para
cocinar usas lana, carbón, madera o desechos de animales; también tienes una
carencia si no eres dueño de al menos uno de los siguientes equipos: radio,
televisor, teléfono, moto, bicicleta, carro. Con estos indicadores podemos ver
qué carencias tiene la gente. Sin embargo, tener una privación no es ser pobre.
Si careces de una tercera parte de ellas, eres considerado pobre según nuestro
enfoque.
“La pobreza es un asunto moral,
no un partido de fútbol en el que se elige una cancha u otra. Los países
necesitan una forma de medir la pobreza que trascienda los cambios de gobierno
y el IPM ofrece esa posibilidad"
Pero cada país tiene indicadores
o carencias distintas ...
Una primera ventaja de nuestro
enfoque de medición es que los países o comunidades pueden ajustar los
indicadores para su uso. La segunda es que miramos a través de todos los
indicadores y analizamos la tasa de recuento de los pobres y su intensidad. Si
sólo tengo una carencia quizás no soy pobre. Tal vez no tengo electricidad,
pero tengo un generador de corriente, aunque no conexión. Esto lo que te dice
es que una sola carencia no es suficiente para decir que un país es pobre, pero
si no tengo electricidad, suelo, salud ni educación, entonces sí se puede
hablar de un tipo de pobreza. La intensidad es el porcentaje de carencias que
tiene esta persona y es lo nuevo de nuestra medición.
Cada país tiene sus propias
mediciones nacionales con sus cortes y maneras de agregar los datos, por lo que
comienzan a tener su propia medición multidimensional, que no es comparable
para evaluar la pobreza nacional de Perú con la de Colombia, por ejemplo, pero
tienen más relevancia para la política del país y porque refleja las
expectativas de la gente. Esto hace que a ese nivel las cifras no sean
comparables. El IPM es la cifra de comparación internacional de los 109 países
que hemos medido. Podría haber medidas que determinen los países para
compararse entre ellos y, luego, las nacionales.
¿Cómo contribuye el IPM a la
formulación de políticas públicas efectivas?
Si tú o yo somos pobres por
ingresos, los políticos apenas pueden verlo. Pero si somos pobres
multidimensionales, los políticos pueden ver cuáles son tus carencias
específicas y cuál es la intensidad, generándose mayor información. El índice
actúa como un lente de alta resolución que te permite ver la intensidad de cada
una de las personas y sus carencias específicas. Sin duda, la medición
permitiría a los responsables de la formulación de políticas públicas ver con
facilidad si acaso y de qué manera la pobreza multidimensional se ha reducido
en ciertos países o grupos sociales. Más aun, podría ser fácil y rápidamente desagregada
de manera de mostrar las desventajas sobrepuestas que enfrentan, por ejemplo,
los trabajadores agrícolas o las familias con hijos pequeños en distintas
regiones geográficas.
Hay mucho énfasis en el crecimiento, pero a veces el
crecimiento no reduce las carencias sociales. No existe relación entre el
crecimiento y el avance de los Objetivos del Milenio a pesar del ingreso. Hay
quienes consideran que si hay crecimiento económico todo va a estar bien, pero
no es así, se requieren políticas especiales para atacar las áreas críticas.
¿Qué impide reducir la pobreza?
Falta de voluntad política. Las
comunidades deben empoderarse para modificar su estatus. Y hay que cambiar el
chip de que el crecimiento económico es suficiente.
Cuando el gobierno peruano mide
la pobreza se refiere exclusivamente a la monetaria, con esta medición nos dice
que la tasa de pobreza al 2012 es de 25.8%. Los cálculos de la Universidad del
Pacifico, que mide la tasa de pobreza desde el enfoque multidimensional, nos
dice que el 36.6% de la población está en condición de pobreza.
Fuente
https://redaccion.lamula.pe/2014/05/26/el-crecimiento-economico-no-elimina-la-pobreza/albertoniquen/
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