El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

16 de noviembre de 2010

Video de la prensa argentina sobre su pesquería y la magnitud del descarte

La prensa argentina hace un reportaje interesante en relación a la pesca realizada por embarcaciones de bandera extranjera. Es probable que esto ocurra en todos los caladeros importantantes del mundo que aún tienen grandes bancos de pesca. Su explotación por flotas extranjeras que obtienen permisos de pesca para atender sus propios mercados debe llamar a la reflexión cuando se aprecia, como en este video, la cantidad de descarte que se efectúa. Los descartes tienen diversas consecuencias, siendo la más censurable el hecho de que constituyen alimento para personas que no llegan a ninguna mesa, privilegiándose los productos gourmets que no se destinan precisamente a la alimentación de sectores de la población con carencias y necesidades de proteína.


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