El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

21 de junio de 2026

FUERZA POPULAR Y SU OFERTA PARA LA PESCA PERUANA

 

De acuerdo a la normatividad vigente, los partidos políticos que intervienen en las elecciones deben colgar su plan de gobierno en la página web del JNE.

El asunto es que los planes de gobierno no son vinculantes. Es decir no hay ley ni norma alguna que obligue al candidato ganador a poner en práctica aquello que ofreció en su plan. Es una declaración de intenciones que naufragarán en el mar de las negociaciones post elecciones para la designación de los cargos. En ese momento lo que cuenta ya no es la ideología ni las ofertas técnicas sino el cálculo político. La decisión de quién será ministro, viceministro y director, se negociará a cambio de apoyo del Congreso y otros poderes fácticos. Las bancadas con mayor fuerza exigirán y recibirán el control de algunos sectores y a cambio ofrecerán, entre otras cosas, no vacar al presidente al comienzo, por lo menos.

Es, a partir de la asunción de la Presidencia de la República, que deja de tener vigencia cualquier plan de gobierno. Hay que pagar deudas y gobernar, más allá de la oferta electoral.

De los dos partidos que participaron en la segunda vuelta, hay que mencionar que Juntos por el Perú, en su plan que consta de 74 páginas, a la pesca no le dedica ningún párrafo. A fines de mayo presentó un documento titulado: Prioridades Estratégicas para la Gobernabilidad y el Desarrollo con Equidad de la Nación Peruana: 2026-2031. En el mismo presenta algunas propuestas para la pesca; pero el hecho es que su plan original carece de un párrafo para este sector.

En el caso de Fuerza Popular, su plan consta de 144 páginas.

Lo que más se destaca del plan de gobierno de Fuerza Popular para el sector pesquero no es tanto una batería de medidas específicas, sino el tipo de enfoque que propone. Es decir, más que “política pesquera detallada”, hay una orientación clara de modelo.

El plan general prioriza: inversión privada, desregulación, simplificación administrativa, seguridad jurídica. Este enfoque es transversal a todos los sectores y se aplica también a la pesca, aunque no se desarrolle en profundidad.

Uno de los elementos más claros es la apuesta por formalizar actividades productivas y ampliar la base de actores económicos. Esto es consistente con la lógica del plan en otros sectores (como minería artesanal), donde se promueven: incentivos, acceso a financiamiento, integración al sistema formal.

En pesca, esto se traduce en incorporar flota informal y regularizar actores fuera del sistema. La formalización pesa más que la fiscalización estricta.

El plan reafirma la defensa del comercio exterior, atracción de inversión y estabilidad para grandes sectores productivos. Aplicado al sector pesquero se mantiene el modelo de pesca industrial orientada a exportación y no se plantean cambios estructurales en el régimen actual.

No hay propuesta de reformar el modelo pesquero, sino de profundizarlo y ausencia de reforma sobre renta y derechos de pesca. No hay planteamientos claros sobre derechos de pesca, captura de renta por el Estado ni redistribución del valor del recurso

Esto confirma que el enfoque es pro-mercado, con baja intervención estatal directa; con débil énfasis en sostenibilidad y control. No destaca fortalecimiento del control pesquero, lucha frontal contra pesca ilegal, límites ecológicos o cuotas más ajustadas a los informes científicos. La prioridad está más en crecimiento, formalización, que en regulación ambiental fuerte.

No hay una propuesta de “reforma estructural pesquera”, sino de continuidad.

En síntesis, el plan en general destaca formalización productiva, impulso a la inversión, continuidad del modelo exportador

Lo implícito es que el Estado no busca capturar más renta del mar; el sector no será objeto de reforma estructural; la política pesquera queda subordinada a la lógica económica general.

Es un enfoque pro-mercado, conservador en cambios estructurales y cauto frente a conflictos con grandes actores del sector.

En el papel, todo suena razonable: sostenibilidad, ciencia, lucha contra la pesca ilegal, impulso a la acuicultura, formalización artesanal. El recetario técnico está completo. El plan pesquero de Fuerza Popular se queda corto, prudente o, más precisamente, funcional al statu quo. Porque no hay que confundirse, este no es un plan de transformación, es un plan de continuidad. Se habla de crear el Ministerio de Pesca, pero sin una sola línea sobre cómo el Estado capturará una mayor porción de la renta que genera uno de los recursos naturales más valiosos del país. Se invoca la evidencia científica del Instituto del Mar del Perú, pero se omite cualquier discusión sobre quién se beneficia y cuánto, de las cuotas que esa ciencia ayuda a definir.

Regular sin redistribuir es, en el fondo, legitimar el reparto existente. El silencio no es casual. Es político. El corazón del modelo, la extracción masiva de anchoveta para la industria de harina de pescado, permanece intocable. No hay cuestionamiento a la concentración empresarial, ni a los mecanismos de asignación de cuotas, ni al desbalance histórico entre grandes actores industriales y pesca artesanal. En un sector donde pocos capturan mucho y muchos sobreviven con poco. El plan opta por no incomodar a nadie que realmente importe.

La formalización artesanal aparece, una vez más, como solución universal. Pero sin incentivos reales, sin financiamiento y sin reducción de costos. Formalizar no es integrar, sino ordenar desde arriba. Es convertir la precariedad en estadística, no en bienestar.

Y luego está la acuicultura, presentada como promesa de futuro. Lo es, pero en cámara lenta. No reemplaza la escala económica de la pesca industrial ni resuelve los problemas estructurales del presente. Apostar por ella sin tocar el núcleo del negocio actual es, en el mejor de los casos, incompleto; en el peor, distractivo.

Esto es coherente con la visión de crecimiento con baja intervención redistributiva, promoción de la inversión sin revisión de las reglas de reparto, Estado presente para regular, pero ausente para cobrar.

En otras palabras: ordenar el sistema sin cambiar quién gana. El mar peruano sigue siendo una de las mayores fuentes de riqueza del país. La pregunta no es si debe explotarse, sino cómo y para quién. El plan de Fuerza Popular ofrece estabilidad, sí, pero al precio de evitar el debate central.

Porque gobernar la pesca no es solo cuidar el recurso. Es decidir quién se queda con la renta. Y en eso, aquí, no hay cambio. Solo continuidad.

En Pesca artesanal

Ofrece inclusión vía formalización, no vía subsidio estructural. Aunque el plan no detalla ampliamente políticas específicas, el enfoque dominante es: Formalización de pescadores artesanales, integración a mercados y cadenas productivas, acceso a financiamiento y tecnología

Industria pesquera:

En términos políticos, no hay señales de revisar temas como derechos de pesca; captura de renta por el Estado; redistribución del valor generado

Control y pesca ilegal:

No destaca una propuesta fuerte en fiscalización pesquera; lucha contra pesca ilegal industrial o extranjera. Más bien, el énfasis está en formalizar antes que sancionar, integrar antes que restringir

La propuesta pesquera  no es programáticamente profunda, pero sí es ideológicamente consistente: Apuesta por crecer más que regular; prioriza integrar actores antes que restringirlos; mantiene el modelo actual con ajustes de flexibilización y formalización.

En resumen: más mercado, más flota formal, menos Estado redistributivo. No se observa una reforma del régimen de acceso a recursos ni una política fuerte de redistribución de renta pesquera

Lo que no significa que exista una obligatoriedad de cumplirlo en caso de acceder a la presidencia de la República. Es una oferta no vinculante. Sin embargo, es lo que ofrece para el sector. La ciudadanía habrá de valorar y comparar, en el tiempo, si la realidad coincidió con la oferta.

El siguiente es un extracto literal de su propuesta para el sector pesquero.



PROPUESTAS QUE IMPACTAN EN LA PESCA

2.3. ENERGÍA E HIDROCARBUROS

Hidrocarburos y Seguridad Energética

• Optimización de la operación de Petroperú: la empresa estatal se concentrará exclusivamente en las actividades de refinamiento y distribución, garantizando sostenibilidad financiera, eficiencia operativa y transparencia en la Refinería de Talara.

• Gestión de la venta de activos no estratégicos de Petroperú para reducir pasivos, mejorar su flujo de caja y redireccionar recursos en las operaciones de mayor rentabilidad y valor público.

• Disposición de la división y administración técnica del Oleoducto Norperuano, separándolo de la estructura operativa de Petroperú. El oleoducto será gestionado por un operador especializado bajo un esquema de administración de activos que asegure mantenimiento, seguridad ambiental y continuidad logística.

• Fomento de la exploración y explotación de los recursos energéticos, impulsando nuevos lotes en la selva y la costa norte, con reglas estables que promuevan inversión privada y mayor oferta nacional.

2.5. PESCA Y ACUICULTURA

2.5.1. Diagnóstico

Insuficiencias en la infraestructura para la actividad pesquera

Más del 60% de los desembarcaderos pesqueros artesanales (DPA) operan sin cadena de frío, servicios sanitarios adecuados ni acceso logístico eficiente. Esto afecta la calidad de los productos, encarece costos y restringe su comercialización formal. Según el Diagnóstico de la situación de brechas del sector Producción del Ministerio de la Producción (PRODUCE), solo el 8% de la infraestructura de DPA cumple integralmente con la norma sanitaria y un 24% lo hace parcialmente, lo que refleja que la mayoría presenta serias limitaciones (PRODUCE, 2021). Si bien PRODUCE ha anunciado inversiones por más de S/ 240 millones para modernizar DPAs, la ejecución es lenta y no alcanza a todas las regiones pesqueras.

La acuicultura se ha convertido en una de las actividades económicas de mayor crecimiento en los últimos años, pasando de 91 miles de toneladas métricas (TM) en el año 2015 hasta poco más de 160 mil toneladas en el 2019 (PRODUCE, 2025). Es preciso mencionar que en el año 2023 presentó una caída (25%), sin embargo, se ha mostrado una ligera recuperación en el 2024.

Sin embargo, la acuicultura enfrenta limitaciones estructurales por la falta de infraestructura básica como centros de acopio, laboratorios y caminos rurales, especialmente en la selva. Esta situación encarece la producción, reduce la competitividad de especies nativas y frena el desarrollo del sector frente a países vecinos más avanzados.

Brechas Productivas y Tecnológicas del Sector Pesquero y Acuícola

La adopción tecnológica en el sector pesquero y acuícola es desigual. Mientras la gran industria cuenta con monitoreo satelital, plantas de procesamiento modernas y certificaciones internacionales, la pesca artesanal y la acuicultura de pequeña escala operan en condiciones precarias, con escaso acceso a equipos de conservación, trazabilidad y financiamiento para modernizarse. Menos del 10% de las pequeñas unidades usan tecnologías de procesamiento, y no existen incentivos tributarios ni acceso a crédito para su modernización.

A pesar de que el Perú es una potencia pesquera mundial, la mayor parte de su producción se destina a fines industriales y no alimentarios. Solo el 21,5 % de los recursos pesqueros nacionales se orientan al consumo humano directo, mientras que el 78,5 % restante se utiliza para la producción de harina y aceite de pescado, principalmente a partir de la anchoveta. Esta estructura productiva evidencia un bajo aprovechamiento del potencial nutricional y económico de los recursos marinos, limitando su impacto en la seguridad alimentaria y en la generación de valor agregado local.

Informalidad y Desorden en la Pesca

La pesca artesanal representa cerca del 90% de las embarcaciones pesqueras, siendo la principal generadora de empleo en el sector y una fuente clave de abastecimiento de alimentos. Sin embargo, su desarrollo ha sido desordenado y con escaso valor agregado, caracterizado por baja incorporación tecnológica y un nivel elevado de informalidad y actividades no reguladas. Se estima que más del 70 % de los trabajadores del sector operan de manera informal, sin acceso a seguros, programas sociales ni protección ante accidentes laborales. Además, estudios del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos han reportado casos de trabajo forzoso e infantil dentro de la cadena pesquera peruana, lo que evidencia graves déficits en la regulación laboral y en la fiscalización del sector.

A esto se suman los impactos del cambio climático, como El Niño, que provocó en 2023 pérdidas superiores a los USD 2,000 millones, afectando el ingreso de miles de familias.

No existen aún mecanismos sólidos de seguros ni programas de adaptación específicos para el sector.

Baja competitividad y desarrollo limitado del sector acuícola y pesquero

El Perú ha avanzado en sostenibilidad pesquera —particularmente en el manejo de la anchoveta—; sin embargo, en la pesca artesanal y la acuicultura persisten altos niveles de informalidad, escaso impulso a la inversión y limitaciones estructurales. La acuicultura peruana apenas representa alrededor del 0,1 % de la producción mundial y, en 2022, se ubicó quinta en Sudamérica por volumen, lo que evidencia su reducida escala frente al potencial existente. Este bajo desempeño se explica por trabas regulatorias, excesiva burocracia en las habilitaciones sanitarias y limitada disponibilidad de financiamiento, factores que restringen la expansión del sector y su aporte a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico del país.

El acceso a mercados de valor agregado es limitado: se exportan principalmente productos primarios, y no existe una estrategia nacional de promoción de filetes, conservas o congelados artesanales con estándares internacionales.

2.5.2. Nuestras propuestas

Infraestructura y modernización productiva

• Modernización integralmente los Desembarcaderos Pesqueros Artesanales (DPA), incorporando cadenas de frío, servicios sanitarios, tratamiento de residuos y accesos logísticos eficientes.

• Implementación de un Programa Nacional de Renovación y Modernización de la Flota Pesquera Artesanal, priorizando embarcaciones más seguras, eficientes y menos contaminantes, mediante cofinanciamiento público, leasing social y asociatividad.

• Implementación de un Plan Nacional de Infraestructura Acuícola, que incluya centros de acopio, laboratorios de sanidad acuícola, plantas de procesamiento y caminos rurales en zonas altoandinas y amazónicas.

• Reactivación y fortalecimiento de astilleros artesanales regionales, orientados al diseño y mantenimiento de embarcaciones adaptadas a las condiciones locales y a la generación de empleo local.

• Establecimiento de convenios de APP y Obras por Impuestos para acelerar la modernización de la infraestructura pesquera artesanal y acuícola.

• Creación de un Fondo Nacional de Innovación Pesquera y Acuícola, con incentivos tributarios y líneas de crédito para modernizar equipamiento, trazabilidad y procesamiento.

Implementación de un Programa de recambio tecnológico de motores pesqueros, reduciendo costos operativos, consumo de combustible y emisiones contaminantes.

• Fomento de la transformación de la anchoveta y otras especies hacia consumo humano directo, mediante el desarrollo de conservas, filetes, congelados y deshidratados con estándares internacionales.

• Establecimiento de alianzas con universidades, CITE pesqueros y centros tecnológicos para la transferencia de tecnologías de postcosecha, procesamiento y monitoreo ambiental.

Acuicultura sostenible y competitiva

• Impulso de la acuicultura sostenible (marina y continental) con programas de asistencia técnica, financiamiento y certificación sanitaria para exportación.

• Promoción al Perú como potencia latinoamericana en acuicultura, aprovechando su extenso mar, ríos, lagos y biodiversidad, mediante la organización y fortalecimiento de gremios de pescadores artesanales orientados a la producción sostenible y al mercado internacional.

• Creación de reservas marinas productivas y zonas exclusivas para pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala, bajo esquemas de cogestión y sostenibilidad ambiental.

• Incorporación de productores locales en los programas de abastecimiento y comedores populares, asegurando proteína de origen pesquero en la dieta  nacional.

• Promoción de cadenas de frío comunitarias para garantizar el acceso de la población a pescado fresco y nutritivo.

• Establecimiento de un Sistema Nacional de Información Pesquera que registre capturas, trazabilidad, exportaciones y formalización, interoperable con SUNAT y SANIPES.

• Fortalecimiento de la Ley General de Acuicultura y Pesca, incorporando incentivos a la formalización y producción nacional, optimizando la Ventanilla Única mediante inteligencia artificial y fortaleciendo las capacidades técnicas y de gestión de los GORE como ejecutores de AREL y AMYPE.

Gobernanza, formalización y bienestar pesquero

• Implementación del Programa Formalízate Pez: formalización de embarcaciones artesanales con acceso a titularidad, créditos, seguros, tecnología y capacitación continua.

• Creación del fondo PESCA SOLIDARIA, financiado por el Estado, la industria pesquera y cooperación internacional, para apoyar a pescadores en épocas de crisis climáticas o sanitarias.

• Establecimiento de un mecanismo automático de compensación económica durante vedas, articulado al fondo PESCA SOLIDARIA, con transferencias directas a pescadores formales y en proceso de formalización.

• Incorporación de pescadores artesanales en programas de seguridad social, seguros laborales y acceso a pensiones.

• Diseño de un Seguro Pesquero Nacional contra pérdidas por fenómenos climáticos como El Niño, financiado parcialmente por el Estado y con reaseguro internacional.

• Implementación de sistemas obligatorios y gratuitos de geolocalización, comunicación y botón de pánico en la flota artesanal, integrados a un centro nacional de monitoreo para emergencias marítimas.

Reactivación del Ministerio de Pesca, devolviéndole rango ministerial para liderar la política nacional pesquera y acuícola.

• Creación de un Consejo Nacional de Pesca y Acuicultura, con participación del Estado, gremios pesqueros, comunidades costeras y academia, para concertar políticas y evitar la sobreexplotación.

• Actualización de la normativa de pesca artesanal y de menor escala, definiendo criterios técnicos, zonas de operación y fortaleciendo la supervisión para una regulación justa y moderna acorde a la realidad del sector.

• Promoción de la reconversión productiva y laboral vinculada al sector marítimo pesquero, mediante formación técnica especializada, certificaciones y desarrollo de servicios complementarios.

2.5.3. Primeros 100 Días

• Inicio del Seguro Pesquero Nacional con participación de gremios del sector.

• Creación del Fondo Nacional de Innovación Pesquera y Acuícola, para cofinanciar equipamiento, trazabilidad y procesamiento en pequeñas plantas pesqueras.

• Formalización de 20,000 embarcaciones artesanales en coordinación con FONDEPES y SUNARP.

2.5.4. Principales metas e indicadores