El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

13 de junio de 2022

El ecosistema marino de Humboldt

 

El ecosistema marino de Humboldt es el que presenta el mayor potencial mundial de recursos pelágicos. Sin embargo, no tiene garantías de estabilidad ni permanencia debido a las variables que en el mismo introducen la actividad pesquera, el hombre y el cambio climático.

El paradigma dominante de la pesquería en el Perú es el de una pesquería basada en una sola especie que desembarca los volúmenes más grandes de recursos pesqueros del planeta, la anchoveta.

La anchoveta, como todos los peces, son recursos renovables solamente si se tiene cuidado de permitirles renovarse. Entonces, podrán explotarse indefinidamente. Para ello se impone un ordenamiento, lo que significa que las cantidades que se capturan deben mantenerse dentro de límites definidos científicamente, para lo cual se requiere de información que permita establecer cuotas anuales de captura por especie.

En ese contexto, se requiere diseñar reglamentos de ordenamiento pesquero que aseguren la sostenibilidad de los mismos, estableciendo herramientas de control y sanción apropiadas. Para ello se requiere de una acción objetiva, desprovista de pasiones e intereses políticos individuales o gremiales.

La regulación de la pesca implica sanciones eventuales; pero pierden eficacia cuando intereses políticos y/o de parte condonan o reducen las multas derivadas de sanciones impuestas por infracción a las normas. Mella el principio de autoridad y desalienta las acciones de fiscalización.

Ocurre que la pesca en el Perú no solamente es poco conocida, sino que también sufre de la falta de interés por parte de los medios y de la propia población. Creemos que somos buenos porque somos los primeros exportadores mundiales de harina de pescado. El desconocimiento del sector pesquero es compartido por la prensa y por la propia sociedad,  por tanto, ambos resultan indolentes al problema. Eventualmente, esta ignorancia también es compartida por funcionarios que son designados sin mayor experiencia ni conocimiento de la problemática pesquera.

El Estado tiene que asumir la responsabilidad de elaborar políticas de largo plazo y colocar su ejecución en manos de personas conocedoras, experimentadas y que estén animadas de un espíritu generoso de contribuir con su desarrollo sostenible, y no sirviendo a intereses de parte.

La ciudadanía peruana tiene el deber de defender sus derechos a un ecosistema saludable y a una justa participación en la renta generada por la extracción de sus recursos pesqueros.

El hecho es que la pesca de otras especies que no sean anchoveta ha disminuido a niveles notorios, sin que medie explicación. Ya no hay meros, corvinas, congrios, cabrillas, etc. como antes. Hoy hay menos peces.

Los pescadores artesanales, que antes capturaban estas y otras especias a poca distancia de sus poblaciones se han visto obligados por la necesidad, a convertirse en pescadores de altura sin tener el equipamiento apropiado.

La verdad es que los volúmenes que antes existían de otras especies ya no son los mismos. Ya no es tan rentable, como antes, pretender vivir de su captura. 

Las evidencias hacen presumir que el manejo de la extracción pesquera no garantiza la sostenibilidad de un sinnúmero de recursos importantes para la sociedad y para el equilibrio del ecosistema. El impacto sobre los recursos marinos y costeros se hace cada vez más evidente.

La pesca industrial y artesanal tienen el deber conjunto de cuidar los océanos, fuente de su propia subsistencia.

Tenemos la responsabilidad y el deber de actuar con precaución, colocando en primer lugar, las necesidades alimentarias de nuestra propia población.

10 de junio de 2022

HASTA CUANDO EL IMARPE?

 

De acuerdo al DU 015-2020, el Imarpe debió haber presentado un proyecto de nuevo ROF en el 2020, acción que se ha negado sistemáticamente a ejecutar, al punto que se sigue usando el ROF que debería haber sido ya reemplazado, como muestra la siguiente designación. O quizá sea que la nueva jefa de la Asesoría Jurídica sí entienda la necesidad de dar cumplimiento al DU 015 para salir de la ilegitimidad.

https://revistapesca.blogspot.com/2022/03/cambios-en-imarpe.html

Designacion:

 “Que, de conformidad con lo dispuesto por el inciso o) del artículo 15 del Reglamento de Organización y Funciones–ROF del Imarpe, aprobado por la Resolución Ministerial Nº 345-2012–PRODUCE, una de las funciones de la Dirección Ejecutiva Científica es la de expedir resoluciones que le correspondan en cumplimento de los acuerdos de las funciones delegadas por el Consejo Directivo y de otros dispositivos que por norma legal se establezcan;

Que, en ese sentido, corresponde emitir a la Dirección Ejecutiva Científica la presente Resolución, para la designación de la abogada Carmen María Moreno Escobar, como Jefa de la Oficina General de Asesoría Jurídica del Instituto del Mar del Perú – IMARPE”

https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/designan-jefa-de-la-oficina-general-de-asesoria-juridica-del-resolucion-no-046-2022-imarpedec-2073669-1/

Este es un tema estrictamente de principios. Más allá de las causas que derivaron en la promulgación del DU 015, es finalmente una ley. Si el propio Ejecutivo no da cumplimiento a la ley, ¿cómo pretende que los ciudadanos la cumplan?

¿De qué tamaño es la estatura moral de un Estado que exige el cumplimiento de la ley para los ciudadanos, excepto para sus propias entidades, con las cuales muestra una actitud laxa e indiferente?

9 de febrero de 2022

EL VACIO DE CONOCIMIENTO EN EL SECTOR PESQUERO

El desconocimiento del sector pesquero es compartido por la prensa y por la propia sociedad,  por tanto ambos resultan indolentes al problema. Eventualmente, esta ignorancia también es compartida por funcionarios que son designados sin mayor experiencia ni conocimiento de la problemática pesquera.

Desde la creación del Ministerio de la Producción en 2002 se ha tenido en total 26 ministros. Promedio en 20 años: 1.30. En el mismo período hubo 17 viceministros. Promedio en 20 años: 0.85.

Durante su existencia, ha habido períodos de gran productividad, impulsados por funcionarios con experiencia en el sector, con ideas, mística, visión de país y de futuro, que fueron acompañados por profesionales de experiencia y conocimiento así como trayectoria en la pesquería. Pero también hubo períodos oscuros de escasa productividad derivados de la designación de funcionarios sin cualidades. En algunos casos se ha visto períodos de intriga, pusilanimidad y sectarismo, sin atisbo alguno de amor a la patria ni vocación de servicio; pero todos ellos teñidos de ignorancia y desconocimiento del sector. Sin embargo, algunas veces hubo profesionales con antigüedad en el cargo y experiencia que balanceaban el desinterés y/o ignorancia de algunos y se equilibraba la balanza, no idealmente, pero se avanzaba. Poco a poco este nivel de funcionarios ha ido escaseando cada vez más.

Cuando las eras oscuras llegan con funcionarios y profesionales sin ninguna de las características necesarias, sino con intereses personales o de parte, bien sean económicos o de ego personal,  se gesta un futuro sombrío para el sector, ausente de agenda, de planes e ideas.

Ocupar un cargo para el cual no se está debidamente preparado obliga a un periodo de aprendizaje que, dado el corto tiempo que dura la permanencia como muestran las estadísticas, coloca al funcionario en una inferior posición frente a los que sí conocen y queda, además, a merced de las partes interesadas del sector, lo que genera una debilidad en la autoridad. Finalmente el tiempo se acaba, el designado se va y poco o nada aprendió.

Optar o acceder a desempeñar una función para lo cual no se está capacitado, constituye un acto de inmoralidad e indecencia intelectual, tanto de quien designa como de quien acepta, lo que constituye una ofensa al sector y al país. El sector público pesquero no puede ser una escuelita de aprendizaje para alumnos que finalmente no terminan y/o no aprueban el curso, sino un espacio para aplicar políticas y normas en beneficio de la pesquería nacional.

El verdadero origen de las dificultades y carencias nacionales se encuentra en la limitación personal de cada persona, que no ha desarrollado un espíritu de nación, de país ni de patria. No tienen idea de lo que es patria, ni conocen el sentimiento de la responsabilidad individual con el colectivo al cual pertenecen y al cual se deben. Buscan y acceden a cargos públicos con el único objeto de conseguir riqueza fácil y rápida, con la única intención de satisfacer egos, ambiciones e intereses personales. En esto no existe ninguna vocación de servicio ni de ayudar a los demás. Es vanidad, soberbia y ambición, adornadas de un discurso vacío y falso.

Siendo el ejercicio del poder el objetivo, la sumisión profunda de los subordinados es un imperativo. Ello implica priorizar la confianza sobre la capacidad, la lealtad sobre la técnica, el personalismo sobre la corrección y la ética. Eventualmente, el miedo a la pérdida del trabajo, que es un medio de conseguir imponer la autoridad y gobernar por temor, con intriga y autocracia.

Hace años se viene otorgando el poder sobre la pesca a desconocidos que instauran el favoritismo hacia amigos y gente de su confianza que solo busca su interés personal. El sector es lo menos importante, lo que cuenta es la colocación de las personas afines para proteger una estructura de poder que dure lo más posible. La repartija de cargos es un vil acto que beneficia al poder de turno sin importar las necesidades del sector.

Por otro lado existe un problema colateral que crea un vacío de conocimiento: Funcionarios antiguos y experimentados van siendo reemplazados poco a poco por nuevos, sin el mismo nivel de experiencia; no existe una transferencia ordenada y programada del conocimiento; y los ceses por jubilación, despido, o decisión política, van dejando un hoyo que poco a poco se va haciendo notar ya que sigue creciendo.

En este contexto, ¿Se está conformando el equipo humano idóneo para las tareas pendientes, las que vienen y las del día a día? Por ejemplo, la nueva ley general de pesca en curso de debate en el Congreso, debe ser reglamentada, así como también debe formularse la política nacional de pesca y de acuicultura y muchas normas más.

Se está creando un vacío que, en el corto y mediano plazo, impactará sobre la calidad de las normas. Las Resoluciones y Decretos que regulan la pesquería tienen una parte considerativa previa a la parte resolutiva, la cual debe recoger los antecedentes y el contexto general en el cual se va a emitir el contenido resolutivo. En algunos casos se requiere de una exposición de motivos. Ello implica un trabajo de equipo y requiere de profesionales con memoria y conocimiento de lo que van a resolver a fin de asegurar la calidad regulatoria de la norma y que no sea observada por la Asesoría Jurídica, lo que conlleva pérdida de tiempo.

De alguna manera esta situación justifica la contratación de consultorías externas, ya que no hay capacidad de elaborar algunas cosas con personal propio. El asunto es que puede haber consultorías necesarias en temas específicos que requieren de expertos en la materia; pero también pueden convertirse en un buen negocio para determinados personajes afines a funcionarios de turno con poder para contratar.

Sería interesante que tanto el Ministerio como sus OPDs publiquen en forma transparente cuánto dinero se ha gastado en consultorías en los últimos cinco años por lo menos, quiénes han sido los consultores, qué documentos se han entregado y sobre qué temas. Más interesante aún, ¿qué efecto práctico han tenido los informes y/o documentos entregados?

En algún momento será necesaria la reconstrucción de la institucionalidad. La recuperación del tiempo perdido deberá ser, en su momento, una prioridad no solo en el Ministerio sino también en sus OPDs.

Pero el día de hoy… ¿a quién le importa? Lo que importa hoy en día es la ambición por el poder y la ganancia personal, no el futuro de la patria.

Gonzales Prada nos recuerda el lugar donde estamos en su siempre vigente prosa:

“Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna generación recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que remediar ni venganzas más justas que satisfacer. (…) Vuestros antepasados bebieron el vino generoso y dejaron las heces. (…) Todos fuimos ignorantes y siervos; y no vencimos ni podíamos vencer. (…) El Perú es montaña coronada por un cementerio.

Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

El Perú gime bajo la dominación de unos cuantos seres privilegiados. (…) En nuestro régimen político, la legalidad y la justicia figuran como breves interregnos. (…) El robo presenta los caracteres de una pandemia nacional (…). (…) Aquí no vivimos como hermanos, (…) sino disputándonos un rayo de sol, como gitanos en feria: tratando de engañarnos sórdidamente, (…) odiándonos interiormente con el rencor implacable de oprimidos y opresores. El pueblo (…) permanece en la más estólida indiferencia. Gobierne quien gobernare, nada le importa; (…) todo lo sufre, todo lo acepta. El Perú, (…) puede sufrir los ultrajes de un bandolero, de un imbécil, de un loco y hasta de un orangután. (…) Nuestra columna vertebral tiende a inclinarse. (…) Y si hay hambre y miseria en unos mientras hay hartazgo y riqueza en otros, es porque el hambriento y el miserable, en lugar de rebelarse y combatir, se resignan cristianamente a sufrir su desventurada suerte. (…)

A Lima debe mirársela como el gran foco de las prostituciones políticas y de las mojigangas religiosas, como el inmenso pantano que inficiona el ambiente de la República. (…) lo que en Lima hacen ahora es comer (…) Ese banquetear de Lima (digamos de una fracción limeña) contrasta con la miseria general del país, da la falsa nota de regocijo en el doloroso concierto del Perú, es un escarnio sangriento a los millares de infelices que tienen por único alimento un puñado de cancha y unas hojas de coca.

Los que en el Perú marchan en línea recta se ven al cabo solos, escarnecidos, crucificados. (…) Nadie ataca un privilegio ni ridiculiza una superstición sin que mil voces le maldigan ni mil brazos le amenacen. (…)”

Fuente:

https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/columnista-invitado-manuel-gonzalez-prada-por-alberto-vergara-noticia/

Y Basadre nos recuerda lo que somos

“El país no marcha en una dirección ya fijada sino oscila entre la dictadura y la anarquía, entre la atonía y el estallido. A pesar de las enseñanzas profundas del pasado seguimos con la femenina entrega al caudillaje. Rondando está la amenaza de una resurrección del peor tipo de caudillaje militar que si antaño sirvió de única oportunidad para romper con la infer-estructura colonial en la vida del país, llevando a indios y a mestizos al poder y los honores y desplazando a la oligarquía, hoy resulta utilizado por ella para apuntalar sus privilegios en peligro. El separatismo, el indigenismo puro y anti civilizado, el anti limeñismo envidioso, el limeñismo pedante y ensimismado, todo lo que hay de aldeano y de lugareño aquí, envenenan más nuestra vida estrecha. Las minorías intelectuales han sido en gran parte orgullosas y egoístas y las masas no las han respetado ni seguido.

Agrégase a ello el "complejo de inferioridad", tan distinto por ejemplo a la vanidad argentina o al orgullo chileno, "complejo" que lleva al ausentismo de muchos, mal endémico cuyo exponente es la frase "Este es un país imposible".

JORGE BASADRE

Perú: Problema y Posibilidad