El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

29 de diciembre de 2013

El peruano común y la oligarquía pesquera



Aunque parezca increíble, existe una Municipalidad que recibe 3 soles por canon pesquero procedente de los derechos de pesca. Y otra que recibe 1,069 soles por canon pesquero procedente del impuesto a la renta del sector.

La Municipalidad de Ventanilla es la que más recibe por canon de derechos de pesca: 1 millón trece mil soles y 6 millones y medio por canon de impuesto a la renta.

La agenda sectorial no menciona estas inequidades. Solo está centrada en los derechos a la extracción en las diez millas que reclama la industria.

Lea la sección “PERU: EL SECTOR PESCA EN CIFRAS” en la edición de Enero de la Revista Pesca.

¿En qué momento los peruanos dejamos de pensar y decidimos aceptar lo que los operadores de la oligarquía pesquera dicen a través de la prensa, de sus aliados y portavoces, en defensa de sus intereses que ignoran los intereses y derechos de las mayorías nacionales? 

¿Hasta cuándo permaneceremos indiferentes y de brazos cruzados en la disputa de los menos por el derecho a explotar un recurso natural, que es de todos nosotros, ignorándonos y desinformándonos a través de medios mercantilistas que usan la falta de información alternativa sobre el lado oscuro de la pesca? 

Los derechos de las mayorías se anteponen a los de las minorías.



http://issuu.com/revistapesca/docs/revista_pesca_enero_2014/1



La oligarquía, en la ciencia política, es una forma de gobierno en la que el poder supremo está en manos de unas pocas personas, generalmente de la misma clase social. Los escritores políticos de la antigua Grecia emplearon el término para designar la forma degenerada y negativa de aristocracia, (literalmente, gobierno de los mejores). Estrictamente, la oligarquía surgirá cuando la sucesión de un sistema aristocrático se perpetúe por transferencia sanguínea o mítica, sin que las cualidades éticas y de dirección de los mejores surjan como mérito reconocido por la comunidad, siendo esta definición muy cercana a la de monarquía y más todavía a la de oligarquía.

Los oligarcas dueños de propiedades, de tierras o de grandes acumulaciones de dinero, son los poseedores de fuerza en la dirección política gracias a sus fuertes influencias económicas.

La oligarquía es un grupo minoritario de personas, pertenecientes a una misma clase social, generalmente con gran poder e influencia, que dirige y controla una colectividad o institución.

 http://www.significados.info/oligarquia/






15 de diciembre de 2013

REFORMA PESQUERA EN EL PERU

Durante más de un año la industria pesquera ha batallado contra la autoridad de Pesquería por la normatividad dictada sobre la pesca en las 5 millas.

No se ha librado una guerra por la reforma del sector pesquero. La batalla por las 5 millas no ha terminado con el Decreto Supremo 011-2013 PRODUCE del 14 de diciembre. El Estado ha obtenido una victoria parcial en sus intentos de reforma y temporal en el caso puntual de las 5 millas. Porque la industria posee mejores operadores políticos y técnicos; posee mejor manejo de medios, ha establecido y puede establecer más alianzas estratégicas, tiene más recursos; pero por sobre todo, tiene un arma que no posee el Estado: el tiempo. Las autoridades actuales estarán en el cargo, en el mejor caso, hasta el 2016 y cuando se vayan cualquier norma dictada puede ser derogada y reemplazada.

Los puntos críticos (que a la vez son los puntos débiles de la industria) sobre los que debe actuar, buscando apoyo popular y estableciendo alianzas son: mejor tributación, seguridad alimentaria y contaminación.

La verdadera reforma pesquera debe tener como objetivos básicos:

1. Asignación de un precio a los peces, que debe ser pagado por todos quienes realizan esfuerzo pesquero con fines comerciales, dado que el impuesto a la renta es reducido, o inexistente. La ciudadanía peruana merece una participación con equidad en la renta económica del negocio pesquero por el simple derecho que la Constitución les asigna como propietarios de los recursos naturales.

2. Reparación del daño causado al ambiente. Los límites Máximos Permisibles para la descarga de efluentes asignados a la industria reductora han sido generosos y los plazos de adecuación a sus PAMAs (Programas de adecuación y manejo ambiental) también. La industria de consumo humano directo no tiene hasta ahora límites máximos permisibles que permitan controlar y eventualmente sancionar el exceso de contaminantes vertidos al mar. La flota pesquera no tiene un control adecuado de sus descargas de aguas sucias y residuos oleosos porque no se aplica la normativa del Marpol. Debe asegurarse la calidad ambiental de la actividad pesquera y acuícola con cero contaminación.

3. Colocar al mercado interno en igualdad de condiciones de competitividad que el mercado externo para garantizar la seguridad alimentaria nacional.

4. Asegurar la sostenibilidad de todas las pesquerías en base a la mejor información científica con un enfoque ecosistémico.

La pesquería solo podrá ser reformada por los peruanos, cuando dejemos de ser ciudadanos pasivos y nos convirtamos en ciudadanos activos. Cuando asumamos conciencia de la inequidad con la cual la industria nos trata y empecemos a  exigir un cambio. Cuando nos unamos a organizaciones sociales que generen acciones ciudadanas e incidencia política que impulsen a las autoridades a actuar y defender las reformas que vayamos alcanzando. Cuando apoyemos a autoridades honestas que tienen una agenda de cambio y que ejercen eficazmente el poder recibido en las urnas para gobernar para las mayorías. Cuando las autoridades asuman que tienen que buscar legitimación y aliados en la ciudadanía  para apoyarlas en el proceso de transformación. No en programas televisivos que muy pocos ven ni en diarios que casi nadie lee, sino en  las poblaciones costeras y ribereña afectadas por la contaminación,  en las redes sociales, en las Universidades, en los comités vecinales, en los clubes de madres, en los hogares, en los ciudadanos dispuestos a salir a las calles.

El ejercicio del poder político, legitimado por una ciudadanía organizada en defensa de sus derechos pesqueros, es la única manera de poner fin a décadas de una explotación pesquera exclusiva e inicua.

Este es un tema que compete a toda la Nación. No es exclusivo de abogados, empresarios, técnicos, lobistas  y de la autoridad, porque se trata de un recurso natural que es propiedad de todos y no de unos cuantos.