El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores
poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un
ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno
dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los
conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los
científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se
debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a
las capturas.
Paul Greenberg
Se
puede leer los planes de gobierno de todos los partidos. Algunos ofrecen algo
para la pesca, otros no. Que en su momento se cumplan o no, es otra cosa.
Pero...¿Cuáles son las propuestas para la pesca de los candidatos al senado? ¿Y
cuáles son las propuestas de los candidatos a diputados? Ellos no tienen que
hacer un plan de gobierno porque no es de su competencia, ¿pero qué ofrecen
hacer desde sus cargos elegidos?
No
se puede gobernar, administrar o regular lo que no se conoce. La administración
desconoce el volumen real de la biomasa de todas las especies del ecosistema
marino de Humboldt y del ecosistema fluvial y lacustre.
En
el caso de la extracción, recién desde los censos del 2012 y 2013 y de la ENEPA
IV realizada entre el 2022 y 2023, se conoce el número de pescadores y
embarcaciones artesanales existentes. Pero no se puede determinar con precisión
la capacidad de extracción que tiene la flota artesanal y de menor escala, ni
el impacto que viene teniendo sobre las poblaciones de peces que extrae.
Para
una adecuada administración de la pesquería se necesita fundamentalmente dos
cosas: Primero, conocer cuántos administrados tiene, a todo nivel, pescadores,
armadores, artesanales, industriales, embarcaciones y plantas de proceso.
Segundo, se requiere información científica sobre los recursos hidrobiológicos.
De esta manera se puede establecer cuál es la capacidad de extracción que
soporta el ecosistema y cuál es la capacidad de realizar esfuerzo pesquero
existente. Correlacionando ambos datos recién se puede determinar cuanta
biomasa puede capturarse a fin de regularla debidamente y por otro lado, saber si
hay un excedente de embarcaciones, lo que permitiría establecer si es posible
otorgar nuevos permisos de pesca y/o reducir los existentes.
Sin
esa data ¿puede un funcionario que además no conozca de pesca, administrar
correctamente el sector, en especial en tiempos de crisis como los actuales? La
respuesta es NO. Sin embargo así se viene haciendo. No hay información
científica suficiente que permita sustentar que los volúmenes de extracción de
la pesca artesanal son sostenibles. Solo se posee información sobre el jurel,
caballa, pota, merluza y anchoveta en forma constante debido a los cruceros que
todos los años se realizan para determinar sus cuotas anuales de extracción.
Pero los recursos objetivos de la pesca artesanal carecen de reglamentos de
ordenamiento y no disponen de la asignación de un límite de captura que asegure
su sostenibilidad.
La
promoción de nuevas pesquerías, el incremento del consumo de pescado y/o el
aumento del esfuerzo pesquero deben estar fundamentados en una sólida base de
conocimiento científico. La investigación científica es pieza clave para regular
y administrar cuotas, vedas y límites máximos de captura, así como número
máximo de embarcaciones permisibles en torno al manejo adecuado del dominio
marítimo, de las zonas costeras ríos y espejos de agua.
Se
requiere realizar un nuevo censo y mayor investigación científica y estadística
para disponer de la información mínima necesaria que permita asegurar la
sostenibilidad de las pesquerías y darles el ordenamiento adecuado.
Un
ecosistema en equilibrio natural es una realidad que primó hasta el pasado reciente.
Las más diversas especies existían en abundancia y en equilibrio regidas bajo
la regla presa-predador. Las especies se sirven unas de otras como alimento. La
demanda del hombre costero por pescado estaba satisfecha y no irrogaba
desequilibrio.
Un
ecosistema en desequilibrio por actividad pesquera constituye la realidad
actual. Está provocado por la mecanización y masificación de la captura de
especies marinas, por la deficiente regulación y la ausencia de difusión de la
realidad pesquera. Ello conduce a desórdenes de orden económico y social, al
empobrecimiento del mar y a la frustración de los actores de la pesquería.
Un
ecosistema en equilibrio con actividad pesquera debe ser el objetivo principal
de la Administración Pesquera, que autoriza la extracción racional de una
porción de biomasa de cada nivel trófico, privilegiando la cautela de ciertas
especies y el sacrificio de otras en beneficio del hombre.
Deberá
tenerse en cuenta que el marco del modelo económico en aplicación en el país,
que estimula la libertad de empresa; así como la necesidad de mejoras
tecnológicas en flota y fabricas que se requieren para mantener una industria
competitiva, pueden inducir a un crecimiento de la capacidad de pesca. Esta
situación se hace compleja cuando se tiene en cuenta las dificultades técnicas
existentes para determinar cuál debe ser la capacidad de extracción y
procesamiento adecuada y para establecer el marco regulador del acceso que
mantenga en situación sostenible, en el largo plazo, a la actividad pesquera.
¿Qué se ofrece hacer por el
sector, desde el Congreso de la República?