El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas.

Paul Greenberg

1 de octubre de 2026

“Pescar más, ganar menos: la paradoja económica de la pota en el Perú”

 

Por:

Raúl Castillo Rojas

Marcos Kisner Bueno

LA AUSENCIA DE POLÍTICAS CLARAS Y DE ARTICULACIÓN ESTATAL ESTÁ EROSIONANDO EL VALOR DE UNO DE LOS PRINCIPALES RECURSOS MARINOS DEL PAÍS.

“Más pesca no significa más riqueza cuando el desorden define las reglas”

El Mar Peruano vuelve a ser escenario de una de las contradicciones más profundas de nuestra economía. Mientras el Ministerio de la Producción (PRODUCE) celebra haber elevado extraordinariamente el Límite Máximo de Captura Total Permisible (LMCTP) a la cifra histórica de cerca de 710 mil toneladas este año 2026, en los muelles de Paita, Sechura y Parachique el ambiente productivo y social no es de celebración, sino de profunda incertidumbre y protestas sociales. La pota (o calamar gigante) se ha consolidado como la mayor paradoja económica del país: lideramos la oferta mundial, capturamos volúmenes colosales y generamos exportaciones que superan los US$ 1.200 millones, pero el modelo que la sostiene sigue atrapado en una lógica primitiva de mucho volumen, poco valor y nula estrategia de largo plazo. Detrás de las cifras oficiales, se entraña una realidad incómoda. La pesca de pota en el Perú es una actividad económica de oportunidad, no una política sectorial. El extraordinario incremento de biomasa de este año no es el resultado de una brillante planificación pública ni de un diseño institucional sólido. Es, en gran medida, una respuesta coyuntural que el país simplemente aprovecha cuando aparece (“pulso poblacional”), pescando a ciegas en un escenario global que no planificamos ni controlamos.

Las dinámicas del Fenómeno El Niño 2026 han alterado drásticamente la geografía de nuestras pesquerías. El persistente calentamiento anómalo de la superficie marina ha ahuyentado a las especies tradicionales de aguas frías hacia el sur o hacia las profundidades. En su lugar, el ingreso masivo de masas de agua cálida ecuatorial ha generado un desplazamiento y una concentración inusual de recursos tropicales y de la propia “pota” a lo largo del litoral. Este fenómeno climático no representa una bonanza planificada, sino un revuelo biológico en el que el recurso aparece en zonas imprevistas y en volúmenes desorbitados, desnudando la absoluta falta de preparación logística y de infraestructura de almacenamiento en nuestros desembarcaderos artesanales para gestionar “picos tan severos de biomasa”.

Aquí es donde emerge el problema político de fondo: el Estado ha abdicado de su rol estratega. Seguimos operando sin un ordenamiento efectivo del esfuerzo pesquero y sin una estrategia agresiva que proteja la biomasa capturada en aguas internacionales por flotas extranjeras que acechan nuestras fronteras marítimas. En la fase extractiva, la cadena productiva continúa fragmentada y dominada por la informalidad relativa. Al permitir que miles de embarcaciones artesanales compitan como “una carrera olímpica” (desordenada) por un recurso altamente volátil, sin mecanismos que estabilicen los ingresos o los precios, el resultado es tan predecible como doloroso.

Este año, la sobreoferta ha presionado los precios internacionales a la baja, dejando a los pescadores artesanales en los puertos del norte recibiendo montos irrisorios que apenas cubren el alza de los costos operativos. En contraste, cuando el recurso escasea, los ingresos colapsan por completo. En ambos escenarios, el “Perú pierde”. Pierde porque es incapaz de capturar valor industrial, pierde porque no estabiliza su principal pesquería de consumo humano directo, y pierde porque deja que la renta potencial se licúe en una cadena primaria y poco integrada que envía la inmensa mayoría de su producción a los mercados asiáticos como bloque básico congelado, sin mayor procesamiento interno.

Esta inacción gubernamental no es un descuido técnico; es una decisión política. Mantener el statu quo y postergar las reformas de fondo beneficia a quienes operan en el corto plazo y lucran con la desorganización del sector, pero perjudica gravemente el futuro del país. Mientras otras potencias pesqueras avanzan firmemente hacia modelos sofisticados basados en la industria avanzada, la innovación tecnológica y la diversificación de mercados, el Perú sigue atrapado en el rol de simple extractor de materia prima. En este 2026, la pota nos demuestra que el volumen sin visión es solo una riqueza ilusoria. Si el Estado no asume una verdadera política de ordenamiento e industrialización, seguiremos condenados a ver cómo el mayor tesoro de nuestro mar se diluye entre las manos de una cadena que se niega a modernizarse.

PESCAR MÁS, GANAR MENOS: LA PARADOJA ECONÓMICA DE LA POTA EN EL PERÚ

La pota en el Perú tiene la escala de un gigante económico, pero el tratamiento de una pesquería menor. Aunque ha generado más de US$ 1.400 millones en exportaciones y devora el 76% del volumen de los productos congelados del país1/ (Oceana-Perú), su éxito es una fachada. Detrás de las cifras millonarias se esconde la realidad de un sector que funciona como una simple pesquería de volumen, cuando tiene todo el potencial para convertirse en una palanca de desarrollo industrial, una fuente de empleo formal y el eje de la diversificación exportadora que tanto busca nuestra economía.

¿Qué nos frena? Algo que no se compra en el mercado técnico: liderazgo de gobernanza política.

Resolver el desorden de la pota no requiere una ingeniería compleja ni descubrir la pólvora. El camino es claro: ordenar el esfuerzo pesquero para frenar la sobrecapacidad, invertir en cadenas de frío que defiendan la calidad del producto, e impulsar una verdadera política industrial de transformación. A esto se debe sumar el diseño de herramientas financieras y comerciales que amortigüen la volatilidad natural de la especie. Si nada de esto se hace, no es por falta de conocimiento o de diagnósticos; es por una flagrante carencia de decisión. El Perú no padece una escasez de recursos; padece una alarmante falta de Estado.

El corazón del problema tiene responsables con nombre propio. La autoridad sectorial ha confundido la palabra "gobernar" con "reaccionar". Administrar cuotas sobre la marcha, emitir resoluciones de última hora y abrir o cerrar los “grifos de captura” según sople el viento no es "manejo adaptativo", es gestionar la crisis del día a día. Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) contempla el escenario como un espectador silencioso, ajeno al valor estratégico que se diluye en el mar.

El costo de esta parálisis lo pagan, como siempre, los más vulnerables. Sin un ordenamiento estructural, miles de embarcaciones artesanales navegan a ciegas en un mercado saturado. El resultado es una tormenta perfecta: picos de sobreoferta que desploman los precios en el muelle. Así, el pescador artesanal queda atrapado en una paradoja perversa: sale al mar, trabaja el doble, captura más que antes, pero gana mucho menos debido al encarecimiento del combustible2/ (Infobae). La pota es, hoy por hoy, el espejo más nítido de un país que lo tiene todo para ganar, pero cuyo Estado no sabe qué hacer con la riqueza que tiene en las manos.

La pota se ha consolidado como una de las principales fuentes de divisas para el Perú, pero su gestión evidencia una profunda desconexión estructural entre el Estado y el sector empresarial. Por un lado, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) adopta un rol meramente recaudador, limitándose a observar las cifras récord de exportación sin diseñar políticas económicas sectoriales, estímulos para el valor agregado o mecanismos para estabilizar los ingresos y capturar la renta del recurso. Por otro lado, los gremios empresariales se han acomodado en un modelo de negocio de alto volumen, bajo procesamiento y rápida rotación comercial centrado en el producto congelado. Esta estrategia minimiza los riesgos financieros inmediatos, pero condena al país a exportar materia prima básica mientras mercados internacionales, liderados por China, industrializan el recurso y absorben la mayor parte de la rentabilidad global.

Esta inacción estatal y falta de visión privada perpetúan una lógica extractiva primaria donde el Perú asume por completo el riesgo biológico y operativo sin retener el valor potencial de su abundancia. La gobernanza del sector se diluye así en un esquema donde el Ministerio de la Producción (PRODUCE) administra la pesquería sin ejercer un liderazgo real, el MEF recauda dinero de forma pasiva y los gremios producen sin transformar la materia prima.

Esta falta de articulación integral se extiende también a los criterios regulatorios. Los informes técnicos que sustentan las vedas biológicas omiten por completo un análisis estratégico sobre la asimetría territorial de las restricciones. Estas normas prohíben la captura desde la costa hasta la milla 200 —dentro del dominio marítimo nacional—, pero ignoran la realidad de la milla 201 en adelante, donde las flotas extranjeras operan en altamar sin ningún tipo de control ni paralización biológica, dejando al país desarmado ante un recurso que no conoce de fronteras políticas.

¿Acaso las capturas fuera de las 200 millas no impactan a la porción de la biomasa que se encuentra en nuestro dominio marítimo? ¿Por qué entonces, prohibir capturas a la flota nacional mientras que la extranjera es libre de capturar sin límites ni medida?

Y así, año tras año, el Perú repite la misma historia: abundancia sin desarrollo, exportaciones sin industria y crecimiento sin política. Porque cuando el Estado no toma decisiones, el mercado decide por él. Y casi nunca a favor del país.

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1/ https://peru.oceana.org/blog/exportaciones-pesqueras-2025/?utm_source=chatgpt.com "Informe | Las exportaciones pesqueras del Perú en el 2025"

2/https://www.infobae.com/peru/2026/07/05/la-pota-no-tiene-cuando-acabarse-en-aguas-peruanas-y-el-gobierno-eleva-ahora-la-cuota-maxima-a-589230-toneladas/?utm_source=chatgpt.com "La pota no tiene cuándo acabarse en aguas peruanas y ...